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Sergio González.


En la podredumbre de la posmodernidad, la frontera nos invita a vivir nuevas formas de subjetivación.

Su nombre es Carla Riojas, cantautor de Ciudad Juárez, armonía y bellas letras, es lo que se respira tras sus dos sencillos: Motivos y Junto a tí.

Bienvenidas estas nuevas formas disruptivas de hacer latir el corazón y palpar el mundo, a través de la música, desde un horizonte más cálido, humano y amoroso, que caen de maravilla ante el siniestro espectro industrial de la narco cultura musical, que se empeñan en ofrecernos Televisa y Azteca.
Sergio González.

El pasado 11 de agosto del presente, el Universal en su sección espectáculos, abrió lugar a una de las actrices más versátiles de México, Cecilia Suárez, quien afirmó que La Casas de las flores, muestra a una mujer “poderosa, fuerte e inteligente, que sale del discurso patriarcal que hundió a las telenovelas."
Y no se equivoca, La casa de las flores, es un melodrama realista que empodera el papel de la mujer a partir de la responsabilidad ética que implica la toma de decisiones libres. Suárez interpreta a Paulina de la Mora, en un papel digno de reconocer, porque interioriza plenamente el personaje de una mujer adinerada que se vuelve cabeza de familia ante un hermano bisexual (Darío Bernal), un padre que está en la cárcel (Arturo Díaz), una madre que fuma marihuana (Verónica Castro) y una hermana que vive ante la incertidumbre del amor y la pasión (Aislinn Derbez).
El ritual de interacción social que empodera a la mujer, se encarna en Cecilia Suárez, quien se construye desde muchas aristas a lo largo de la serie, mencionamos dos: la conciencia cultural que manifiesta su personaje para hacerle frente al hecho de que su matrimonio se diluye porque su marido (Paco León) afirma su sexualidad como mujer, o si se quiere, el reto de ser mujer, madre, hija y hermana a pesar de ver fracasado su matrimonio. Y el sentido de pertenencia a la familia, ocultando por años el hecho de que su padre tenía una doble vida, participando así de la administración de los bienes familiares con tal de suministrar sustento material a los suyos.
El secreto le cuesta caro, porque los daños colaterales impactan con el sello de la muerte el desarrollo de la historia familiar. Su madre, Virginia de la Mora (Verónica Castro), se sumerge en un proceso de depresión ante el suicidio de la amante (Claudette Maillé) de su marido Ernesto de la Mora (Arturo Ríos) en la casa de los de la Mora, La casa de las flores.
Florería que simboliza el sustento familiar a través del sentido de dar vida a los otros en cada flor, cada pétalo y cada semilla que funda el tesoro más preciado de esta familia, las flores. Las flores, símbolo de vida, son poseedoras de un encanto hipnotizaste, su belleza y perfección son emblema de vida y celebran la muerte, encanto del cual Verónica Castro se vuelve una extraordinaria alquimista, al grado que es capaz de llevarle un preciosos ramo de flores a la mismísima tumba de su rival, como muestra de respeto.
Verónica Castro regresa a la pantalla con descenso lento y firme del olimpo, formada en la vieja guardia de la actuación nacional, Castro demuestra por qué es una reina, su actuación es plena y extraordinariamente bien lograda, basta ver su papel como madre consumidora de marihuana, observe usted el semblante de su rostro, su mirada perdida, el fluir de la hierba entrando a sus pulmones. Las escenas son bien logradas en muchos sentidos y Verónica Castro tuvo que documentarse para realizarlas, estudió, analizó a su personaje y se metió a través de la actuación, en el mundo de las drogas, para sublimarse a sí misma como una gran actriz, algo que no se había hecho hasta ahora por alguna de sus contemporáneas en la pantalla chica.
La historia está bien contada, la trama tiene momentos de ruptura muy interesantes, la cámara se vuelve en ocasiones narrativa, la fotografía resulta muy acorde y el guion mantiene diálogos intensos, apasionantes y realistas, que dan cuenta de la fuerza con la que Manolo Caro, su director, interpretó un mundo supraclasista tradicional de la telenovela mexicana, perfectamente situado en un estrato material y mentalmente robusto a nivel de mostrarnos una comunidad juvenil que aún hoy en día está en busca de una identidad que la defina, el más claro ejemplo es la soberbia actuación de Darío Bernal en el complejísimo papel de un bisexual.
De esta manera, La casa de las flores, se convierte en un imprescindible de las series modernas, marca el regreso de una gran actriz, Verónica Castro, devela la exquisitez de una mujer inteligente, empoderada y bien situada en su contexto familiar, Paulina de la Mora (Cecilia Suárez), una extraordinaria producción con calidad cinematográfica, gracias al trabajo de Rafael Ley y Pedro Gómez. Así, Netflix demuestra que está a la vanguardia del mercado de plataformas streaming, moviéndose a contrapunteo de los contenidos que hoy en día muestra Televisa y Azteca, cercanos a la narcocultura de muchas de sus telenovelas.      

José Pagés Llergo es la Institución periodística más prolífica de México, entrevistó a Hitler y dio cobertura a Revueltas desde la cárcel.

Sergio González.

José Pagés Llergo(Villahermosa, 1910-1989) es la Institución periodística más prolífica de México, iniciado en las artes y técnicas de la redacción en El Demócrata hacia 1924, fue colaborador de los suplementos culturales del El Heraldo de México y Daily News. En 1937 funda la revista Hoy y el Semanario Rotofoto, que fue destruido por los cardenistas tras la publicación de una foto de Lázaro Cárdenas en calzones. Fue corresponsal de guerra en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, donde viajó por el Eje Berlín-Roma-Tokio, y entrevistó a Hitler, Mussolini e Hiroito, además de entrevistas a Joseph Goebbels, Emil Hacha, Pio XII, Toyama Mitsuro y Sado Araki.
Sin embargo, sus entrevistas en Europa y Asia, le costaron la expulsión de Hoy, acusado de ser fascista.
Tras su regreso a México, dirigió el periódico El Occidental y fundó la revista Mañana, posteriormente reingresa a Hoy, pero es nuevamente expulsado por la publicación de una fotografía de la hija de Miguel Alemán en un Cabaret de París. Sin embargo, esta vez, Pagés Llergo no saldría solo de Hoy, tras su paso y en solidaridad con él, ante la injusticia vivida por la falta de libertad de expresión, también se marcharon Francisco Martínez de la Vega, Vicente Ortega Colunga y Regino Hernández Llergo, con quienes el 27 de julio de 1953 funda Siempre!
“Esos hechos marcaron la actitud del tabasqueño, hacia sus compañeros de oficio, y así, al solidarizarse en febrero de 1962 con Fernando Benítez y abrirle las páginas de Siempre! para la creación del suplemento La Cultura en México, con el que Benítez continuó la labor interrumpida por la intolerancia y la censura de Novedades, y al ofrecerle en agosto de 1976 las nuevas instalaciones de Siempre! A Julio Scherer y a todos aquellos que fundaron Proceso después del golpe perpetrado por Regino Díaz Redondo en Excelsior, el viejo periodista se mantenía fiel a sus principios y a su historia.”[1]

La difusión de la obra de José Revueltas

Por su parte, José Revueltas, encuentra durante la segunda época de Pagés Llergo en Hoy, un espacio muy importante de difusión entre 1948 y 1951.
Sin embargo, La Cultura en México y Siempre! se volverán los más grandes difusores de la obra de José Revueltas en México, y serán los encargados de consagrar la figura del escritor militante desde su fundación hasta nuestros días. Durante su encarcelamiento en Lecumberri, a Revueltas se le cerraron muchas puertas editoriales y desde los espacios culturales que Pagés Llergo erigió, se le abrió una puerta. Allí publicaría fragmentos de Los errores y cuando la novela salió a la luz, también sería discutida por Federico Álvarez y Manuel Carballo. Asimismo, su obra comenzaría a ser estudiada más rigurosamente desde 1965, destacando el primer análisis sobre El conocimiento cinematográfico y sus problemas en la pluma de Humberto Batis; Hernán Loyola y Hernán Lavín Cerda, hacen la primera crítica a El Apando; Adolfo Castañón, la primera crítica a Material de los sueños, los últimos cuentos de José Revueltas escritos desde la cárcel.En 1950, aparece la primera crítica a la obra cinematográfica de Revueltas en un periplo histórico que analiza la época de oro del cine mexicanodesde Emilio “El Indio” Fernández hasta Alejandro Galindo, asimismo, es un medio de circulación importante de la crítica vertida a El Cuadrante de la soledad.
Rodrigo Martínez, por su parte, realiza la primera crítica al Ensayo sobre un proletariado sin cabeza, y Felipe Mejía, haría lo propio con Las cenizas, donde se reúnen fragmentos de novelas, cuentos y se reúne la obra poética de José Revueltas después de su fallecimiento.

El quehacer cultural de José Revueltas en Lecumberri

Desde la cárcel de Lecumberri José Revueltas publica mucho y genera un campo de recepción de su obra muy destacado, sus interlocutores: Arthur Miller, Marco Antonio Montes de Oca, Pablo Neruda y los estudiantes del movimiento estudiantil del 68. En Siempre! Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska, también darían difusión a la obra de José Revueltas, el primero, colocándolo dentro del desarrollo cultural de México, la segunda, transmitiéndonos sus experiencias con Revueltas en Lecumberri, bajo la óptica del intelectual rebelde y del escritor honesto.
Finalmente, durante las décadas posteriores a la muerte de José Revueltas, el semanario de Pagés Llergo, publicó tres trabajos que abordan el entorno vida-obra de Revueltas: primero, Gerardo de la Torre y Dionicio Morales, escriben sobre la vida del duranguense. Segundo, en el semanario Siempre! se da difusión a entrevistas inéditas que se tuvieron con José Revueltas, Elena Poniatowska, Margarita García Flores, Luis Mario Schneider, Adolph A. Ortega y Manuel Aguilar Mora. Finalmente, se escriben aproximaciones a la obra política y literaria de José Revueltas, escrita en las brillantes plumas de Raúl Trejo Delarbre, Sergio Gómez Montero, Ignacio Solares y Carlos Eduardo Turón, quien sería el primero que comenzaría a explorar el agnosticismo revueltiano. De igual manera, Pagés Llergo daría difusión dentro del semanario a las recién aparecidas Obras Completas de José Revueltas, compiladas por su hija Andrea y su esposo Philippe Cheron.

Cadenas de rituales de interacción

De esta manera, el ejemplo pleno del ritual de interacción lo podamos percibir entre José Revueltas, su obra y su difusión a través del quehacer cultural de Pagés Llergo, porque la publicación y crítica de la obra revueltiana que se suscita en Hoy y Siempre! no es producto de una acción arbitraria, sino producto de una experiencia de estado compartida, ambos fueron víctimas de los estragos de la arbitrariedad, cárcel en Revueltas y despido injustificado en Pagés. La energía emocional que se produce es alta y perdura a lo largo de la vida de nuestros personajes, incluso después de la muerte de ambos, vemos que el foco común de la obra revueltiana sigue produciendo cadenas de rituales de interacción que son retomadas por Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Margarita García Flores, Luis Mario Schneider, Adolph A. Ortega y Manuel Aguilar Mora.

Notas
[1] Martínez S., José Luis. La vieja guardia: protagonistas del periodismomexicano. México, Mondadori, 2005. Pág. 189.


Publicado en Blasting News México el 22 de octubre de 2017.

La historia del primer periódico antifascista en México durante la Segunda Guerra Mundial.

Sergio González.

A finales de los años treinta, El Popular, órgano de difusión del movimiento obrero en México fundado por Vicente Lombardo Toledano, es quizá la única publicación en México con una marcada tendencia antifascista a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, lo cual se ratifica en sus columnas editoriales y su contenido. El Popular, fue un espacio de sociabilidad intelectual destacado entre militantes comunistas, miembros del movimiento obrero y simpatizantes del Cardenismo, entre otros. Su labor de divulgación y discusión favoreció un encuentro intelectual internacional entre personajes como: Pablo Neruda, José Revueltas, Efraín Huerta, Alberto Quintero, Octavio Paz, Adolfo Sánchez Vásquez y Neftalí Beltrán entre otros.
El 22 de febrero de 1936, dentro del Congreso Nacional de Unificación Proletaria que daría origen a la Confederación de Trabajadores de México(CTM), Vicente Lombardo Toledano anuncia la necesidad de que los obreros “expresen libremente, con valentía y franqueza,” el punto de vista del proletariado nacional, [1] así, tras arduos intentos de gestión económica, el 1 de junio de 1938, aparece el primer número de El Popular.

La lucha contra la prensa fascista

El Popular nació en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitlerbuscó la anexión de Austria y Checoslovaquia, previo a la invasión de Polonia y el estallido formal de la guerra. En ese entorno político internacional, Vicente Lombardo Toledano acusó a la prensa de El Universal, El Excélsior y Novedades de ser “ultraconservadoras y fascistas,” [2] porque apoyaron la anexión de Austria a Alemania en 1938, cuando la colonia alemana en México salió a las calles a votar en favor del referéndum que autorizaba la anexión.
El Popular se orientó hacia un periodismo de opinión más que noticioso, se presentó en formato similar al de publicaciones como El Universal y El Excélsior, con quienes sostuvo importantes debates, aunque su campo de recepción fue mucho menor respecto al de sus contrincantes. Desde su fundación, El Popularapostó por reivindicar el periodismo nacional, combatiendo “el periodismo malsano.”[3] El Popular, costaba 5 centavos, su distribución era matutina y vespertina, y en sus primeros números se observa publicidad de diversas empresas y sindicatos. En su formato editorial figuran columnas como: “Mundo del trabajo”; “Para usted señora”, “El mundo de las finanzas” y “Columna del DAPP”, donde el Departamento Autónomo de Prensa y Publicidad del gobierno de Lázaro Cárdenas, informaba de las actividades del Ejecutivo y de las dependencias oficiales.

Periodismo de izquierda

Entre el 1 de junio de 1938 y el 31 de diciembre de 1945, El Popular le dio vida al periodismo de izquierda en México, a pesar de su corto radio de acción y el grado de recepción en comparación con los periódicos oficiales de la época.
En sus páginas se pueden leer debates en torno a la Segunda Guerra Mundial, con una marcada posición antifascista. La guerra civil española, por ejemplo, era abordada desde un enfoque innovador, ya que sus reportajes eran complementados con notas y entrevistas de los combatientes en pleno campo de batalla. De la misma forma, encontramos una cobertura especial realizada a los dos Congresos Obreros de Latinoamérica de la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL). En septiembre de 1938 en la Ciudad de México, donde se funda la CTAL y en diciembre de 1944 en Cali, Colombia.
El Popular fue sin lugar a dudas un importante espacio de sociabilidad intelectual, a su alrededor se fraguaron redes de cooperación y apoyo no solo editorial, sino laboral y combativo, ya que aglomeró a representantes de organizaciones obreras del país, de América Latina y de Europa. En sus hojas resalta además los posicionamientos políticos en torno a la Política, la economía, la Cultura y el tipo de sociedad que debería tener México en la posguerra, tanto para América Latina como para Estados Unidos.

Notas
[1] “Dictamen número dos de la II Comisión”, en Lombardo Toledano, Vicente, Obra histórico-cronológica. Tomo III, Vol. IV. 2002. Pp. 89 y 200.
[2] Vicente Lombardo Toledano. “Los trabajadores y la prensa independiente,” en CTM 1936-1941. México, Confederación de Trabajadores de México, 1942. Pp. 613-620.
[3] “Con la vista en el porvenir,” en El Popular, 1 de junio de 1938.


Publicado en Blasting News México el 3 de octubre de 2017.

Octavio Paz y Efraín Huerta fundaron uno de los espacios narrativos más importantes en México.

Sergio González.

La revista Taller fue un proyecto editorial emprendido por Octavio Paz y Efraín Huerta, a través de una revista homónima que publicó doce números entre diciembre de 1938 y febrero de 1941. Allí escribieron personajes como: José Revueltas, Rafael Solana, Alberto Quintero Álvarez, Manuel M. Lira, Neftalí Beltrán, Efrén Hernández, Enrique Gabriel Guerrero, Rafael Vega Albela, Carmen y Salvador Toscano, Vicente Magdaleno, Octavio Navarro, Mauricio Gómez Mayorga, Manuel Lerín y José Alvarado, todos nacidos entre 1910 y 1915, lo que generacionalmente los vuelve en términos culturales herederos de la tradición del Ateneo de la Juventud de Antonio Caso, de los Estridentistas de Manuel Maples y Fermín Revueltas y de los Contemporáneos de Carlos Pellicer y Xavier Villaurrutia.

La revista, su propósito y sus lecturas

Octavio Paz describe el objetivo del proyecto, vinculándolo a una antropología del mexicano que aún queda por conquistar.
“Si heredamos algo, queremos con nuestra herencia conquistar algo más importante: al hombre. Es decir, la tarea - llamemos así a nuestro destino - es profundizar la renovación iniciada por los anteriores. Llevar a sus últimas consecuencias la revolución cultural, dotándola de un esqueleto de coherencia lírica, humana y metafísica…El problema en México no es de generaciones...sino de trabajo, de esforzada conquista. Tenemos que conquistar una tierra viva y un hombre vivo. Tenemos que construir un orden humano, justo y nuestro. Por eso nosotros no heredamos sino una inquietud; un movimiento, no una inercia; un estímulo, no un modelo…Tal es el sentido de Taller que no quiere ser un sitio en donde se asfixia una generación, sino el lugar en donde se construye el mexicano y se le rescata de la injusticia, la incultura, la frivolidad y la muerte.”[1].
Los miembros de Taller incursionan en una serie de lecturas que les permiten ampliar un horizonte de experiencia cultural hacia Europa y Sudamérica: Nietzche, Heidegger, Ortega y Gasset y Freud. Así como la narrativa de Pablo Neruda, Arthur Rimbaud, Paul Verlaine, Charles Baudelaire, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Antonio Machado y otros. Declarándose a sí mismos como herederos y continuadores de los Contemporáneos, pero inclinándose por un estilo más libre y sin ataduras, colocándose incluso en las antípodas del realismo socialista, la narrativa social y la política de la época. En el caso de la lectura de Baudelaire, esta generación de intelectuales compartió afanosamente las traducciones de Enrique Diez Canedo, quien hacia 1938 ya vivía en México y colaboraba con la Universidad Nacional de México y La Casa de España.

El final de una época

Efraín Huerta fue Director editorial de la revista hasta el cuarto número y a partir del quinto (octubre 1939), Octavio Paz se hizo cargo de ella.
José Revueltas ya no siguió escribiendo allí, se concentró en El Popular al igual que Efraín Huerta, donde desarrollaron un estilo políticamente más combativo. Con la llegada de Paz, Taller dio un vuelco editorial y abrió las puertas a: León Felipe, José Moreno Villa, Antonio Machado, Luis Cardoza y Aragón y María Zambrano, entre otros.
Por la calidad de las plumas que giraron en torno a Taller, por sus traductores y por la influencia de la filosofía moderna y la literatura de vanguardia en la conciencia de sus redactores, el proyecto editorial de Efraín Huerta y Octavio Paz, marcó a una generación de escritores en las décadas siguientes, constituyéndose además en uno de los espacios narrativos más importantes de la Cultura mexicana durante la primera mitad del siglo XX.

Notas
[1] Octavio Paz. "Razón de ser", Taller, núm. 2, abril de 1939, Pp. 32-33. Consultada en Taller. Poesía y crítica, (1938-1941); México, Fondo de Cultura Económica, Edición facsimilar en 12 tomos, 1982.



Publicado en Blasting News México el 3 de octubre de 2017.

Efraín Huerta fue el puente cultural que fraguó la capitalización cultural de José Revueltas.

Sergio González.

Hacia 1943 José Revueltas y Efraín Huerta, formaron parte de la célula de periodistas José Carlos Mariategui del Partido Comunista Mexicano (PCM) y al lado de Vicente Fuentes, Rodolfo Dorantes, Enrique Ramírez y José Alvarado, serían expulsados del partido por Dionisio Encina, Secretario General, por criticar el programa político del PCM y su célula periodística sería disuelta.

La bohemia intelectual, de las letras a la política

Efraín Huerta y José Revueltas para 1943 tenían 29 años de edad, ambos nacieron en 1914 y se conocieron gracias a José Alvarado, quien entablaría una bohemia intelectual con los dos al lado de Octavio Paz, Alí Chumacero y Carlos Fuentes.
Juntos descubrieron “la ciudad, el sexo, el alcohol, la amistad” recordaba Octavio Paz en 1977. [1]
José Alvarado fue discípulo de José Vasconcelos, viajó desde Monterrey para estudiar en la Escuela Nacional Preparatoria, donde conoció a Octavio Paz y a Efraín Huerta. Paz y Alvarado coinciden en Barandal, una publicación lanzada por Paz que circuló entre 1931 y 1932, en la que además participaría el grupo literario Los Contemporáneos: Salvador Novo, Carlos Pellicer y Xavier Villaurrutia.
Para 1933 Octavio Paz y José Alvarado coincidirían nuevamente en la revista Cuadernos del Valle de México, que circuló dos números y en 1934 ve su final. Proyectos editoriales efímeros, “experimentales, entusiastas e irrelevantes“[2] que sirvieron a Paz para soltar la pluma y materializar más adelante Taller al lado de Efraín Huerta. Por su parte, José Revueltas escribe al lado de Huerta y Paz en Taller, en el Diario del Sureste y en El Popular.
Después de la expulsión del PCM, José Revueltas formó “El Insurgente,” grupo político de orientación marxista, del cual se desprende una publicación periódica denominada El Insurgente, de la cual no se ha encontrado aún todos los números, permanecen extraviados ya que contamos con tres que nos dan orientación de su existencia y de la línea editorial del periódico. Ante la ausencia de dichos números no conocemos el tiraje, la difusión y el alcance de dicha publicación, pero sabemos que Efraín Huerta colaboró en El Insurgente del cual Revueltas era el Director.
Años después Efraín y José reingresaron al Partido Comunista, Revueltas lo abandonaría poco después, expulsado nuevamente por criticar la política del PCM; mientras que Huerta permanecería en él hasta el final. Revueltas orientó sus esfuerzos hacia el 68 en un programa político, fundado en la llamada democracia cognoscitiva.
Huerta, en cambio, apoyó económicamente la campaña presidencial de Valentín Campa, y dos años antes de morir, publicaría dentro de la editorial Cultura Popular del mismo PCM: Amor, patria mía, considerada una de sus mejores obras. José Revueltas y Efraín Huerta crecieron de jóvenes en el estalinismo bajo las filas del PCM, el primero, rompería con esa tradición teóricamente inclinándose al leninismo; mientras que el segundo, se mantendría allí.

El puente cultural

Efraín Huerta, es quien publica la primera crítica literaria a José Revueltas en 1938, el pretexto, fue la primera novela de Revueltas, extraviada en Guadalajara y de la que quedan solamente fragmentos, El quebranto (1938). En un artículo denominado “El mundo del quebranto,” aparecido en El Nacional el 16 de mayo de 1938, Huerta señalaba: “En El quebranto, Revueltas nos obliga a entrar en el mundo más doloroso y terrible que existe, si descontamos ciertos penales, los campos de concentración de Alemania y los barcos de muertos. Entramos en un reformatorio para varones, que sí los hay, aunque los niños ricos y sus mamás lo ignoren.” [3]
Aún más, Efraín Huerta dedicaría su poema Este es un amor (1944) a Rosaura, hermana de José, quien triunfaba en la década de los cuarenta en el Teatro de Europa bajo la Dirección de Bertold Brech. Su poema Recuerdo de amor (1944), lo escribió Efraín para José Revueltas. Y cuando Revueltas estuvo preso en el Lecumberri por su participación en el movimiento estudiantil del 68, dentro de su poema Ángela adorable Davis (1974), versa la siguiente dedicatoria: “Para mi hermano José Revueltas, que está en Lecumberri.// Ah, y para Jorge Turner”. Cuando José muere Efraín lo despide en el Panteón francés y le dedica un poema póstumo: Revueltas: sus mitologías (1976) que hace alusión a su funeral. Revueltas, a sus 23 años, dedicó un poema a Huerta, Nocturno de la noche (1937). Y de igual manera sostuvo un intercambio epistolar con Huerta sobre temas de cultura y literatura en México, entre ellos, destacan un par de cartas sobre Alfonso Reyes (1946).
Notas
[1] Julio Scherer. “La conciencia es lo contrario de la razón de Estado,” Proceso, 3 de diciembre 1977.
[2] Diana Ylizaliturri. “Entrevista con Octavio Paz, editor de revistas”, Letras Libres, núm. 7, julio 1999.
[3] Efraín Huerta. “El mundo del quebranto.” El Nacional. 16 de mayo 1938.

Publicado en Blasting News México el 3 de octubre de 2017.