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Sergio González.

El Manual de Oslo sobre innovación, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) define la innovación como la capacidad de implementar cambios significativos en el producto, proceso, marketing u organización de la empresa, con el propósito de mejorar los resultados. Así, los cambios que sostienen la innovación están soportados en nuevos conocimientos y en el desarrollo tecnológico que las organizaciones impulsan de manera interna mediante servicios de consultoría o compra de tecnología.
Uno de los programas de innovación más complejos dentro de las empresas radica en el impulso de nuevos métodos de productividad orientados como procedimientos de provisión de productos o prestación de servicios profesionales, lo que deviene en la incorporación de nuevos roles dentro de la institución y/o en la adquisición de nuevas tecnologías. La innovación tecnológica, utiliza una base de conocimientos previamente adquiridos y desarrollados en su interior, los cuales mejoran la competitividad de las empresas.
La competitividad es la capacidad que desarrollan las empresas para actuar en el mercado y mantenerse en un nivel de productividad que les resulta rentable. Hoy en día la competitividad depende cada vez más de factores intangibles que de bienes tangibles, ya que está más vinculado al mercado de producción de conocimiento e innovación que al mercado de tecnologías o a capitales financieros, ambos necesarios pero insuficientes a la hora de marcar diferencias sustanciales entre empresas competidoras. Así, la historia ha demostrado que las empresas más longevas en el mercado mundial son empresas que apostaron por el conocimiento y la innovación como factores de competitividad y resiliencia, lo que marcó su diferencia, utilidad y valor dentro de la economía capitalista.
De tal suerte, hoy en día las propuestas que más valor generan a las empresas están basadas en la innovación que es capaz de asimilar un proceso vivo con elementos tecnológicos y la implementación de ritmos nuevos en el ciclo productivo de la organización, aterrizados a cada área de la empresa, lo que nos coloca ante un sistema de gestión de la innovación empresarial, basado en redes organizativas del conocimiento en cada área, delegación y toma de decisiones sustentadas en comités de gestión dentro de la organización que agilicen el fomento de la interacción entre sectores diversos de la institución que quedarán interconectados bien desde el gobierno tecnológico o desde la profesionalización del capital humano.
En nuestros días pensar en un modelo de gestión de la innovación implica en primer lugar, conciliar la complejidad tecnológica con la formalización de procesos y procedimientos para su gestión y administración, explicitando planes estratégicos y espacios de interrelación donde la organización pueda tener claro qué agentes o comités dentro de la empresa deberán intervenir en caso, por ejemplo, de ciberataques, denegación de servicios y operaciones o exposiciones por malware, entre otros.
Una segunda vertical de gestión de la innovación, se orienta en mantener el talento dentro de la institución, el cual centra su operación en el binomio capital humano y capital intelectual, desde la estrategia de mejora del desempeño y la motivación para las áreas de la organización que precisan competencias técnicas y humanas, por ejemplo, aquellas que brindan servicio a las redes y quienes con recursos humanos, tecnológicos y técnicos se encargan de proveer seguridad a dichas redes.
Una tercera vía para gestionar un correcto modelo de la innovación institucional debe proveer ahorros sustanciales a la empresa en la implementación de recursos tecnológicos y principalmente humanos con un perfil técnico especializado que garantice la continuidad de los servicios y las operaciones brindas por la organización. Para lograrlo debemos centrar nuestra atención en modelos de gestión del talento institucional, identificando, buscando, seleccionando y formando redes de transferencia del conocimiento, para poder adaptar los recursos ya existentes en la empresa con los cambios tecnológicos, lo que deviene en ahorros en gasto corriente porque la gestión de la innovación institucional permite alinear el conocimiento sobre normas y estándares internacionales con la filosofía de la empresa, creando identidad a su interior sin tener que salir al mercado gastar en el salario de nuevo personal certificado cuando lo podemos tener nosotros mismos gestionando nuestro propio talento.
La innovación trae consigo nuevos productos o servicios dentro de un competitivo mercado de valores, donde las empresas con mayor resiliencia en el mercado son aquellas que más valor genera a sus servicios y operaciones a través del mejor diseño, la mayor calidad posible, diferencia sustantiva frente a sus cercanos competidores y una adecuada armonía con el medio ambiente. Lo que nos lleva a concretar rediseños y mejoras de procesos en la institución, esto es innovación en el más extenso sentido de la palabra, donde el cambio tecnológico se introduce como complemento del cambio de paradigmas en la profesionalización del talento de nuestro personal, incrementando un capital inagotable en la empresa, el capital intelectual. He aquí la cuarta vertical de un modelo de gestión de la innovación, la resemantización de procesos institucionales desde un capital primario, el intelecto como piedra angular del talento en nuestra empresa.   
El quinto elemento de un modelo de gestión de la innovación está centrado en la administración del talento institucional, labor nada sencilla ya que requiere diagnosticar las potencialidades propias del talento ya existente en nuestros recursos humanos, detectar sus necesidades de capacitación, desarrollar planes personalizados de capacitación anual, diagramar las áreas donde se procesa, transmite y almacena el conocimiento, para transferirlo de manera idónea a las áreas de la empresa que son capaces de gestionar el riesgo del conocimiento interconectado los servicios y operaciones a un adecuado saber-hacer que incremente la productividad en la empresa.
Finalmente, mencionar que todo proceso de innovación tecnológica y gestión del conocimiento organizacional está orientado al fortalecimiento de una cultura institucional que implique a los trabajadores con la filosofía de la empresa, proveyendo de identidad la implementación de mejoras, marcos normativos y estándares de calidad internacional dentro de la institución. Así, nos encontramos ante un cambio continuo de paradigmas, parte medular de la innovación global y fuente del desarrollo científico hacia la segunda mitad del siglo XXI, lo que promueve un ambiente idóneo para la prosperidad del cambio y el incremento productivo en productos, servicios y procesos.
En Sedago consultoría, proveemos modelos de gestión de la innovación institucional para las empresas, lo que garantiza su resiliencia organizacional desde el ahorro sustancial del gasto corriente al develar el talento institucional, mapeando las áreas donde el personal puede mejorar su productividad, incrementando la calidad, el diseño y la implementación de operaciones y servicios competitivos que armonizan con el medio ambiente.
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Sergio González.

Hasta el tercer cuarto del siglo XX, la economía política clásica y su crítica, asumieron como paradigma de la economía-mundo capitalista la trinidad económico productiva basada en la tierra, el capital y el trabajo, pero en el siglo XXI, hablamos de nuevos factores críticos del sistema basados en el conocimiento como nuevo paradigma económico, donde el capital intelectual se vuelve en el activo intangible de producción más importante. Así, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) desde 1996 definió la sociedad del conocimiento como la asunción total que tiene una institución frente al conocimiento y la tecnología, en el crecimiento económico de una nación que basa sus fortalezas y potencialidades en la trinidad del conocimiento: educación, investigación e innovación.
La incorporación de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en la productividad de las sociedades modernas hizo más eficiente el trabajo de las personas que participaron en el proceso de desarrollo industrial del siglo XX en los países denominados del Primer mundo. Sin embargo, en el siglo XXI, la incorporación de las TIC´s está arrinconando al factor humano y al factor capital, en detrimento de la productividad emanada de la innovación, por lo que se vuelve necesario regular el parque tecnológico frente a un reposicionamiento del intelecto humano.
Por ejemplo, la industria de la medicina, que hoy en día es uno de los jugadores más serios dentro del mercado capitalista al conjugar la industria de seguros y la farmacéutica, puede contar con las TIC´s más avanzadas al momento, para desempeñar sus operaciones y servicios. Sin embargo, nada servirán si no se cuenta con el intelecto del neurocirujano, la experiencia del vendedor de seguros y la creatividad inventiva de la producción científica de fármacos poderosos que combatan las enfermedades. Así, en un nuevo modelo económico sustentado en el conocimiento el capital intelectual supera al capital tecnológico como factor de productividad en la sociedad, haciendo entonces que su valoración sea menor al que las sociedades industriales de la primera mitad del siglo pasado atribuyeron.
Y es que el conocimiento es un factor inagotable, desde la educación, la investigación y la innovación, donde no se consume en su uso, sino que se acrecienta al ser retroalimentado por la sociedad, este elemento de valor emana de las instituciones productivas de una nación que busca hacer de la productividad su factor de desarrollo, esto fue una vertical importante en el desarrollo del mundo anglosajón desde finales del siglo XIX con Inglaterra y el corto siglo XX con Estados Unidos a la cabeza. Así, el impulso de sociedades del conocimiento se volvió un factor de desarrollo seguido por naciones como China, Japón y Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.  
Por su parte, la investigación teórica y aplicada en el siglo XXI no agota ni el intelecto ni mucho menos el conocimiento, por el contrario, se expanden los horizontes de experiencia sobre el desarrollo industrial de una comunidad. Así, una sociedad del conocimiento impulsada desde las instituciones, promueve la productividad sustentada en verticales reales y medibles como la investigación, la innovación y la resiliencia de la organización ante las crisis que ponen en riesgo la continuidad del negocio en el nuevo mercado-mundo capitalista.  
De esta forma, frente al gasto que implica para la empresa la adquisición de tecnología condenada irremediablemente a un proceso de obsolescencia programada y dependencia institucional a consultoría tradicional, la creación de una sociedad del conocimiento dentro de la institución sustentada en redes de conocimiento emanadas de su activo más importante, el capital humano, resulta hoy día una de las inversiones más rentables al ser un bien inagotable con un ciclo de vida muy redituable en términos de innovación y productividad para la organización.
En Sedago consultoría nos especializamos en la implementación de sociedades del conocimiento dentro de las instituciones a través del mentoring del conocimiento empresarial, un sistema innovador de consultoría que a diferencia de la consultoría tradicional atiende la generación de redes de aprendizaje y privilegia la enseñanza de procesos productivos altamente especializados para garantizar la innovación del conocimiento y el estímulo de la productividad, la competitividad, la resiliencia y la continuidad de tu empresa. 
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Sergio González.

La consultoría tradicional, se funda en el conocimiento atesorado que es puesto al servicio de las necesidades de una institución. Así, el conocimiento se ha vuelto una forma de poder que se ejerce en el terreno capitalista desde la secrecía y la tiranía, devolviéndonos socialmente hablando una técnica a la cual solo podemos acceder desde la recurrencia sistemática a servicios especializados de consultoría.
Ante la consultoría tradicional se contrapone un nuevo paradigma, la sociedad del conocimiento que impulsa desde el conocimiento subsidiario, la productividad de la empresa potencializando la innovación en su capital humano, conociendo sus limitantes y sus posibilidades reales de éxito ante el error humano al operar herramientas tecnológicas, suministrar servicios o proveer soluciones a procesos diversos. De esta manera, gestionar el conocimiento favorece la continuidad del negocio y con ello la resiliencia institucional.
El conocimiento no solamente es un bien acumulativo basado en un capital intelectual, insumo sustentado en la producción de investigación científica y saberes prácticos, sino también es un bien común que no se basa en principios de atesoramiento sino en el compartir lo que se sabe para emancipar las instituciones de la dependencia a una consultoría tradicional, porque comprende que el ciclo natural del conocimiento es inagotable desde la corresponsabilidad plena y total con el aprendizaje y su enseñanza, labor que ejecuta la figura del mentoring y que a diferencia del consultor tradicional su objetivo no está en el dividendo económico por número de horas en las que transmite su conocimiento, sino en la formación de un modelo de desarrollo sustentado en sociedades del conocimiento. De esta manera se realiza el ciclo natural del conocimiento, donde el capital intelectual se vuelve inagotable y es posible hacerlo a bajo costo y sin un límite de horas, si comprendemos que el saber fluye de los agentes involucrados dentro de los servicios y operaciones que realiza la organización, lo que nos coloca ante la posibilidad de tener un bien común, subsidiario y solidario que beneficie a la institución, haciéndola proclive a innovar, este es un propósito que persigue el conocimiento subsidiario y esta es la piedra angular de una sociedad del conocimiento.
El mentoring del conocimiento empresarial, es el agente encargado de implementar el conocimiento subsidiario dentro de la institución y a diferencia del consultor tradicional, es un configurador de códigos culturales en el capital humano que promueve la gestión del conocimiento mediante el estímulo del aprendizaje dentro de la organización, garantizando la trasferencia global de ideas entre las distintas áreas que comprenden la empresa. Este tipo de mentoría está facultada para realizar la autognosis institucional, que es el descubrimiento de las capacidades cognitivas del capital humano en la organización y su implicación para la innovación y productividad empresarial.
De tal suerte, podemos observar que la mentoría del conocimiento beneficia a la organización provocando el incremento del rendimiento productivo del personal, redefiniendo roles con base en las potencialidades reales del capital productivo, lo que favorece mejores lazos de conciliación laboral y salud ocupacional, replanteando formas tradicionales de obtener resultados, creando paradigmas de innovación y productividad centrados en la confianza, la responsabilidad y el compromiso, al ir configurando códigos culturales dentro de la empresa que se alinean con estándares internacionales de alta calidad y a una cultura, política y visión organizacional, identificando así al personal con la filosofía de la empresa.
En Sedago consultoría nos especializamos en la implementación del conocimiento subsidiario dentro de las instituciones a través del mentoring del conocimiento empresarial, un sistema innovador de consultoría que a diferencia de la consultoría tradicional atiende la generación de redes de aprendizaje y privilegia la enseñanza de procesos productivos altamente especializados para garantizar la innovación del conocimiento y el estímulo de la productividad, la competitividad, la resiliencia y la continuidad de tu empresa.




Sergio González.

La resiliencia institucional dentro del mercado capitalista hacia el primer cuarto del siglo XXI emanará de una correcta gestión del conocimiento organizacional, estimulando así la innovación y la productividad desde la potencialización de habilidades de aprendizaje en el capital humano y productivo de la empresa.
La innovación institucional abreva su fundamento en la investigación práctica y científica, desde el sentido común como un saber practico hasta el saber científico como una metodología específica que interpreta la realidad. En este sentido, innovar implica usar recursos cognitivos, recursos materiales y desarrollos conceptuales aplicados a la realidad institucional. Así, la gestión de la innovación en el siglo XXI beneficia la introducción de un producto o servicio tecnológicamente nuevo o significativamente renovado en el mercado, lo mismo que a nivel de procesos productivos, al brindar servicios de especialización mejorados, no convencionales, que aumentan la eficiencia de las operaciones y servicios dentro de la industria.
El crecimiento exponencial de la tecnología, el incremento de la información y su comunicación, devienen hoy en día en un nuevo paradigma, el cual implica garantizar la seguridad de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) mediante el gobierno corporativo, el cumplimiento de estándares en seguridad y management organizacional, así como gestionar los riesgos y vulnerabilidades a las que nuestras TIC´s se encuentran expuestas. Este espíritu de modernización impulsó el devenir de lo que hoy en día denominamos como GRC: Governance, Risk & Compliance.
Sin embargo, es un hecho que la conjuración de la quimera Tecnología e Información hacia la segunda mitad del siglo XXI no pasará solamente por la instauración de un gobierno corporativo en TI sin gestionar el conocimiento necesario para operar la tecnología, medir sus impactos nocivos en la institución y concientización del capital humano sobre los riesgos inherentes a la falta de una cultura de ciberseguridad, porque hoy en día, las empresas que saben gestionar su conocimiento y sus recursos productivos son más resilientes a las amenazas y eso produce ventajas competitivas, comparativas, de innovación y productividad en el mercado, que les darán en breve el triunfo dentro de esta moderna economía-mundo capitalista, frente a sus más cercanos competidores, de tal suerte que la resiliencia institucional en la segunda mitad del siglo XXI pasará por la gestión del conocimiento y por la gestión de la innovación del capital humano y productivo dentro de la misma organización, ejerciendo una palanca de productividad que incrementa su fuerza de manera exponencial dentro de las instituciones donde se implementa una sociedad del conocimiento.        
Una sociedad del conocimiento aplicada dentro de una institución busca generar un performance organizacional totalmente personalizable a las necesidades de la organización y medible sobre sus límites, alcances y posibilidades reales de éxito organizacional, lo que nos pone ante una variable y un concepto complejo dentro de la administración hacia la segunda mitad del siglo XXI, haciendo del performance una variable conceptual crítica para enfrentar los retos a los que las Tecnologías de la Información y Comunicación nos llaman. Dicho performance, incluye sistemas complejos de procesos de innovación productiva que devienen en incrementos a la rentabilidad de bienes y servicios, estímulos en la competitividad, favoreciendo las exportaciones, brinda un mayor valor de mercado, un crecimiento del marco institucional de la empresa y por ende una mayor resiliencia para la continuidad del negocio.
La sociedad del conocimiento, tiene la virtud de integrar al paradigma clásico del growth accounting, no solo en el hibrido innovación-productividad, sino que incorpora conocimientos de las Ciencias Sociales y las Humanidades, donde el consultor especialista echa mano de metodologías antropológicas, históricas, políticas, económicas, sociológicas, psicológicas y pedagógicas, entre otras, para orientarlas en beneficio de las instituciones, lo cual brinda una compleja red interdisciplinar al servicio de las necesidades específicas de la organización en materia de gestión del conocimiento productivo y de innovación de procesos complejos en el mercado mundial, vinculados a una cultura del emprendimiento que facilita la alineación de buenas prácticas, estándares y normas internacionales con la filosofía de la empresa, lo que impacta directamente en la continuidad del negocio.
Una sociedad del conocimiento genera un crecimiento económico exponencial en términos macro y microeconómicos, así lo demuestran países como Estados Unidos e Inglaterra, quienes atribuyen el 40% del PIB a factores vinculados con la gestión del conocimiento y la innovación. Hoy en día, los estudios e investigaciones más destacadas en materia económica de los últimos 8 premios nobel de economía hasta el 2018 demuestran su valor en la regulación, equilibrio, estática, dinámica, elasticidad, aceleración y crecimiento del parque tecnológico frente a la productividad de las sociedades contemporáneas en el siglo XXI, apostando por sociedades del conocimiento donde la innovación radique en el conocimiento de las potencialidades reales del capital humano institucional como palanca reguladora de la desmesura tecnológica, la cual parece que nos rebasa social y culturalmente hablando.
Es aquí donde una sociedad del conocimiento brinda alternativas reales a los problemas de desregulación tecnológica que nos presenta la ciencia ficción tecnológica y pos apocalíptica, a través del conocimiento holístico de las necesidades de aprendizaje de una institución, con lo que se restituye el valor central del capital humano no como un complemento operativo del parque tecnológico, sino artífice real del gobierno TI hacia la primera mitad del siglo XXI.
En Sedago consultoría nos especializamos en la implementación de sociedades del conocimiento institucional, las cuales garantizan la innovación del conocimiento para estimular la productividad, competitividad, resiliencia y continuidad de tu empresa. Ponte en contacto y solicita una cotización.


Sergio González.

Antes de abordar el Compliance del requerimiento 1 del PCI DSS debemos distinguir tres verticales importantes: requerimientos propios de la norma, procedimientos implícitos en la norma y aspectos técnicos vinculados con la configuración de las Tecnologías de la Información. Tres frentes que operan de manera simultánea y que no debemos concebir de manera aislada.
El requerimiento 1 enfatiza la importancia de establecer las configuraciones necesarias al entorno de redes que nos llevarán a establecer una DMZ que segmente nuestro entorno CDE entre Internet y la red interna. El requerimiento 1.1.4a precisa de forma puntual que la segmentación se realizará “at each internet connection” y entre la DMZ y la red interna, para garantizar un tráfico seguro en la transmisión de datos.
La mejor manera de conocer el estado de las redes dentro de la organización se encuentra en los diagramas de red y los diagramas de flujo, donde podemos evaluar la manera en que se transmiten, procesan y almacenan los datos de tarjeta que queremos blindar, se recomienda que dichos diagramas se trabajen mediante versionamiento estándar y se actualice conforme se configure nuestro Firewall y Router.
Recuerde que todo cambio que realice debe ser normativo y procedimental, documentándose debidamente en sus políticas de configuración de redes, debidamente versionados y protocolizadas por un Comité de seguridad dentro de la organización encargado de brindar visto bueno tanto a los cambios generados como a la narrativa que explicite los cambios efectuados en las políticas de seguridad de redes, firewalls y routers.   
El aspecto normativo y procedimental dentro de la configuración de una red segura no es simplemente un aspecto técnico, sino administrativo, que implica la gestión de procesos muy especializados que involucran la participación de distintos agentes dentro de la organización, específicamente en lo que el requerimiento 1.1.5a puntualiza como las “responsabilities for management,” que deviene en una entrevista profunda con el personal responsable para comprender los roles que establecen las responsabilidades en la ejecución, supervisión, validación y comprobación de cada cambio realizado al entorno de redes, esto es lo que en términos de gestión tecnológica nos comienza a abrir brecha hacia una conciencia de la seguridad tecnológica en tanto que involucramos agentes diversos al interior de la organización que son capaces de hacerle frente a los protocolos, servicios y puertos que pueden ser vulnerados ante las amenazas existentes.
 Al igual que la segmentación de redes a la que el requerimiento 1.1.4a nos invita, en el caso de los puertos, servicios y protocolos inseguros, se deberá revisar cada uno para valorar el impacto que pueda recibir de cara a las amenazas y posibles vulnerabilidades que enfrente nuestro entorno de red, en este sentido el requerimiento 1.1.6c enfatiza “implemented for each insecure service, protocols and ports,” que nos hace una antesala a la creación de un programa de revisión de firewalls y routers como regla, de manera obligatoria, cada seis meses mínimo, como se enfatiza en el requerimiento 1.1.7.
El requerimiento 1 del PCI DSS nos lleva de la mano, una vez segmentada nuestra red, a establecer los procesos necesarios en materia de seguridad para restringir el tráfico inbound-outbound del Cardholder Data Enviroment (CDE), restricción que debemos realizar en tres sentidos: identificación del tráfico a restringir, restricción del tráfico requerido y el tráfico que estará estrictamente denegado a todo aquél usuario que no debe de entrar en contacto con nuestro CDE, acceso restringido exclusivamente a las funciones propias de la organización en el tratamiento de los datos de tarjeta.
En este proceso de “deny all traffic” nuestros routers juegan un papel crucial en un entorno seguro de redes ya que deberán ser sincronizados para restringir accesos no autorizados bajo los modos running y start-up. De la misma forma, la configuración de nuestros firewalls debe establecer un perímetro de seguridad entre el Wireless y el CDE, con lo que evitamos filtraciones de seguridad a nuestro núcleo de datos seguros, aquí el requerimiento 1 nuevamente nos abre la pauta para permitir el tráfico necesario sólo para propósitos específicos dentro de la organización, mi recomendación es que cuando los “business purposes,” toquen entornos de seguridad como en este caso el CDE, se realicen auditorías periódicas para controlar los accesos lógicos.
Firewalls como Palo Alto, Check Point y Fortinet son altamente intuitivos para propósitos de seguridad en redes, aunado a ello, la configuración de una DMZ es recomendable y estrictamente obligatoria dentro del requerimiento 1 del PCI DSS para limitar el tráfico de datos entre los componentes del sistema que proveen servicios, así como los protocolos y puertos que pueden ser susceptibles de verse afectados por anti-spoofing. De manera complementaria, el requerimiento en cuestión provee medidas para restringir todo tráfico de internet hacia fuera del CDE, un mecanismo eficaz puede ser complementar nuestras medidas de segmentación con una herramienta de Data Loss Prevention (DLP) con la que cumpliremos el numeral 1.3.4 de manera efectiva.
Un firewall y un router seguros deberán proveernos de un tráfico restringido a componentes y segmentos de la red interna, los cuales no deben establecer brechas de seguridad que comuniquen segmentos, puertos o servicios que han quedado previamente aislados en nuestro CDE. Aunado a ello, ejecute de forma minuciosa métodos probados en materia de seguridad de redes para el enmascaramiento del IP, algunos de los más usuales incluyen el Network Address Translation que se configura en routers y facilita que los paquetes de dos redes distintas sean incompatibles, enmascarando direcciones y paquetes transportados. Otro método es el Request for Comments: 1918, mejor conocido como RFC 1918, el cual asigna direcciones IP privadas en redes TCP, altamente recomendado para uso interno en la organización. Además, encontramos el método de enmascarar nuestro CDE detrás de un servidor proxy, lo que permite fungir como intermediario entre las peticiones gestadas en ambos extremos de la arquitectura cliente-servidor.
Finalmente, un aspecto más a considerar es el acceso desde dispositivos personales que los miembros de la organización pueden tener al CDE, aquí, lo más recomendable será instalar un “personal firewall software,” para los equipos autorizados cuyas funciones dentro de la institución demanden acceso a nuestro entorno de seguridad. Desafortunadamente no podemos controlar el acceso externo que nuestros usuarios realizan desde otros Wireless fuera de la red segura de la organización, pero sí podemos concientizar sobre los riesgos y salvaguardar la seguridad de la información que se procesa en nuestros equipos, por ello es importante que la configuración de dichos firewalls se defina por protocolos de seguridad documentados, que se verifique periódicamente que trabaje en su modo running y que no sea alterable por los usuarios.
Si buscas capacitación profesional en materia de PCI DSS para tu empresa, contáctame, tengo una metodología pedagógica propia que te permitirá dominar la norma.



Sergio González.

La guerra más grande que libra Satanás hoy en día, es contra las familias católicas, porque son consagradas por Dios en un sacramento indisoluble como lo es el matrimonio. Un sacramento representa lo sagrado, el sacramento del matrimonio católico, la consagración de la familia a Dios. El matrimonio católico debe estar anclado en la familia, en la conversión del pecado y en la esperanza de la vida eterna. El matrimonio católico consagra así la vida humana a la vida espiritual en comunión eterna porque nos prepara para el matrimonio eterno, nos prepara para estar con Dios.
“Por esa causa dejará el hombre a su padre y a su madre, se juntará con su mujer, y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos sino una sola carne. Lo que unió Dios que no lo separe el hombre.” (Mat, 19: 5-6).
En el matrimonio católico hay que ponerlo todo y hay que ponerlo todos los días, valorando, defendiendo, protegiendo e incrementando el amor de Dios en los corazones de los esposos. Es claro entonces, como lo dice la palabra de Dios, que lo que Él une no lo puede separar el hombre, ¿entonces quién separa?, la respuesta es Satanás, robando en los matrimonios católicos la gracia de la humildad, la oración y los sacramentos, debilitando la voluntad humana y enfermando el alma que deja de tener la fuerza para perdonar, dislocando así el amor que Dios deposita en los corazones de los esposos, rebajándolo a un amor humano que da, esperando cobrar la cuenta, esperando recibir algo a cambio, que ama con la mirada en el mundo y no en la eternidad, tal como Dios nos ama, de forma incondicional, a pesar que el hombre sea condicional.
Dios busca la vida buena, la felicidad y la realización del ser humano, por consiguiente busca que el matrimonio se realice y rinda frutos, porque alberga una promesa de vida eterna. Pero Satanás lucha contra esta realización, arrebatando a los amorosos las palabras de amor que pueden endulzar sus corazones, transformando sus lenguas en fuego y sus palabras en veneno mortal cuya intención es someter al orgullo el corazón bueno de los amorosos.
“El que no peca de palabra es hombre perfecto, capaz de gobernar todo su cuerpo como con un freno. (Sant, 3:2) la lengua es fuego; la lengua, que es un mundo de iniquidad, ha sido puesta en nuestros miembros; esa lengua que contamina todo el cuerpo, encendiendo todo nuestro organismo cuando el infierno para ello la inflama. (Sant, 3:6) pero ningún hombre puede domar la lengua. Es un mal turbulento, está lleno de mortal veneno. Con ella bendecimos a nuestro Señor, a nuestro Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios. De la misma boca sale la bendición y la maldición.” (Sant, 3:8-10).
Es entonces cuando el maligno, somete la lengua del esposo y la esposa, incapaces de gobernarse por sí mismos, a través del orgullo que provoca la racionalidad humana fincada en una falsa sabiduría, la razón y creer tener la razón comienza a ser un terreno de disputa donde nadie cede, donde solo triunfa Satanás.
“Que ninguno se engañe: si alguno de entre vosotros cree ser sabio en este mundo, que se vuelva loco para llegar a ser sabio. La sabiduría de este mundo comparada con la de Dios, es locura. (1 Cor, 3:18-19). El mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro. Sí, todo es vuestro; pero vosotros sois de Cristo, y Cristo es de Dios.” (1 Cor, 3:22-23).
Solo con la ayuda de la oración en el Espíritu Santo, la quietud de las palabras se torna alabanza, gloria y adoración a nuestro Señor, por ello en el matrimonio católico la oración entre los amorosos es fundamental para doblegar al maligno, porque la lucha que se entabla en el mundo terrenal, donde vive Satanás, es diaria, como diarios son los milagros que Dios realiza en las familias que están consagradas al Padre celestial.
Las pasiones y los delirios de la carne son otra forma a través de la cual Satanás busca someter, esclavizar y torturar mente, cuerpo y alma en los matrimonios, haciéndoles olvidar que la única entrega que el marido tiene de su cuerpo es con su mujer y viceversa, en ello la palabra de Dios nos dice:
“Que el hombre le pague a su mujer la deuda que con ella tiene, e igualmente la mujer con el marido. La mujer no manda en su cuerpo, sino el marido. Igualmente, el marido no manda en su cuerpo, sino la mujer. No os privéis de eso el uno al otro, a no ser de común acuerdo y por un tiempo, para entregarse a la oración. Pero que sea para juntaros otra vez, para que no os tiente Satanás, si no domináis vuestras pasiones.” (1 Cor, 7:3-5).
Satanás, en su camino a la separación del matrimonio católico, también esclaviza a los esposos y los tortura de la manera más cruel, atando su corazón al orgullo, haciendo estéril la semilla de la uva que Dios siembra en sus corazones, para que produzcan vino bueno como en las bodas de Caná, donde del agua, Cristo ofrece el mejor vino, así del corazón de los amorosos, quienes al consagrar su vida ante el altar ofrecen sus corazones humanos para que se haga el milagro de la vida en el amor de Dios. Pero el maligno, siempre se interpondrá en esta realización, pudriendo la vid y agriando la uva buena, llagando el corazón de los amorosos y haciendo brotar pus, impidiéndole perdonar el agravio, impidiéndole humillarse, impidiéndole ser humilde, virtudes que brotan del corazón misericordioso de Nuestro Señor Jesucristo y que el mal aborrece.
Un matrimonio católico que no se humilla, que carece de perdón y de humildad, es un matrimonio que vive en guerra y no encuentra paz, porque la disputa es comandada por Satanás, esclavizando el corazón y la mente para controlar la voluntad humana y hacerle creer que la disputa real en esta vida es por la “felicidad” a toda costa, una “felicidad” que llene el cuerpo mientras dure la vida, pero felicidad falsa después de todo porque mantiene sometidos a los matrimonios a una disputa por terrenos estériles, infértiles y anclados en la racionalidad humana.
Las disputas en el matrimonio son signo de la presencia de Satanás, sin embargo, un matrimonio que mantienen a Dios en su hogar día a día sabe que su vida está mandada por el Padre a ser santificada en los sacramentos, a tener una vida sobre humana, espiritual y en comunión con Dios, por medio de la reconciliación de un corazón arrepentido, por lo tanto, no es posible persistir en querer seguir adelante con la razón, los impulsos, las emociones, las pulsiones y demás elementos humanos que somete el maligno a su voluntad, con el afán de provocar la separación de los amorosos.
Por ello un matrimonio católico no puede prescindir de la comunión y del sacramento de la reconciliación, ya que vivir en comunión con Dios es vivir en reconciliación con Él, con nosotros y con el otro, poniendo en el confesionario y ante el Sacerdote toda la miseria humana que puede albergar el esposo y la esposa, para pedir con Fé ante Dios nuestro, la gracia de sufrir el arrepentimiento, vivir el perdón y renacer en el carisma santo del amor y la caridad al otro.
El ser humano siempre “piensa” que él es el último, quiere padecer como víctima, en las disputas matrimoniales sucede lo mismo entre el esposo y la esposa, Satanás opera de forma astuta la mente y la voluntad de ambos para que olvidemos constantemente que Dios nos llama a servir al otro siempre y en todo lugar. En el matrimonio católico servir al otro significa que tú siempre serás el último, pero cuidando de no guardar en el corazón la cuenta de los actos, si el otro no lo mira, confiadamente camina, porque Dios lo ve todo y mira la intención que guarda tu corazón, de esa manera, la humildad siempre triunfará ante un matrimonio que se llenó de orgullo.
El matrimonio católico es sacramental, se instituyó como tal en la Iglesia cuando los esposos el día de su boda se comprometen el uno con el otro ante Dios, por ello todas las disputas del matrimonio que no ceden por estar liadas en el terreno humano, se deben llevar al confesionario, aprendiendo a dejar de señalar al otro con el dedo hacia fuera, señalando con el dedo hacia nosotros mismos, porque acusar al otro es maldecirlo y con ello se maldice uno a sí mismo, porque para juzgar solamente Dios. “Al hombre le parece bien todo lo que hace, pero el Señor es quien juzga las intenciones.” (Prov. 21:2) Por ello, un matrimonio sacramental comienza por cambiar el “Yo te acuso,” por el “Yo me acuso,” pero ante el sacramento de la reconciliación, en el confesionario y ante el Sacerdote, nunca ante sí mismo o el otro, porque quien acusa no es el esposo o la esposa, sino Satanás, quien toma el cuerpo y levanta el dedo para acusar, engendrando así su propósito de separación.
Todos los conflictos del hogar católico se solucionan en el confesionario, ante la presencia mística de Dios, así, el matrimonio católico vive una experiencia mística en el sacramento y camina confiadamente en Dios, porque sus corazones saben que para él no hay conflicto imposible. Así, el matrimonio, día a día lucha en la renuncia a enfrentarse con el otro en argumentos y discusiones que solo buscan defender territorios humanos en esta tierra, donde Satanás fue arrojado por desafiar de esta forma a Dios. Esta renuncia que hacen los esposos en el confesionario, trae de manera sobre natural sanción y libertad a su hogar, permitiendo que el sacramento de la reconciliación sea perfecto en el corazón de Dios sacramentado, donde brota la más infinita misericordia, de la cual aflora el amor del matrimonio bueno.
Allí donde la mujer y el hombre no ceden terreno es síntoma de la ausencia del Espíritu Santo, porque Dios nos ha cedido todo a manos llenas, siéndonos fiel a pesar de nuestra infidelidad, provocada por el pecado y su gobernante, Satanás. Por ello, ceder en el matrimonio significa ceder a la obra de Dios en nuestras vidas, a la realización de la vida eterna en nosotros, ceder en el matrimonio católico siempre y en todo momento, nos enseña a ceder poco a poco nuestra vida a la voluntad del Padre, y así, cediendo día a día más la voluntad humana, el esposo y la esposa se van encontrando cediendo en un sí incondicional a la voz del Espíritu Santo en sus vidas. Cuando los amorosos dentro del matrimonio ceden a la disputa, al diálogo infructuoso, a la racionalidad humana y en general al mundo, es un signo de la presencia del Espíritu Santo en sus corazones, es la huella que labra el sendero a un matrimonio eterno que vivirá por siempre en comunión, dentro del corazón misericordioso del Padre.
De esta forma, la prédica del perdón es el camino a la misericordia, donde brota el amor de Dios quien siempre fiel perdona a sus hijos en el arrepentimiento. La prédica de la humillación nos debe recordar que es un ofrecimiento a Dios, no al hombre, pero el maligno quien tiene permitido manipular nuestra mente nos enorgullece y nos impide doblar rodilla ante el agravio, tal como Cristo nos enseñó camino a la cruz. La humildad, por su parte, nos muestra la caridad y el servicio al prójimo, como María madre de Dios, sirvió a su prima Santa Isabel y como Jesucristo en la última cena a sus apóstoles en el lavatorio de pies. Así debe ser un matrimonio católico que lucha por ser feliz de la mano de Dios, amorosos que perdonan, que se humillan y que son humildes el uno con el otro, porque saben que en la mirada de su compañero(a), encuentran a cada despertar la mirada eterna de Dios Padre todo poderoso.
Solamente de esta manera, los esposos podrán enfrentar la adversidad, tomarse de las manos en oración y cuestionarse: “¿Quién nos apartará del amor de Cristo?, ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?” (Rom, 8:35) “¿Qué diremos de todo eso? Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Rom, 8:31).
En el matrimonio católico el hombre y la mujer no se separan, “La mujer queda ligada al marido mientras éste viva” (1 Cor, 7:39), está dicho en el evangelio, es palabra de Dios, el que divorcia es Satanás quien sabe que la familia representa un amor eterno, nuestros padres y hermanos nunca dejarán de serlo, por ello solo se le permite al maligno actuar desde nuestro orgullo para alejarnos de ellos, pero entre los matrimonios no ocurre igual, porque ambos se unen de familias distintas y encuentran su comunión en el amor que Dios deposita en el corazón del marido y de su mujer. Dentro del matrimonio católico se cultiva el camino a la eternidad con Dios, por fincarse en un sacramento de fidelidad, de amor y de lucha terrenal que nos prepara para la vida eterna, esto es lo que repudia el diablo del matrimonio católico, su indisolubilidad y su consagración como instrumento terrenal para caminar hacia el matrimonio eterno, con Dios.
Así, el matrimonio católico prepara nuestra alma, que no tiene género, para el matrimonio eterno con la llegada del Reino de Dios, “Pero ese día y esa hora no los sabe nadie, ni los ángeles de Dios, ni el Hijo, tan solo el Padre.” (Mat, 24:36)
“El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: Ya viene el esposo, salgan a su encuentro. Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: ¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan? Pero estas les respondieron: No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado. Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: Señor, señor, ábrenos, pero él respondió: Les aseguro que no las conozco. Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.” (Mat, 25: 1-13).
El esposo es Dios, nuestra vida humana debe prepararnos para ese matrimonio eterno y el sacramento del matrimonio con sus tribulaciones es el camino preparatorio, por eso está dicho en las escrituras “Que la mujer no se separe del marido, y que si llegare a separarse, viva sola, o que se reconcilie con su marido y que el marido no repudie a la mujer” (1 Cor, 7:10-11), porque en ello se alberga una promesa de vida eterna.