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Sergio González.


En la primera década del siglo XXI, el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos llamó nuestra atención sobre “el sentido común” como un tipo de conocimiento hoy en día desdeñado en su obra Una epistemología del Sur.[1] Este conocimiento ha sido capaz de engendrar un descrédito por parte de la cultura hegemónica hacia el conocimiento adquirido por la cultura contra hegemónica, como en el caso del conocimiento científico frente al conocimiento ancestral indígena, el del campesino o el del artesano. Admitir este otro conocimiento como formador de la vida diaria en la sociedad, es aprender que este conocimiento es un saber prudente para una vida digna.


El no reconocer al “otro” frente a un conocimiento distinto de la realidad social implica la existencia de una injusticia cognitiva global y mediante este problema es que hoy en día se torna difícil aspirar a una justicia social global, ya que ambas están implicadas. Por esto, se propone una epistemología que permita valorar la pluralidad de conocimientos presentes en la modernidad para agruparlos en dos ejes: el conocimiento-regulación y el conocimiento-emancipación. El conocimiento-regulación pretende cimentar su camino epistemológico mediante el tránsito de la ignorancia o caos hasta un punto denominado saber u orden. Por su lado el conocimiento-emancipación lo realiza desde el tránsito del colonialismo a la solidaridad, siguiendo el esquema dicotómico de Boaventura de  Sousa de la ignorancia al saber, el colonialismo será la ignorancia y el saber la solidaridad.

En el colonialismo no se reconoce al “otro” como igual, se le relega como un objeto o una cosa, o bien, como un bárbaro o un salvaje, es lo que ocurre comúnmente con los campesinos e indígenas. Por su parte, la solidaridad implica reconocer al “otro” como igual y a su vez como diferente dentro de un espacio de pluralidad local, nacional y/o global.

Entre este colonialismo símbolo de la ignorancia y esta solidaridad símbolo del saber, emerge otro brillante concepto que nos hereda nuestro autor: ecología de saberes, entendido como el equilibrio que se da entre los dos extremos, ejemplo de prudencia y pluralidad interna del conocimiento que pretende captar Boaventura en su epistemología del Sur, donde la modernidad comienza a ser pensada fuera del Imperio y del centro de poder hegemónico europeo, hacia las periferias en América, Asia y África, epistemología erigida también como una forma de “pensar desde abajo.”


[1] Sousa Santos, Boaventura de. Una epistemología del Sur. México, CLACSO / Siglo XXI, 2009.

La tercera forma de subsunción del plusvalor relativo: Maquinaria.

Sergio González.

Esta tercera parte del plusvalor relativo presenta una confusión en el tomo I de El Capital ya que parece una suerte de apuntes y manuscritos aislados o escritos quizá en distintas etapas de su vida.  Entiéndase también que como lo mencionamos al principio de este trabajo la aparición de ésta sección cuarta dedicada al plusvalor relativo obedece a un desarrollo más general inscrito en la esencia misma del plusvalor absoluto. Parece ser que el esquema de este tercer apartado dedicado a la maquinaria implica un momento circulatorio donde el vender, el comprar y el valor social e individual de la mercancía a nivel de capital fijo y de precio de mercancía son comenzados a estudiarse a partir de aquí. Pero este esquema está inconcluso.

Marx expone que el plusvalor proveniente de la venta de la mercancía implica una transacción, un intercambio con otros poseedores de mercancías y a un tiempo la elevación de su precio por encima de su valor, o sea una sobrevaloración de la mercancía pero no una disminución del tiempo necesario y de la prolongación del plustrabajo; relacionando de esta manera las sobrevaloración de la mercancía y el estancamiento o decrecimiento del tiempo de trabajo necesario para producir este bien. [1] 

 Precio y tiempo necesario de producción son dos categorías que saltan a la luz inmediatamente pero queda parcialmente inconcluso lo que existe entre un extremo y otro, la forma como la mercancía pasa de un tiempo necesario para su elaboración a una sobrevaloración, es un tránsito inconcluso en la obra de Marx que hace que éste viaje del capital variable al capital fijo. Viaja de esta manera para poder demostrar que el plusvalor no es fruto de la circulación del capital, sino fruto de la producción.

Para explicar este proceso Marx hace referencia a la maquinaria que reduce el valor de la mercancía y el nivel de circulación de su precio porque disminuye el tiempo de trabajo necesario para la producción de una mercancía pero lo hace sin acortar la jornada de trabajo y por ello aumenta el plustrabajo. De esta manera en la industria la introducción de la maquinaria hace que se abandone el trabajo calificado al sustituirse por un trabajo simple esto hace que se reduzca el tiempo necesario para producir el valor de la mercancía, lo cual impacta en la disminución del tiempo socialmente necesario para producir una mercancía y esta reducción del tiempo de trabajo hace que se alcance un excedente de precio ya que disminuye su valor original. Al disminuir la masa de salario producto de un recorte laboral reducen en consecuencia los costos de producción en cuanto a mano de obra se refiere. Aquí la justificación del uso de la maquinaria está en la sustitución del trabajo calificado por el trabajo simple, y la reducción del salario al salario medio y el descenso de los costos de producción en la mano de obra.[2]

A diferencia de las otras dos formas de subsunción en la plusvalía relativa, como es el caso de la cooperación o la división del trabajo, la maquinaria aparece como capital constante al agregar al producto un valor que ella misma contiene, aunque por sí misma no produce un nuevo valor ya que se traspasa el valor de la maquinaria al del producto. Por otra parte, la disminución en el precio de las mercancías mediante el uso de la maquinaria en la industria está en proporción del tiempo de trabajo contenido en la misma maquinaria, siempre y cuando éste sea menor que la cantidad de tiempo de trabajo otorgada por la capacidad de trabajo o fuerza productiva del trabajador sustituido; en otras palabras se da una disminución en el precio de las mercancías cuando se tiene menos tiempo de trabajo que el valor de trabajo que se sustituyó.

Y es que la maquinaria como producto en el mercado es el resultado de un proceso de trabajo combinado con un proceso de plusvalor, es una mercancía capitalista que no produce plusvalor en el producto sino que conserva su valor al reaparecer en la totalidad de la mercancía que ha producido. De esta forma la maquinaria que es producto del trabajo humano contiene un valor intrínseco que se transmite a cada unidad de producto. Así, entre mayor cantidad de capital se disponga para la compra de maquinaria en relación con el pago del salario siempre resultará menor el valor de la maquinaria que el valor ahorrado en el salario, es decir, la maquinaria se desvaloriza  al dejar su valor en cada unidad de mercancía, pero el capital en cambio no se desvaloriza, de esta manera, la maquinaria ha transformado el trabajo en un trabajo improductivo con respecto a su propia capacidad de trabajo para la generación de una cantidad de producto específico, porque la cantidad de trabajo generada por el trabajador se reduce en manos de la maquinaria y ésta es una de las primeras implicaciones de su introducción en la industria.

En este apartado de maquinaria Marx indica ocho puntos producto de la Revolución Industrial. El primero es que por la introducción de la maquinaria se baja el tiempo necesario para la reproducción de la capacidad de trabajo, sin embargo se mantiene el tiempo absoluto en cuanto a jornada laboral se refiere. Existe por tanto una sobreexplotación, no por el aumento en la intensidad del trabajo, sino por sumar la mayor parte del tiempo de trabajo al capital y no al trabajo en sí mismo; es la suma del plusvalor relativo a través de la introducción de la maquinaria más el plusvalor absoluto en lugar de disminuir el tiempo de trabajo o aumentar el salario, es por eso que el capital absorbe la mayor productividad de la potencia productiva del trabajo. La desvalorización de la maquinaria al presentarse como un fenómeno acelerado tiende a cubrir sus gastos en el tiempo más breve, lo que sucede con una gran parte de la maquinaria que se inutiliza por su obsolescencia y este fenómeno se presenta antes de que su valor reaparezca en el valor de la mercancía. [3]

El segundo punto es este fenómeno de la aceleración en la sobreexplotación, en el cual no solamente se disminuye el tiempo de la jornada laboral  sino que se desvaloriza también la máquina en vez de traspasar más valor al producto y se aumenta aún más el tiempo absoluto de la jornada de trabajo. La máquina se automatiza como una forma del capital mismo frente al trabajador y la jornada laboral no se reduce sino que al contrario, se prolonga en cuanto a trabajo absoluto.[4]

El tercer aspecto es la consecuencia de la introducción de la maquinaria en el sistema de desvalorización debido a la reducción del precio del producto en la mercancía individual; reduciendo con ello su valor el salario en tanto a capacidad de trabajo y tiempo necesario para su reproducción y por esto, para pagar el salario, el capital deberá aumentar el ritmo del proceso del trabajador. Es evidente que en este punto la capacidad de trabajo se ve desgastada más rápidamente durante la misma hora de trabajo porque la sobreexplotación acortará la vida de los obreros pero al mismo tiempo le permitirá al capital negociar con una disminución del tiempo de trabajo absoluto; debido a que los medios de prolongación  del plus trabajo relativo son cada día más poderosos y cerrados (máquinas más veloces, más precisas, menos pesadas y a menor coste). [5]

El cuarto efecto de la subsunción de la maquinaria es aquél que se da en la sustitución de ésta en la cooperación. Las máquinas organizan cooperacionalmente a los trabajadores de manera directa y no son estos los que lo hacen a su libre albedrío. “En la medida en que la división del trabajo reaparece en la fábrica automática, se trata, ante todo, de la distribución de obreros entre las máquinas especializadas, así como de masas de obreros que sin embargo no llegan a formar grupos articulados entre los diversos departamentos de la fábrica, en los que trabajan en máquinas del mismo tipo, alineadas una al lado de la otra; entre ellos, pues, sólo se da la cooperación simple.”[6]

El quinto aspecto es la inversión y utilización de la maquinaria contra huelgas, es aquí cuando el capital enrola la ciencia a su servicio. El sexto aspecto hace referencia a la pretensión por parte de los obreros de que con la maquinaria estos podrán apropiarse de la productividad. El séptimo es aquél que señala que la maquinaria posibilita usar materias primas de menor precio y permite una mayor continuidad del trabajo. Por último, la octava observación que realiza Marx en torno a la maquinaria es aquella en la que señala que ésta genera una sustitución en el trabajo y aumenta el índice de desocupación, transformando al trabajador asalariado poco a poco en un sujeto pauperizado. Con estos aspectos Marx concluye el tercer apartado en torno a la plusvalía relativa haciendo referencia a la introducción de la maquinaria en la gran industria. [7]

Finalmente podemos señalar que en la sección cuatro de El Capital de Marx se muestran los rasgos esenciales del modo de producción capitalista, mismos que nos dejan ver que la desvalorización y la despersonalización que se va dando de manera paulatina entre el trabajador y el capital. Proceso de subsunción que nos lleva a pensar en los riesgos de la gran industrialización, la cual solamente atiende a una masificación de la mercancía pero en menosprecio del trabajador, bien en la cooperación, la división del trabajo como en la introducción de la maquinaria en la industria. Esta es la importancia de este apartado en la obra de Marx, ya que de manera puntual nos va mostrando cada uno de los elementos de la enorme maquinaria que configura el sistema capitalista. Es tarea de la sociedad en el siglo XXI llegar a comprender estos elementos para poder explicarse mejor su papel y su actuación en el modo de producción imperante, porque de esta forma el camino hacia una toma de conciencia social se vería  cada día más iluminado.

NOTAS


[1] Marx señala “Un análisis comparado entre los precios de las mercancías producidas artesanalmente o por manufacturas y los precios de las mismas mercancías fabricadas por las máquinas, llega al resultado de que en el caso del producto de estas últimas el componente de valor debido al medio de trabajo aumenta relativamente, pero en términos absolutos decrece. Esto es, decrece su magnitud absoluta, pero aumenta su magnitud en proporción al valor total del producto.” Véase al respecto MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[2] Véase al respecto el siguiente ejemplo que nos aporta Marx: “(...) el arado de vapor efectúa en una hora, a un costo de 3 peniques 0 sea 1/4 de chelín , tanto trabajo como antes 66 hombres a un costo de 15 chelines por hora. Volvemos sobre este ejemplo para refutar una idea equivocada. Los 15 chelines en modo alguno son la expresión del trabajo añadido en una hora por los 66 hombres. Si la proporción entre el plustrabajo y el trabajo necesario es de 100 % , esos 66 obreros producen por hora un valor de 30 chelines, aunque en el equivalente para sí mismos, es decir en el salario de 15 chelines, no estén representadas más que 33 horas. Si suponemos, pues, que una máquina cuesta tanto como el salario anual de 150 obreros desplazados por ella, digamos [sterling] 3.000, en modo alguno esas [sterling] 3.000 serán la expresión dineraria del trabajo suministrado por los 150 obreros y agregado al objeto de trabajo, sino únicamente de aquella parte de su trabajo anual que para ellos mismos se representa en salario. En cambio, el valor dinerario de la máquina, las [sterling] 3.000, expresa todo el trabajo gastado durante la producción de la misma, sea cual fuere la proporción en que ese trabajo genere salario para el obrero y plusvalor para el capitalista. De ahí que aun si la máquina costara tanto como la fuerza de trabajo que remplaza, el trabajo objetivado en ella siempre sería menor que el trabajo vivo al que sustituyera”. Consultese en MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[3] Véase cómo lo está exponiendo Marx, aquí se suma tiempo al capital y no al trabajo ya que hay una sustitución hombre-maquina. “En muchos instrumentos artesanales, la diferencia entre el hombre como mera fuerza motriz y como obrero que manipula la verdadera parte operante del instrumento, posee una existencia sensorialmente perceptible. En la rueca, por ejemplo, el pie sólo actúa como fuerza motriz, mientras que la mano, que trabaja en el huso y tira y tuerce, ejecuta la verdadera operación de hilar. La revolución industrial primero se apodera, precisamente, de esta parte del instrumento artesanal, y por el momento deja aún al hombre, aparte del nuevo trabajo de vigilar la máquina con la vista y corregir sus errores con la mano, el papel puramente mecánico de la fuerza motriz. Por el contrario, justamente aquellas herramientas sobre las que el hombre opera desde un primer momento tan sólo en cuanto simple fuerza motriz como por ejemplo al hacer girar la manivela de un molino”. Esto es la suma del plusvalor relativo mediante la introducción de la maquinaria más un plusvalor absoluto.  Consultese al respecto MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[4] Marx explica que“Como la división de la jornada laboral en trabajo necesario y plustrabajo difiere según los países, y difiere también, asimismo, según las épocas en el mismo país, o según los ramos de actividad en el mismo período; como, además, el salario real del obrero ora cae por debajo del valor de su fuerza de trabajo, ora supera dicho valor, la diferencia entre el precio de la maquinaria y el precio de la fuerza de trabajo que debe sustituir puede variar considerablemente, por más que la diferencia entre la cantidad de trabajo necesaria para la producción de la máquina y la cantidad total del trabajo sustituido por ella se mantenga invariable”. Véase MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[5] “En cuanto máquina, el medio de trabajo se convierte de inmediato en competidor del propio obrero. La auto valorización del capital por la máquina está en razón directa al número de obreros cuyas condiciones de existencia aquélla aniquila. [Más abajo señala] "El perfeccionamiento de la maquinaria no sólo requiere una reducción en el número de los obreros adultos ocupados para alcanzar determinado resultado, sino que sustituye una clase de individuos por otra clase, los más calificados por los menos calificados, adultos por jóvenes, hombres por mujeres. Todos estos cambios ocasionan fluctuaciones constantes en la tasa del salario”. "La maquinaria incesantemente arroja de la fábrica obreros adultos". [El subrayado es mio, las comillas son del autor]. Véase MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]
[6] Ver MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[7] Véanse al respecto los argumentos que utiliza Marx en esta sección para explicar los problemas laborales por la introducción de la maquina en Manchester y en Newcastle. De manera especial hay que prestar atención en el concepto que utiliza de “huelga crónica”; misma que vincula con la inversión y la utilización de la maquinaria para la elaboración, en este ejemplo, de botellas de cristal. "La relación entre patrones y obreros en las fábricas de botellas de cristal soplado consiste en una huelga crónica." De ahí el auge de la manufactura de vidrio prensado, en la cual la maquinaria efectúa las principales operaciones. Una firma de Newcastle que antes producía anualmente 350.000 libras de cristal soplado, produce ahora, en vez de eso, 3.000.500 libras de vidrio prensado. ("Children's...", "Fourth Report", 1865, pp. 262. 263.)”.  Pensemos un segundo en términos prácticos a costa de qué se dan estas cifras, éste aumento de los precios si no a costa del trabajador y en detrimento de su salario. Es el capital nuevamente el que se pone en funcionamiento y no el trabajo. Consultese MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]
La segunda forma de subsunción del plusvalor relativo: La división del trabajo.

Sergio González.

Para Marx la división del trabajo es una de las categorías más importantes en su crítica de la economía política, la denominación es incluso diferente a la que utilizan los clásicos. Por ejemplo para Adam Smith, Marx precisa un doble sentido de este concepto, señalando en primer lugar a la división del trabajo social en diferentes ramas del trabajo y una segunda connotación es la que hace referencia a la manufactura de una mercancía, o sea, no a la división del trabajo en sociedad, sino a la división social del trabajo en el interior del proceso productivo y finalmente, esta división del trabajo corresponde a un sentido de manufactura como modo de producción particular. [1]

Según Marx hay una división social del trabajo entendida a partir de sus diferentes productos o mercancías resultantes de una división del trabajo (unos producen sillas, otros mesas, otros salas, otros libreros, etc.). Pero por otra parte este tipo de división del trabajo mantiene una diferencia con la división social del trabajo social presuponiendo que la división del trabajo anterior fragmenta el trabajo en diferentes operaciones, podríamos decir que cada operación se especializa en la producción de un bien en específico y que en conjunto se integrarán como mercancías por el capital.

La primera división del trabajo tiene lugar cuando cada propietario de la mercancía enfrenta en su rama particular o de especialización de bienes, a otra rama particular o a la totalidad de estas ramas particulares del trabajo. Mientras que la segunda toma su forma en la producción de una valor de uso en particular, antes de que el bien entre en circulación como una mercancía particular, independiente de su existencia en el mercado. La integración de los trabajos en la primera división se da a partir del intercambio de mercancías y en el segundo se realiza directamente, sin intermediarios y sin intercambios ya que ésta se logra mediante la operación conjunta de trabajos particulares en la producción del mismo valor de uso. En la primera división los productores compiten en un mercado ya que cada uno es poseedor de una mercancía independiente y a su vez, representan ramas particulares del trabajo, en cambio, en la segunda división el productor aparece como dependiente al producir de forma global la mercancía gracias a su cooperación; ya que cada uno aporta de manera particular a un trabajo combinado y es entonces donde el poseedor de la mercancía se enfrenta a otros trabajadores dependientes pero ahora como capitalista.

La división de los trabajos para producir diferentes mercancías para intercambiarlas viene siempre acompañada de un trabajador aislado, ya que la división del trabajo fragmenta en trabajos particulares las partes del producto, de tal suerte que cada trabajo diferente exigirá un menor grado de especialización al ser un trabajo puramente abstracto. El trabajo termina una parte del producto dentro de la manufactura y no la totalidad de ésta previo a su llegada al mercado, y esto obedece a que ningún trabajador de manera aislada, independiente o especializada, está produciendo la totalidad del bien, sino sólo una abstracción del mismo. Por esto mismo es que la división del trabajo es social en cuanto que el capital decide y controla esta separación en cada trabajador y no es social en cuanto al trabajo mismo porque los trabajos particulares procederán siempre de una capacidad de trabajo aislada y en la medida en que este trabajo implica un trasfondo en la vida cotidiana recibe su sociabilización en la unidad abstracta bajo el mando del capital.

Es evidente que esta división del trabajo presupone poco a poco una división social del mismo y solamente a partir de la particularidad del trabajo social, implícita en el intercambio de mercancías es posible que las ramas del trabajo se separen ya que en cada trabajo especial se puede dar una división al interior. Así mismo, una especialidad en el trabajo puede disociarse con el fin de que cada una de estas disociaciones sea parte constitutiva de un mismo valor de uso bien como mercancías diversas, o bien como géneros del mismo valor de uso.

Toda esta apreciación que realiza Marx en torno a la división del trabajo tiene por objetivo dividir analíticamente las partes específicas de cada trabajo al estar dirigido de manera formal en cuanto a capital a tomar de manera más productiva el capital variable ya que los medios vuelven directamente más productivo el trabajo comprometido en una determinada esfera de esa producción. También, cuando cada trabajador producía un bien de manera aislada y el capitalista lo compraba y lo vendía, la actuación de éste era de comerciante pero el modo de producción en sí mismo, no era capitalista. Estos son los dos aspectos que Marx pone a la luz y que según éste, Adam Smith deja de lado al no abordar el tránsito que existe del modo de producción mismo por la división social del trabajo social en las entrañas del proceso productivo.[2] De ésta manera Marx está comprendiendo la configuración material que de manera ralentizada el capital ejerce sobre el proceso de trabajo como tal; ya que lo está transformando como trabajo técnico en su imperiosa necesidad de aumentar la productividad de la potencia productiva del trabajo para reducir relativamente el valor del salario.

En el taller, en la fábrica, o en la gran industria, los trabajadores mantienen una relación social de producción, entre éstos y el capitalista, es una relación que bien puede llamarse orgánica dentro del capital. El trabajador queda inerte ante la combinación y organización de las actividades laborales, ya que esta combinación de funciones se muestra de manera unilateral y son las mismas bajo las cuales se mantiene subsumido cada trabajador, aún más, la totalidad creada es fundada desde la entidad parcial, aislada y fragmentada. Al final la relación de trabajo no le pertenece sino que está subsumida bajo un dominio: el dominio del capital.[3]

La división del trabajo es la matriz que va a condicionar el carácter social del trabajo mismo en virtud de que el aumento de la potencia productiva es la forma social de un trabajo combinado; es una entidad social que se enfrenta a una sociabilización del trabajador en y desde el capital, con lo que hay una despersonalización y desociabilización del trabajador al transformarse en una abstracción producto de su labor meramente detallista.

Una parte importante de este apartado Marx la dedica a buscar en la historia ejemplos de esta división del trabajo, sin embargo, al mirar atrás comprende que en ningún momento ésta llegará a equipararse en esencia con la que se presenta en el modo de producción capitalista. [4] En cambio, es relevante señalar que puede caracterizar una triple división del trabajo, la primera la llama general y es la que llega a la distinción de los productores en agricultores manufacturaros; la segunda es la división de la industria en especies y la tercera es la división que se realiza en un mismo taller.

De esta manera, Marx está observando que la división del trabajo implica necesariamente una conglomeración de trabajadores, para lo cual es necesario una cierta densidad de población, instrumentos de trabajo acorde al bien trabajado y un aumento de la materia prima. Esto es la manufactura vista como el modo de producción correspondiente a una división del trabajo en la industria. Esto en cambio implicará de manera natural una aumento constante del capital y un grado más desarrollado del modo de producción hasta ahora formal y puramente capitalista.

Aquí puede entenderse porque Marx trata en pocas páginas el trabajo productivo; porque el trabajo es subsumido de manera más fuerte en la división del trabajo y de esta manera, el capital lo incorpora al proceso productivo. El trabajo solamente resulta “productivo” desde la división del trabajo pero disminuyendo el valor de la capacidad de trabajo; ya que trabajo productivo es igual a potencia productiva del capital, aquí el trabajo es alienado desde el capital porque no sólo el capital produce, sino que el capital se produce, se hace a sí mismo, se genera.

En este apartado Marx también desarrolla la característica civilizadora de la división del trabajo al observar el interior del taller, fábrica y/o industria, al poder explicar cómo aumenta con total libertad esta división del trabajo también al interior de la sociedad y de qué manera tanto en la fábrica como en la sociedad se están liberando constantemente distintas potencias de trabajo para nuevos modos de ocupación. Es el desarrollo de las necesidades hoy en día presentes pero en aquél entonces inexistentes (siglo XIX) y la configuración de los métodos de trabajo capaces de satisfacerlos. Esta es una de las grandes ventajas que nos muestra Marx en su análisis en torno a la división social del trabajo en comparación al planteamiento que realizan los economistas clásicos.

NOTAS


[1] Véase al respecto lo que en palabras de Marx argumenta Smith con relación a la división del trabajo y la manufactura en esta cita que aparece en el capítulo XII “La división del trabajo y manufacturera” de El capital:  “Cabe imaginar, con Adam Smith, que la diferencia entre esta división social del trabajo y la manufacturera es puramente subjetiva, o sea, rige sólo para el observador, que en el último caso abarca con una sola mirada, espacialmente, los múltiples trabajos parciales, mientras que en el otro la dispersión de éstos en grandes superficies y el número elevado de los que cultivan cada ramo especial oscurecen la interconexión”.Al respecto consúltese MARX, Karl. El capital. Capítulo XII “La división del trabajo y manufacturera”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/12.htm]
[2] Véase al respecto lo que en palabras de Marx argumenta Smith con relación a la división del trabajo y la manufactura en esta cita que aparece en el capítulo XII “La división del trabajo y manufacturera” de El capital:  “ 20 44 (...) Adam Smith no formula ni siquiera una sola tesis nueva con respecto a la división del trabajo. Pero lo que lo distingue como el economista en que se compendia el período manufacturero es el énfasis que pone en dicha división.[la división del trabajo](...) Adam Smith confunde además la diferenciación de los instrumentos en la cual los obreros parciales de la manufactura intervinieron muy activamente con la invención de la maquinaria; no son los obreros manufactureros, sino sabios, científicos e incluso campesinos (Brindley), etc., quienes desempeñan aquí un papel.” [El subrayado es mio]. Al respecto consúltese MARX, Karl. El capital. Capítulo XII “La división del trabajo y manufacturera”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/12.htm]
[3] Y es precisamente como este dominio del capital  crea y refuncionaliza formas de explotación más “civilizadas” y sobre todo “refinadas” ya que “No sólo desarrolla la fuerza productiva social del trabajo para el capitalista, en vez de hacerlo para el obrero, sino que la desarrolla mediante la mutilación del obrero individual. Produce nuevas condiciones para la dominación que el capital ejerce sobre el trabajo. De ahí que si bien, por una parte, se presenta como progreso histórico y fase necesaria de desarrollo en el proceso de formación económica de la sociedad, aparece por otra parte como medio para una explotación civilizada y refinada”. Véase al respecto MARX, Karl. El capital. Capítulo XII “La división del trabajo y manufacturera”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/12.htm]
[4] Véanse por ejemplo en este mismo apartado XII vid. Supra. Las referencias citadas por Marx sobre Historia y división del trabajo en Diodorus Siculus, "Historische Bibliothek", lib. I, capítulo 74. Así como "Historical and Descriptive Account of British India"..., por Hugh Murray, James Wilson, etc., Edimburgo, 1832, vol. II, pp. 449, 450.
Sergio González.

La sección cuarta del libro primero de la gran obra de Marx El capital: crítica a la economía política se llama “La producción del plusvalor relativo”. Esta sección se divide en tres grandes apartados: cooperación, división del trabajo y manufactura. He decidido dividir en tres partes la entrega de este texto, una primera que corresponde a la cooperación y se entregará el lunes 23 de agosto, una segunda entrega dedicada a la división del trabajo y se entregará el lunes 30 de agosto, y, finalmente, una tercera entrega dedicada a la maquinaria y la manufactura que aparecerá el lunes 6 de septiembre con lo que completo la entrega total del trabajo que aparecerá publicado en este blog. Indudablemente este es un trabajo que difiere un poco con respecto a las entregas anteriores y publicaciones aparecidas en este blog hasta ahora pero mi intención también es llevar poco a poco un análisis reflexivo en torno a los principales problemas teóricos que configuran el pensamiento histórico y social en el siglo XXI.  

Análisis del plusvalor relativo: Primera parte


Denomino plusvalor absoluto al producido mediante la prolongación de la jornada laboral; por el contrario, al que surge de la reducción del tiempo de trabajo necesario y del consiguiente cambio en la proporción de magnitud que media entre ambas partes componentes de la jornada laboral, lo denomino plusvalor relativo.

Carl Marx.
El Capital.

Definición del plusvalor relativo

El plusvalor relativo se comprende mediante un plusvalor absoluto ya que en conjunto interactúan en la explicación que ofrece Marx sobre el trabajo.  Es necesario para abordar este planteamiento describir al plusvalor absoluto y posteriormente abordar el relativo. El plusvalor absoluto se encuentra desarrollado en la sección tres de El capital, este plusvalor es un aumento absoluto del valor creado; es un proceso de aumento de la jornada de trabajo normal que crece mediante la suma del tiempo de trabajo necesario más el tiempo de plus trabajo. 

Así, una vez que la jornada laboral alcanzó un máximo físico solamente quedará el plusvalor relativo, el acotamiento del tiempo de trabajo necesario para que de esta manera se cumpla con el objetivo mismo de esta tendencia, el aumento del plusvalor. Así, de manera general podemos señalar que tanto en el relativo como en el absoluto el plusvalor será el resultado de la suma del plus trabajo con el tiempo de trabajo necesario. Sin embargo tanto plusvalor absoluto como relativo a pesar de que nos permiten comprender el trabajo ambos difieren en que en el absoluto la jornada te trabajo se prolonga hasta sus límites para hacerse posible, hay un grado dado en la productividad. En cambio,  en el relativo, la jornada de trabajo es fija y el plusvalor crece en razón que la parte de la jornada necesaria para la reproducción del salario se acorta, hay un aumento en la potencia productiva  del trabajo.

Con el uso de dos variantes para la posibilidad de un plusvalor, plus trabajo y tiempo de trabajo necesario, Marx puede relacionar lo relativo y lo absoluto en proporción al trabajo ya que a un aumento del plus trabajo aumentará el tiempo de trabajo generando un plusvalor absoluto. Pero si disminuye el plus trabajo y con esto disminuye el tiempo de trabajo tenemos como consecuencia un plusvalor relativo, siempre y cuando la jornada de trabajo permanezca constante para aumentar el plusvalor absolutamente. Así, Marx explora posibilidades y variantes de esta relación entre lo relativo y lo absoluto del plusvalor como la que nos remite a que un aumento de la productividad implica una disminución del valor del producto. [1]

El plusvalor absoluto marca un límite a la duración de la jornada de trabajo en virtud de que si se llegara a rebasarlo éste podría poder en riesgo la vida de los trabajadores. De igual forma el plusvalor relativo tiene un límite marcado por la proporcionalidad entre el aumento de la productividad, el plusvalor y el total de capital invertido. Es importante denotar esto porque el aumento de la productividad exige mayor capital constante y en el plusvalor relativo debe tenerse en cuenta la totalidad del capital invertido. Aquí el dilema ya no es aumentar el plusvalor absolutamente sino la proporción que existe entre plusvalor y la totalidad del capital invertido que desciende en la medida en que aumenta el desarrollo del capital constante.

Aún más, si el valor de las mercancías baja por el aumento de la productividad, bajará también el salario pero aumentará el plusvalor relativo en proporción a la reproducción del trabajo asalariado, porque esta es una de las razones por la que bajan los precios de los bienes de consumo; la mayor productividad del trabajo subsumido por el capital valorado desde el plusvalor relativo, esta subsunción se presenta mediante el fenómeno de la cooperación, la división del trabajo y la maquinaria en la industria. 

La primera forma de subsunción del plusvalor relativo: Cooperación

La cooperación es cuando un grupo de trabajadores laboran unidos y de manera simultanea en torno a la producción de un mismo bien en un tiempo determinado, el resultado final es el mismo producto y su mismo valor de uso o de utilidad. La cooperación persigue el objetivo de aumentar la productividad ya que presupone una forma socializada del acto mismo del trabajo. Podemos decir con esto que todo trabajador aislado bajo el sistema capitalista deviene en un una forma socializada del trabajo al aumentar la productividad de la potencia productiva de cada trabajador singular y/o aislado.

La sociabilización del trabajo mediante el sistema capitalista se consolida a través del capital ya que se pone como potencia productiva de éste y no del trabajo. Existe una incorporación de la capacidad de trabajo al capital y desde ese momento el trabajador dejará de pertenecerse a sí mismo para pertenecer al sistema trabajando bajo las condiciones mismas del capital. Al trabajador se le mira como un vendedor de su fuerza de trabajo razón por la cual su capacidad misma de trabajo ya no le pertenece porque ahora le pertenece al capital y el capitalista no comprará no una sino muchas capacidades de trabajo simultaneamente, comprará trabajadores aislados y de esta manera su cooperación no gira en torno al trabajo en sí mismo sino en torno a una unidad que los domina, el capital.

Con esto podemos observar que Marx analiza la forma de organización del trabajo pero bajo la perspectiva del capital, además que la subsunción dejará de ser formal y pasará entonces a ser más honda ya que el proceso productivo del plusvalor cambiará incorporando al proceso formal de producción de valor económico del bien. Es aquí donde a diferencia del plusvalor absoluto que incrementa con el aumento de horas de trabajo el modo de producción se torna plenamente capitalista.  Es un tipo de subsunción formal ya que los trabajadores aislados en vez de trabajar como tal trabajan como una fuerza perteneciente al capitalista. Esta diferencia es formal ya que no presenta cambios ni en el modo de producción, ni en las relaciones sociales dentro del mismo. [2]

Esto es muy importante porque Marx está pensando en un profundo cambio en la producción en esta fase de cooperación, ya que en el plusvalor relativo y/o absoluto el trabajador no está cambiando el modo o el proceso del trabajo mismo, es en esta etapa donde sí lo realiza.  Y lo realiza porque el trabajo se ve organizado, controlado y modificado en el proceso mismo, en sus mismas entrañas podríamos decir. Es el mismísimo capital quien subsume al trabajador modificando sus costumbres productivas, le quita su conciencia y aún más, el control del proceso productivo.

Es una metamorfosis del carácter social del trabajo por el carácter social del capital, de la potencia productiva del capital en potencia productiva para el capital; es lo que se llama una subsunción formal y esta formalidad se da en la cooperación que concretiza y materializa el proceso de valoración en el producto, esto es específicamente lo que llamamos un modo de producción capitalista por excelencia.           

NOTAS


[1] Véase al respecto el siguiente el siguiente ejemplo que ilustra de manera clara la relación existente entre plusvalor,  plustrabajo y tiempo de trabajo necesario: “Con todo, aun en este caso la producción incrementada de plusvalor se origina en la reducción del tiempo de trabajo necesario y en la consiguiente prolongación del plustrabajo. Digamos que el tiempo de trabajo necesario asciende a 10 horas o el valor diario de la fuerza de trabajo a 5 chelines, el plustrabajo a 2 horas, el plusvalor producido cada día a 1 chelín. Pero nuestro capitalista produce ahora 24 piezas, que vende a 10 peniques la pieza o, en total a 20 chelines. Como el valor de los medios de producción es igual a 12 chelines, 14 2/5 piezas de la mercancía no harán más que remplazar el capital constante adelantado. La jornada laboral de 12 horas se representa en las otras 9 3/5 piezas. Siendo el precio de la fuerza de trabajo = 5 chelines, en el producto de 6 piezas se representa el tiempo de trabajo necesario y en 3 3/5 piezas el plustrabajo. La relación entre el trabajo necesario y el plustrabajo, que bajo las condiciones sociales medias era de 5:1, es ahora únicamente de 5:3. Al mismo resultado se llega de la siguiente manera. El valor del producto de la jornada laboral de 12 horas es de 20 chelines. De éstos, 12 chelines corresponden al valor de los medios de producción, el cual no hace más que reaparecer. Quedan por tanto 8 chelines como expresión dineraria del valor en que se representa la jornada laboral. Esta expresión dineraria es más elevada que la del trabajo social medio de la misma índole: 12 horas de este trabajo se expresan apenas en 6 chelines. El trabajo cuya fuerza productiva es excepcional opera como trabajo potenciado, esto es, en lapsos iguales genera valores superiores a los que produce el trabajo social medio del mismo tipo”. Consultado en MARX, Karl. El Capital. Sección cuarta: La producción del plusvalor relativo. Capítulo X: “Concepto de plusvalor relativo”. [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/10.htm]

[2] Marx señala en el capítulo XI “La cooperación”; de su obra El capital que: “Así como la fuerza productiva social del trabajo desarrollada por la cooperación se presenta como fuerza productiva del capital, la cooperación misma aparece como forma específica del proceso capitalista de producción, en antítesis al proceso de producción de trabajadores independientes aislados o, asimismo, de pequeños patrones. Se trata del primer cambio que experimenta el proceso real de trabajo por su subsunción bajo el capital. Este cambio se opera de un modo natural. Su supuesto, la ocupación simultánea de un gran número de asalariados en el mismo proceso de trabajo, constituye el punto de partida de la producción capitalista. Dicho punto coincide con el momento en que el capital comienza a existir. Si bien, pues, el modo capitalista de producción se presenta por una parte como necesidad histórica para la transformación del proceso de trabajo en un proceso social, por la otra esa forma social del proceso de trabajo aparece como método aplicado por el capital para explotar más lucrativamente ese proceso, aumentando su fuerza productiva”. Consultado en [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/11.htm]