Sergio González.
La resiliencia institucional dentro del mercado capitalista hacia el primer cuarto del siglo XXI emanará de
una correcta gestión del conocimiento
organizacional, estimulando así la innovación
y la productividad desde la
potencialización de habilidades de aprendizaje
en el capital humano y productivo de la empresa.
La innovación institucional abreva su fundamento en la investigación práctica y científica,
desde el sentido común como un saber practico hasta el saber científico como
una metodología específica que interpreta la realidad. En este sentido, innovar
implica usar recursos cognitivos, recursos materiales y desarrollos
conceptuales aplicados a la realidad institucional. Así, la gestión de la innovación en el siglo
XXI beneficia la introducción de un producto o servicio tecnológicamente nuevo
o significativamente renovado en el mercado, lo mismo que a nivel de procesos
productivos, al brindar servicios de especialización mejorados, no
convencionales, que aumentan la eficiencia de las operaciones y servicios
dentro de la industria.
El crecimiento exponencial de la
tecnología, el incremento de la información y su comunicación, devienen hoy en
día en un nuevo paradigma, el cual implica garantizar la seguridad de las Tecnologías de la Información y
Comunicación (TIC) mediante el gobierno corporativo, el cumplimiento de
estándares en seguridad y management organizacional, así como gestionar los
riesgos y vulnerabilidades a las que nuestras TIC´s se encuentran expuestas.
Este espíritu de modernización impulsó el devenir de lo que hoy en día
denominamos como GRC: Governance, Risk & Compliance.
Sin embargo, es un hecho que la conjuración
de la quimera Tecnología e Información
hacia la segunda mitad del siglo XXI no pasará solamente por la instauración de
un gobierno corporativo en TI sin
gestionar el conocimiento necesario para operar la tecnología, medir sus
impactos nocivos en la institución y concientización del capital humano sobre los riesgos inherentes a la falta de una cultura de ciberseguridad, porque hoy
en día, las empresas que saben gestionar su conocimiento y sus recursos
productivos son más resilientes a las amenazas y eso produce ventajas
competitivas, comparativas, de innovación y productividad en el mercado, que
les darán en breve el triunfo dentro de esta moderna economía-mundo capitalista, frente a sus más cercanos
competidores, de tal suerte que la resiliencia
institucional en la segunda mitad del siglo XXI pasará por la gestión del conocimiento y por la gestión de la innovación del capital
humano y productivo dentro de la misma organización, ejerciendo una palanca de
productividad que incrementa su fuerza de manera exponencial dentro de las
instituciones donde se implementa una sociedad
del conocimiento.
Una sociedad del conocimiento aplicada dentro de una institución busca
generar un performance organizacional totalmente
personalizable a las necesidades de la organización y medible sobre sus
límites, alcances y posibilidades reales de éxito organizacional, lo que nos
pone ante una variable y un concepto complejo dentro de la administración hacia
la segunda mitad del siglo XXI, haciendo del performance una variable conceptual
crítica para enfrentar los retos a los que las Tecnologías de la
Información y Comunicación nos llaman. Dicho performance, incluye sistemas complejos de procesos de innovación productiva que devienen en
incrementos a la rentabilidad de bienes
y servicios, estímulos en la competitividad,
favoreciendo las exportaciones, brinda
un mayor valor de mercado, un crecimiento del marco institucional de
la empresa y por ende una mayor resiliencia
para la continuidad del negocio.
La sociedad del conocimiento, tiene la virtud de integrar al paradigma
clásico del growth accounting, no
solo en el hibrido innovación-productividad, sino que incorpora conocimientos de
las Ciencias Sociales y las Humanidades, donde el consultor especialista echa
mano de metodologías antropológicas, históricas, políticas, económicas,
sociológicas, psicológicas y pedagógicas, entre otras, para orientarlas en
beneficio de las instituciones, lo cual brinda una compleja red
interdisciplinar al servicio de las necesidades específicas de la organización
en materia de gestión del conocimiento productivo y de innovación de procesos
complejos en el mercado mundial, vinculados a una cultura del emprendimiento
que facilita la alineación de buenas prácticas, estándares y normas
internacionales con la filosofía de la empresa, lo que impacta directamente en
la continuidad del negocio.
Una sociedad del conocimiento genera un crecimiento económico exponencial
en términos macro y microeconómicos, así lo demuestran países como Estados
Unidos e Inglaterra, quienes atribuyen el 40% del PIB a factores vinculados con
la gestión del conocimiento y la innovación. Hoy en día, los estudios e
investigaciones más destacadas en materia económica de los últimos 8 premios
nobel de economía hasta el 2018 demuestran su valor en la regulación,
equilibrio, estática, dinámica, elasticidad, aceleración y crecimiento del parque tecnológico frente a la
productividad de las sociedades contemporáneas en el siglo XXI, apostando por sociedades
del conocimiento donde la innovación radique en el conocimiento de las
potencialidades reales del capital humano institucional como palanca reguladora
de la desmesura tecnológica, la cual parece que nos rebasa social y
culturalmente hablando.
Es aquí donde una sociedad del conocimiento brinda
alternativas reales a los problemas de desregulación tecnológica que nos
presenta la ciencia ficción tecnológica y pos apocalíptica, a través del
conocimiento holístico de las necesidades de aprendizaje de una institución,
con lo que se restituye el valor central del capital humano no como un
complemento operativo del parque tecnológico, sino artífice real del gobierno
TI hacia la primera mitad del siglo XXI.
En Sedago consultoría nos
especializamos en la implementación de sociedades del conocimiento
institucional, las cuales garantizan la innovación del conocimiento para
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