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José Pagés Llergo es la Institución periodística más prolífica de México, entrevistó a Hitler y dio cobertura a Revueltas desde la cárcel.

Sergio González.

José Pagés Llergo(Villahermosa, 1910-1989) es la Institución periodística más prolífica de México, iniciado en las artes y técnicas de la redacción en El Demócrata hacia 1924, fue colaborador de los suplementos culturales del El Heraldo de México Daily News. En 1937 funda la revista Hoy y el Semanario Rotofoto, que fue destruido por los cardenistas tras la publicación de una foto de Lázaro Cárdenas en calzones. Fue corresponsal de guerra en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, donde viajó por el Eje Berlín-Roma-Tokio, y entrevistó a Hitler, Mussolini e Hiroito, además de entrevistas a Joseph GoebbelsEmil Hacha, Pio XII, Toyama Mitsuro y Sado Araki.
Sin embargo, sus entrevistas en Europa y Asia, le costaron la expulsión de Hoy, acusado de ser fascista.
Tras su regreso a México, dirigió el periódico El Occidental y fundó la revista Mañana, posteriormente reingresa a Hoy, pero es nuevamente expulsado por la publicación de una fotografía de la hija de Miguel Alemán en un Cabaret de París. Sin embargo, esta vez, Pagés Llergo no saldría solo de Hoy, tras su paso y en solidaridad con él, ante la injusticia vivida por la falta de libertad de expresión, también se marcharon Francisco Martínez de la Vega, Vicente Ortega Colunga y Regino Hernández Llergo, con quienes el 27 de julio de 1953 funda Siempre!
“Esos hechos marcaron la actitud del tabasqueño, hacia sus compañeros de oficio, y así, al solidarizarse en febrero de 1962 con Fernando Benítez y abrirle las páginas de Siempre! para la creación del suplemento La Cultura en México, con el que Benítez continuó la labor interrumpida por la intolerancia y la censura de Novedades, y al ofrecerle en agosto de 1976 las nuevas instalaciones de Siempre! Julio Scherer y a todos aquellos que fundaron Proceso después del golpe perpetrado por Regino Díaz Redondo en Excelsior, el viejo periodista se mantenía fiel a sus principios y a su historia.”[1]

La difusión de la obra de José Revueltas

Por su parte, José Revueltas, encuentra durante la segunda época de Pagés Llergo en Hoy, un espacio muy importante de difusión entre 1948 y 1951.
Sin embargo, La Cultura en México Siempre! se volverán los más grandes difusores de la obra de José Revueltas en México, y serán los encargados de consagrar la figura del escritor militante desde su fundación hasta nuestros días. Durante su encarcelamiento en Lecumberri, a Revueltas se le cerraron muchas puertas editoriales y desde los espacios culturales que Pagés Llergo erigió, se le abrió una puerta. Allí publicaría fragmentos de Los errores y cuando la novela salió a la luz, también sería discutida por Federico Álvarez y Manuel Carballo. Asimismo, su obra comenzaría a ser estudiada más rigurosamente desde 1965, destacando el primer análisis sobre El conocimiento cinematográfico y sus problemas en la pluma de Humberto Batis; Hernán Loyola y Hernán Lavín Cerda, hacen la primera crítica a El Apando; Adolfo Castañón, la primera crítica a Material de los sueños, los últimos cuentos de José Revueltas escritos desde la cárcel.En 1950, aparece la primera crítica a la obra cinematográfica de Revueltas en un periplo histórico que analiza la época de oro del cine mexicanodesde Emilio “El Indio” Fernández hasta Alejandro Galindo, asimismo, es un medio de circulación importante de la crítica vertida a El Cuadrante de la soledad.
Rodrigo Martínez, por su parte, realiza la primera crítica al Ensayo sobre un proletariado sin cabeza, y Felipe Mejía, haría lo propio con Las cenizasdonde se reúnen fragmentos de novelas, cuentos y se reúne la obra poética de José Revueltas después de su fallecimiento.

El quehacer cultural de José Revueltas en Lecumberri

Desde la cárcel de Lecumberri José Revueltas publica mucho y genera un campo de recepción de su obra muy destacado, sus interlocutores: Arthur Miller, Marco Antonio Montes de Oca, Pablo Neruda y los estudiantes del movimiento estudiantil del 68. En Siempre! Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska, también darían difusión a la obra de José Revueltas, el primero, colocándolo dentro del desarrollo cultural de México, la segunda, transmitiéndonos sus experiencias con Revueltas en Lecumberri, bajo la óptica del intelectual rebelde y del escritor honesto.
Finalmente, durante las décadas posteriores a la muerte de José Revueltas, el semanario de Pagés Llergo, publicó tres trabajos que abordan el entorno vida-obra de Revueltas: primero, Gerardo de la Torre y Dionicio Morales, escriben sobre la vida del duranguense. Segundo, en el semanario Siempre! se da difusión a entrevistas inéditas que se tuvieron con José Revueltas, Elena Poniatowska, Margarita García Flores, Luis Mario Schneider, Adolph A. Ortega y Manuel Aguilar Mora. Finalmente, se escriben aproximaciones a la obra política y literaria de José Revueltas, escrita en las brillantes plumas de Raúl Trejo Delarbre, Sergio Gómez Montero, Ignacio Solares y Carlos Eduardo Turón, quien sería el primero que comenzaría a explorar el agnosticismo revueltiano. De igual manera, Pagés Llergo daría difusión dentro del semanario a las recién aparecidas Obras Completas de José Revueltas, compiladas por su hija Andrea y su esposo Philippe Cheron.

Cadenas de rituales de interacción

De esta manera, el ejemplo pleno del ritual de interacción lo podamos percibir entre José Revueltas, su obra y su difusión a través del quehacer cultural de Pagés Llergo, porque la publicación y crítica de la obra revueltiana que se suscita en Hoy Siempre! no es producto de una acción arbitraria, sino producto de una experiencia de estado compartida, ambos fueron víctimas de los estragos de la arbitrariedad, cárcel en Revueltas y despido injustificado en Pagés. La energía emocional que se produce es alta y perdura a lo largo de la vida de nuestros personajes, incluso después de la muerte de ambos, vemos que el foco común de la obra revueltiana sigue produciendo cadenas de rituales de interacción que son retomadas por Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Margarita García Flores, Luis Mario Schneider, Adolph A. Ortega y Manuel Aguilar Mora.

Notas
[1] Martínez S., José Luis. La vieja guardia: protagonistas del periodismomexicano. México, Mondadori, 2005. Pág. 189.


Publicado en Blasting News México el 22 de octubre de 2017.

La historia del primer periódico antifascista en México durante la Segunda Guerra Mundial.

Sergio González.

A finales de los años treinta, El Popular, órgano de difusión del movimiento obrero en México fundado por Vicente Lombardo Toledano, es quizá la única publicación en México con una marcada tendencia antifascista a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, lo cual se ratifica en sus columnas editoriales y su contenido. El Popular, fue un espacio de sociabilidad intelectual destacado entre militantes comunistas, miembros del movimiento obrero y simpatizantes del Cardenismo, entre otros. Su labor de divulgación y discusión favoreció un encuentro intelectual internacional entre personajes como: Pablo Neruda, José Revueltas, Efraín Huerta, Alberto Quintero, Octavio Paz, Adolfo Sánchez Vásquez y Neftalí Beltrán entre otros.
El 22 de febrero de 1936, dentro del Congreso Nacional de Unificación Proletaria que daría origen a la Confederación de Trabajadores de México(CTM), Vicente Lombardo Toledano anuncia la necesidad de que los obreros “expresen libremente, con valentía y franqueza,” el punto de vista del proletariado nacional, [1] así, tras arduos intentos de gestión económica, el 1 de junio de 1938, aparece el primer número de El Popular.

La lucha contra la prensa fascista

El Popular nació en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitlerbuscó la anexión de Austria y Checoslovaquia, previo a la invasión de Polonia y el estallido formal de la guerra. En ese entorno político internacional, Vicente Lombardo Toledano acusó a la prensa de El Universal, El Excélsior y Novedades de ser “ultraconservadoras y fascistas,” [2] porque apoyaron la anexión de Austria a Alemania en 1938, cuando la colonia alemana en México salió a las calles a votar en favor del referéndum que autorizaba la anexión.
El Popular se orientó hacia un periodismo de opinión más que noticioso, se presentó en formato similar al de publicaciones como El Universal y El Excélsior, con quienes sostuvo importantes debates, aunque su campo de recepción fue mucho menor respecto al de sus contrincantes. Desde su fundación, El Popularapostó por reivindicar el periodismo nacional, combatiendo “el periodismo malsano.”[3] El Popular, costaba 5 centavos, su distribución era matutina y vespertina, y en sus primeros números se observa publicidad de diversas empresas y sindicatos. En su formato editorial figuran columnas como: “Mundo del trabajo”; “Para usted señora”, “El mundo de las finanzas” y “Columna del DAPP”, donde el Departamento Autónomo de Prensa y Publicidad del gobierno de Lázaro Cárdenas, informaba de las actividades del Ejecutivo y de las dependencias oficiales.

Periodismo de izquierda

Entre el 1 de junio de 1938 y el 31 de diciembre de 1945, El Popular le dio vida al periodismo de izquierda en México, a pesar de su corto radio de acción y el grado de recepción en comparación con los periódicos oficiales de la época.
En sus páginas se pueden leer debates en torno a la Segunda Guerra Mundial, con una marcada posición antifascistaLa guerra civil española, por ejemplo, era abordada desde un enfoque innovador, ya que sus reportajes eran complementados con notas y entrevistas de los combatientes en pleno campo de batalla. De la misma forma, encontramos una cobertura especial realizada a los dos Congresos Obreros de Latinoamérica de la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL). En septiembre de 1938 en la Ciudad de México, donde se funda la CTAL y en diciembre de 1944 en Cali, Colombia.
El Popular fue sin lugar a dudas un importante espacio de sociabilidad intelectual, a su alrededor se fraguaron redes de cooperación y apoyo no solo editorial, sino laboral y combativo, ya que aglomeró a representantes de organizaciones obreras del país, de América Latina y de Europa. En sus hojas resalta además los posicionamientos políticos en torno a la Política, la economía, la Cultura y el tipo de sociedad que debería tener México en la posguerra, tanto para América Latina como para Estados Unidos.

Notas
[1] “Dictamen número dos de la II Comisión”, en Lombardo Toledano, Vicente, Obra histórico-cronológica. Tomo III, Vol. IV. 2002. Pp. 89 y 200.
[2] Vicente Lombardo Toledano. “Los trabajadores y la prensa independiente,” en CTM 1936-1941. México, Confederación de Trabajadores de México, 1942. Pp. 613-620.
[3] “Con la vista en el porvenir,” en El Popular, 1 de junio de 1938.


Publicado en Blasting News México el 3 de octubre de 2017.

Octavio Paz y Efraín Huerta fundaron uno de los espacios narrativos más importantes en México.

Sergio González.

La revista Taller fue un proyecto editorial emprendido por Octavio Paz y Efraín Huerta, a través de una revista homónima que publicó doce números entre diciembre de 1938 y febrero de 1941. Allí escribieron personajes como: José Revueltas, Rafael Solana, Alberto Quintero Álvarez, Manuel M. Lira, Neftalí Beltrán, Efrén Hernández, Enrique Gabriel Guerrero, Rafael Vega Albela, Carmen y Salvador Toscano, Vicente Magdaleno, Octavio Navarro, Mauricio Gómez Mayorga, Manuel Lerín y José Alvarado, todos nacidos entre 1910 y 1915, lo que generacionalmente los vuelve en términos culturales herederos de la tradición del Ateneo de la Juventud de Antonio Caso, de los Estridentistas de Manuel Maples y Fermín Revueltas y de los Contemporáneos de Carlos Pellicer y Xavier Villaurrutia.

La revista, su propósito y sus lecturas

Octavio Paz describe el objetivo del proyecto, vinculándolo a una antropología del mexicano que aún queda por conquistar.
“Si heredamos algo, queremos con nuestra herencia conquistar algo más importante: al hombre. Es decir, la tarea - llamemos así a nuestro destino - es profundizar la renovación iniciada por los anteriores. Llevar a sus últimas consecuencias la revolución cultural, dotándola de un esqueleto de coherencia lírica, humana y metafísica…El problema en México no es de generaciones...sino de trabajo, de esforzada conquista. Tenemos que conquistar una tierra viva y un hombre vivo. Tenemos que construir un orden humano, justo y nuestro. Por eso nosotros no heredamos sino una inquietud; un movimiento, no una inercia; un estímulo, no un modelo…Tal es el sentido de Taller que no quiere ser un sitio en donde se asfixia una generación, sino el lugar en donde se construye el mexicano y se le rescata de la injusticia, la incultura, la frivolidad y la muerte.”[1].
Los miembros de Taller incursionan en una serie de lecturas que les permiten ampliar un horizonte de experiencia cultural hacia Europa y Sudamérica: Nietzche, Heidegger, Ortega y Gasset y Freud. Así como la narrativa de Pablo Neruda, Arthur Rimbaud, Paul Verlaine, Charles Baudelaire, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Antonio Machado y otros. Declarándose a sí mismos como herederos y continuadores de los Contemporáneos, pero inclinándose por un estilo más libre y sin ataduras, colocándose incluso en las antípodas del realismo socialista, la narrativa social y la política de la época. En el caso de la lectura de Baudelaire, esta generación de intelectuales compartió afanosamente las traducciones de Enrique Diez Canedo, quien hacia 1938 ya vivía en México y colaboraba con la Universidad Nacional de México y La Casa de España.

El final de una época

Efraín Huerta fue Director editorial de la revista hasta el cuarto número y a partir del quinto (octubre 1939), Octavio Paz se hizo cargo de ella.
José Revueltas ya no siguió escribiendo allí, se concentró en El Popular al igual que Efraín Huerta, donde desarrollaron un estilo políticamente más combativo. Con la llegada de Paz, Taller dio un vuelco editorial y abrió las puertas a: León Felipe, José Moreno Villa, Antonio Machado, Luis Cardoza y Aragón y María Zambrano, entre otros.
Por la calidad de las plumas que giraron en torno a Taller, por sus traductores y por la influencia de la filosofía moderna y la literatura de vanguardia en la conciencia de sus redactores, el proyecto editorial de Efraín Huerta y Octavio Paz, marcó a una generación de escritores en las décadas siguientes, constituyéndose además en uno de los espacios narrativos más importantes de la Cultura mexicana durante la primera mitad del siglo XX.

Notas
[1] Octavio Paz. "Razón de ser", Taller, núm. 2, abril de 1939, Pp. 32-33. Consultada en Taller. Poesía y crítica, (1938-1941); México, Fondo de Cultura Económica, Edición facsimilar en 12 tomos, 1982.



Publicado en Blasting News México el 3 de octubre de 2017.

Efraín Huerta fue el puente cultural que fraguó la capitalización cultural de José Revueltas.

Sergio González.

Hacia 1943 José Revueltas y Efraín Huerta, formaron parte de la célula de periodistas José Carlos Mariategui del Partido Comunista Mexicano (PCM) y al lado de Vicente FuentesRodolfo Dorantes, Enrique Ramírez y José Alvarado, serían expulsados del partido por Dionisio Encina, Secretario General, por criticar el programa político del PCM y su célula periodística sería disuelta.

La bohemia intelectual, de las letras a la política

Efraín Huerta y José Revueltas para 1943 tenían 29 años de edad, ambos nacieron en 1914 y se conocieron gracias a José Alvarado, quien entablaría una bohemia intelectual con los dos al lado de Octavio PazAlí Chumacero y Carlos Fuentes.
Juntos descubrieron “la ciudad, el sexo, el alcohol, la amistad” recordaba Octavio Paz en 1977. [1]
José Alvarado fue discípulo de José Vasconcelos, viajó desde Monterrey para estudiar en la Escuela Nacional Preparatoria, donde conoció a Octavio Paz y a Efraín Huerta. Paz y Alvarado coinciden en Barandaluna publicación lanzada por Paz que circuló entre 1931 y 1932, en la que además participaría el grupo literario Los ContemporáneosSalvador NovoCarlos Pellicer y Xavier Villaurrutia.
Para 1933 Octavio Paz y José Alvarado coincidirían nuevamente en la revista Cuadernos del Valle de Méxicoque circuló dos números y en 1934 ve su final. Proyectos editoriales efímeros, “experimentales, entusiastas e irrelevantes“[2] que sirvieron a Paz para soltar la pluma y materializar más adelante Taller al lado de Efraín Huerta. Por su parte, José Revueltas escribe al lado de Huerta y Paz en Taller, en el Diario del Sureste y en El Popular.
Después de la expulsión del PCM, José Revueltas formó “El Insurgente,” grupo político de orientación marxista, del cual se desprende una publicación periódica denominada El Insurgente, de la cual no se ha encontrado aún todos los números, permanecen extraviados ya que contamos con tres que nos dan orientación de su existencia y de la línea editorial del periódico. Ante la ausencia de dichos números no conocemos el tiraje, la difusión y el alcance de dicha publicación, pero sabemos que Efraín Huerta colaboró en El Insurgente del cual Revueltas era el Director.
Años después Efraín y José reingresaron al Partido Comunista, Revueltas lo abandonaría poco después, expulsado nuevamente por criticar la política del PCM; mientras que Huerta permanecería en él hasta el final. Revueltas orientó sus esfuerzos hacia el 68 en un programa político, fundado en la llamada democracia cognoscitiva.
Huerta, en cambio, apoyó económicamente la campaña presidencial de Valentín Campa, y dos años antes de morir, publicaría dentro de la editorial Cultura Popular del mismo PCM: Amor, patria mía, considerada una de sus mejores obras. José Revueltas y Efraín Huerta crecieron de jóvenes en el estalinismo bajo las filas del PCM, el primero, rompería con esa tradición teóricamente inclinándose al leninismo; mientras que el segundo, se mantendría allí.

El puente cultural

Efraín Huerta, es quien publica la primera crítica literaria a José Revueltas en 1938, el pretexto, fue la primera novela de Revueltas, extraviada en Guadalajara y de la que quedan solamente fragmentos, El quebranto (1938). En un artículo denominado “El mundo del quebranto,” aparecido en El Nacional el 16 de mayo de 1938, Huerta señalaba: “En El quebranto, Revueltas nos obliga a entrar en el mundo más doloroso y terrible que existe, si descontamos ciertos penales, los campos de concentración de Alemania y los barcos de muertos. Entramos en un reformatorio para varones, que sí los hay, aunque los niños ricos y sus mamás lo ignoren.” [3]
Aún más, Efraín Huerta dedicaría su poema Este es un amor (1944) a Rosaura, hermana de José, quien triunfaba en la década de los cuarenta en el Teatro de Europa bajo la Dirección de Bertold Brech. Su poema Recuerdo de amor (1944)lo escribió Efraín para José Revueltas. Y cuando Revueltas estuvo preso en el Lecumberri por su participación en el movimiento estudiantil del 68, dentro de su poema Ángela adorable Davis (1974)versa la siguiente dedicatoria: “Para mi hermano José Revueltas, que está en Lecumberri.// Ah, y para Jorge Turner”. Cuando José muere Efraín lo despide en el Panteón francés y le dedica un poema póstumo: Revueltas: sus mitologías (1976) que hace alusión a su funeral. Revueltas, a sus 23 años, dedicó un poema a Huerta, Nocturno de la noche (1937)Y de igual manera sostuvo un intercambio epistolar con Huerta sobre temas de cultura y literatura en México, entre ellos, destacan un par de cartas sobre Alfonso Reyes (1946).
Notas
[1] Julio Scherer. “La conciencia es lo contrario de la razón de Estado,” Proceso, 3 de diciembre 1977.
[2] Diana Ylizaliturri. “Entrevista con Octavio Paz, editor de revistas”, Letras Libres, núm. 7, julio 1999.
[3] Efraín Huerta. “El mundo del quebranto.” El Nacional. 16 de mayo 1938.

Publicado en Blasting News México el 3 de octubre de 2017.

Carlos Pellicer fue el gran poeta de la geografía mexicana y bajo su sombra creció el grupo literario Contemporáneos.

Sergio González.

En torno a la figura deCarlos Pellicer, giró de 1928 a 1932 un grupo de escritores denominados Los Contemporáneos, en honor a la revista literaria en la que participaron de manera directa, entre otros: Jorge Cuesta, Gilberto Owen, Xavier Villaurrutia, Enrique González Rojo, José Gorostiza, Jaime Torres Bodet. Y, de manera indirecta, Carlos Chávez y Rufino Tamayo.
Hacia 1932, Jorge Cuesta en su ensayo “¿Existe una crisis en nuestra literatura de vanguardia?” define los elementos constitutivos del grupo literario: “Quienes se distinguen en este grupo de escritores tienen en común con todos los jóvenes mexicanos de su edad, nacer en México, crecer en un raquítico medio intelectual, ser autodidactas, conocer la literatura y el arte principalmente en revistas y publicaciones europeas.” [1]
Los Contemporáneos contaron con el impulso material de su mecenas José Vasconcelos e impulsan dos revistas: La Falange y Contemporáneos,donde inician una crítica formal a las artes plásticas y abren nuevos horizontes temáticos y conceptuales para la pintura mexicana.
Además de redefinir el nuevo periodismo político y cultural, leen y traducen a Breton, Pround, Eliot y Cumings, entre otros.
De igual manera, contribuyen a la modernización del Teatro Nacional, haciéndolo más dinámico y vanguardista en tanto a su técnica. El caso de Xavier Villaurruria y Salvador Novo en la cinematografía y el Teatro es magistral: fundan el primer cineclub de México y realizan los primeros sketches de Teatro frívolo.
Así pues, Carlos Pellicer (Tabasco, 1897- Ciudad de México 1977) es la perla de los Contemporáneos, distinguido por ser un extraordinario narrador de la geografía física. Pellicer, reconstruye línea a línea cada caudal, cada estema, cada meseta, cada montaña desde un sentido amoroso, religioso y humorístico. Su impresionante método de observación directa nos hace sentir el relieve, la hidrografía y la orografía de una manera vívida que evoca el sentido del tacto, la vista y el olfato.
En 1921 publica Colores en el mar y otros poemas; en 1933 Esquemas para una oda tropical; en 1937 Hora de junioy en 1962 se compilan por primera vez sus obras completas en Material poético.
Pellicer no sería el primero que describiera poéticamente la belleza de la naturaleza, pero sí sería el primero en México en atreverse a capturarla de una manera tan limpia y pura, como cuando describe el momento en que el mar se ofusca a la caída del sol en Veracruz. El uso de las analogías también es un elemento a resaltar en su poesía, en “Alba del Puerto,” observamos cómo el poeta asemeja el despertar del mar en el alba como el de la vida en la juventud.

Dos versos de Pellicer

En 1914, desde Veracruz escribe “Momento marino,” una sutil mezcla entre naturaleza y poesía:
“Cae el sol vertical!
y el nervioso cristal
de las ondas se ofusca y parece que reta
a las flechas de luz que combaten la sal.”
En 1915 desde Campeche, Pellicer escribe “Alba del Puerto,” donde evoca poéticamente el paisaje que lo rodeaba:
“Desmesuradamente se abría la mañana
como un alma sincera ante una multitud.
Las velas de los barcos eran de porcelana
y el mar se despertaba como la juventud.”

Notas

Los versos citados son tomados de Carlos Pellicer. Poesía. México, FCE. Edición preparada por Luis Mario Schneider, 1981.
[1] Cuesta, Jorge. “¿Existe una crisis en nuestra literatura de vanguardia?” (1932) en Poemas y ensayos. México, CONACULTA, 1991, pp. 273 y ss.


Publicado en Blasting News México el 3 de octubre de 2017

El pensamiento político de Revueltas sigue censurado hasta nuestros días. Incomodó en 1968 y lo sigue haciendo ahora.

Sergio González.

José Revueltas (Durango, 1914 - Ciudad de México 1976), fue el ideólogo del movimiento estudiantil de México en 1968, su labor intelectual desde el interior de Ciudad Universitaria fue vital para darle vida a un programa político inexistente en nuestros días, la autogestión política sustentada en una democracia cognoscitiva.

La democracia cognoscitiva

Durante el movimiento estudiantil del 68José Revueltas luchó por la autogestión política de las masas en México, mediante lo que él denominaría como la democracia cognoscitiva, una forma de significar en la práctica social el espíritu de una vanguardia política para el proletariado.
Lo anterior se justificaba en la media que el movimiento estudiantil era visto históricamente como continuador del movimiento ferrocarrilero de 1958, aniquilado 10 años antes por la misma vía represiva y totalitaria, que aniquiló el anhelo de tener una sociedad más democrática en nuestros días a manos de una generación perdida que murió aquél 2 de octubre de 1968, y luego ese 10 de junio de 1971 en la matanza del jueves de Corpus.
Durante las acciones suscitadas entre los meses de agosto y octubre de 1968, José Revueltas elaboró un diario donde detalló los pormenores de aquellos instantes, los cuales fueron reunidos por su hija Andrea Revueltas después de la muerte de Revueltas en México 68: juventud y revolucióndonde encontramos estas líneas que se quedaron para la posteridad:

"No quieren que seamos habitantes. Somos sospechosos de ser intrusos en el planeta. Nos persiguen por eso; por ir, por amar, por desplazarnos sin órdenes ni cadenas. Quieren capturar nuestras voces, que no quede nada de nuestras manos, de los besos, de todo aquello que nuestro cuerpo ama. Está prohibido que nos vean. Ellos persiguen toda dicha. Ellos están muertos y nos matan. Nos matan los muertos. Por eso viviremos."
La democracia cognoscitiva que propuso José Revueltas, se sustenta en la necesidad de crear comités democráticos de lucha que incidieran en la clase obrera y campesina del país durante las jornadas de movilizaciones en 1968. Dichos comités estudiantiles se encargarían de gestionar las demandas laborales mediante la conformación de asambleas populares donde dichas demandas se discutirían libremente. Revueltas, estableció además, un mecanismo democrático de acatamiento de las voluntades minoritarias a la voz de las mayorías, electividad democrática de los dirigentes de cada comité de lucha, asambleas popular regionales y apertura absoluta de las puertas de la Universidad para la clase trabajadora y la sociedad en general, tal como se realizó en mayo de ese mismo año de 1968 en la Sorbona de París y otras Universidades de Francia, donde estudiantes y trabajadores tomaron las calles para tomar el destino de su país en sus manos, desafortunadamente el lado obscuro del Estado, su monopolio organizado e institucionalizado de la violencia, reprimiría violentamente el levantamiento estudiantil también en el país galo.

José Revueltasexpresó la necesidad de que la lucha estudiantil saliera de la Universidad, que se trasladara a la clase trabajadora y que desde allí encontraran absoluta libertad e independencia los sindicatos. De igual manera, Revueltas buscó que estudiantes y trabajadores conformaran bloques populares para promover una reforma electoral que permita el registro independiente de partidos políticos con el propósito de que éstos cumplan la función social de formar a la ciudadanía. Asimismo, el ideólogo del movimiento estudiantil, apostó por la derogación de la obligación que tienen los partidos políticos de participar electoralmente en los procesos político-electorales, sin que medie de por medio, su pérdida de registro político o su extinción.

Abolir el monopolio del papel

Un aspecto interesante que José Revueltas nos heredó en sus últimos escritos políticos y en sus conferencias dictadas a la salida del Lecumberri, fue que México no podía seguir caminando mientras la libertad de prensa no sea conseguida de manera absoluta, por ello, la sociedad civil debe luchar por lo que el autor de El apando llamaría “la abolición del monopolio del papel por parte del Estado,” aludiendo al viejo monopolio del papel que los españoles imponían en sus colonias para evitar la difusión de las ideas insurgentes en América.
Las ideas políticas de José Revueltas son incendiarias y en su momento fueron palabras que se dispararon como balas contra el Estado capitalista, ardieron en la conciencia de los jóvenes estudiantes del 68 que murieron acribillados por las balas de la represión y hoy en día poco queda de ese pensamiento crítico, son pocos los investigadores en el mundo que trabajan el pensamiento político de Revueltas, sus libros y ensayos políticos se encuentran censurados, localizados en algunas bibliotecas del país, permanecen sin reedición aún después de la celebración del centenario de su natalicio el pasado 2014.

Publicado en Blasting News México el 2 de octubre de 2017.

El Memorial 68 de Tlatelolco es una práctica de justicia social concreta ante los militantes del olvido

Sergio González.

MemoriaHistoriaOlvido.
Cuando recuerdos múltiples de la vida diaria interactúan con el recuerdo único del acontecimiento pasado, se marca la memoria colectiva en el espacio social. La memoria, es la evocación del sujeto que rememora al materializar lo intangible y hacerlo estallar en el espacio en forma de un memorial, lugar creado en el espacio físico para rememorar. El recuerdo, por su parte, captura la esencia de las cosas en el tiempo, por ejemplo, la fotografía, el guardapelo, la prenda del ausente o el dije, que permite evocar el pasado, así, entre memoria y recuerdo lo que estaría en juego sería el rememorar y el recordar como actos profundamente humanos.
El Memorial 68 del Centro Cultural Tlatelolco de la UNAM, es un es un ejemplo de la materialización del recuerdo en el espacio porque brinda un significado al mundo de los muertos para que no perezcan en la hoguera del olvido, por ello el testimonio es importante para poder plasmar la vitalidad del pasado ante la mirada cautivada del espectador en el presente, que indudablemente queda trastocado por el clamor de aquellos que ya no están entre nosotros pero cuyas voces aún resuenan en forma de justicia.

Recordar como una práctica de justicia social

Yosef H. Yarushalmi en sus Reflexiones sobre el olvido, se cuestionaba pertinentemente si “¿es posible que el antónimo de “el olvido” no sea “la memoria” sino la justicia?” y cuando uno entra al Memorial 68 parece imposible no sentirse trastocado con esta consigna de justicia social de los estudiantes caídos aquel 2 de octubre de 1968, particularmente porque sus consignas aún siguen teniendo eco en nuestro presente, en la memoria colectiva de México, donde existe la voluntad de recordar para no olvidar, misma que hoy levanta su esfinge en un memorial como arma letal contra los militantes del olvido.
El memorial 68 mantiene una doble representación en nuestros días, por un lado, representa el esfuerzo histórico de organizaciones civiles, agentes e instituciones, que junto a los sobrevivientes y familiares de las víctimas son la voz de aquellos que ya no habitan entre nosotros, porque fueron marcados por la estela de una muerte trágica y despiadada.
Pero, por otra parte, nuestro memorial 68 está localizado en el corazón mismo de Tlatelolco, conviviendo con un espacio cargado de historicidad, la Plaza de las Tres Culturas, donde el Centro ceremonial Tlatelolco, importante bastión del comercio mesoamericano, se erige imponente ante el Templo de Santiago Apóstol, construido en 1527 con las piedras, el sudor y la sangre de los vencidos. Rodeado por edificios contemporáneos, que dan cuenta de la modernización arquitectónica de México, la cual quedó por siempre impregnada de la sangre derramada en sus muros desde aquel lejano 13 de agosto de 1521, hasta aquel cercano 2 de octubre de 1968.

El Memorial en Tlatelolco

El Memorial 68 fue ejecutado por Sergio Raúl Arroyo, quien se acompañó del museógrafo Alejandro García, del historiador Álvaro Vázquez Mantecón y del cineasta Nicolás Echeverría, quienes a comienzos del año 2006 emprendieron el programa operativo que culminaría en la creación del actual Memorial, inaugurado con motivo del 40 aniversario de la masacre de Tlatelolco.
El proyecto se emprendió con la idea inicial de dotar al Movimiento estudiantil del 68 y a los acontecimientos ocurridos el 2 de octubre del 68 de una significación propia, al margen de un monumento a las víctimas, por lo que se buscó dotar al espectador de un sentido de vínculo entre su pasado y su presente, anhelo que pudo realizarse mediante el tránsito entre los objetos que albergan el recuerdo hacia algo más conceptual dotado de significación propia, para lograr que el espectador se cuestionara frente a lo que aparece ante sus ojos y lo motivara a tener una nueva aproximación al pasado, mediante un ejercicio de cuestionamientos que giran sobre el cómo debería ser abordado ese 68 más allá del discurso puramente historiográfico. Tzvetan Todorov ya mencionaba la importancia de este quehacer cuando afirmaba que “el buen uso de la memoria es aquel que sirve a una causa justa, no el que se conforma con reproducir el pasado,” de esta manera, el Memorial 68recupera el anhelo de que el testimonio perdure en el presente no como un discurso sino como una práctica de justicia social concreta.



Publicado en Blasting News México el 2 de octubre de 2017.


Benita Galeana fue encarcelada en 58 ocasiones por defender el derecho al voto de las mujeres y buscar su liberación social.

Sergio González.

Benita Galeana nació en San Jerónimo, Guerrero un 10 de septiembre de 1907, movida por la necesidad de superarse y basada únicamente en la escucha atenta de su entorno humano, arriba a la Ciudad de México en la década de los veinte, sin saber leer ni escribir. A pesar de ello, Benita, se convirtió en una gran oradora cuya capacidad discursiva, de persuasión y organización de masas, dejó un precedente en la historia política de México.
De lo público a lo privado, la lucha política de la mujer.
               En 1935 Benita Galeana funda, al lado de otras mujeres valientes como la toluqueña Adelina Zendejas, Doctora en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, el [F]rente [Ú]nico [P]ro-[D]erechos de la [M]ujer, organismo político que luchó socialmente para dotar a la mujer del derecho a votar en México. El FUPDM llegó a tener entre sus filas a más de cincuenta mil afiliadas de 25 organismos distintos, sus demandas se diversificaron tanto que poco a poco se hizo insostenible encauzar su gestión social mediante un solo frente lo que limitó su accionar político, disolviéndose antes de que las mujeres pudieran obtener el derecho al voto en 1953, cuando el Estado de Yucatán lo hizo valido para las elecciones municipales y estatales.    
               Dos serían los hogares de Benita Galeana, el primero, lo encontró al lado del periodista Mario Gil, con quien contrae matrimonio en 1940. Gil, fue uno de los más importantes cronistas del movimiento obrero en nuestro país, quien nos heredaría preciados testimonios sobre el nazismo y el impacto de la revolución bolchevique de octubre en México. Gracias a la sana persuasión de su marido, Benita fue rompiendo la barrera de las letras y escribió sus memorias en una “máquina de escribir robada,” como le gustaba llamar a la máquina en la que el cronista trabajaba y la cual era ocupada “clandestinamente” por Galeana.  
               El segundo hogar de Benita fue la prisión, a la que fue llevada en 58 ocasiones por defender sus ideas políticas, allí fue golpeada y vejada en más de una docena de éstas, dos fueron críticas, una en la espalda que le mantuvo años con un corsé de madera; otra, en el brazo, producto de un golpe calado de bayoneta, siendo una de las primeras mujeres mexicanas que organizó huelgas de hambre desde la cárcel.
La liberación política de la mujer.
Benita Galeana es el gran símbolo del feminismo socialista en México, su espíritu combativo y solidario siempre se renovaba a pesar del oprobio vivido, incluso desde el interior del mismo [P]artido [C]omunista [M]exicano, donde muchas veces, recuerda Benita “salíamos de allí casi llorando al ver que nuestros mismos hermanos de clase, los trabajadores, nos trataban así, pero cuando nos encontrábamos con otros obreros que nos respetaban y nos sabían tratar como camaradas, se nos olvidaba todo.”[1] Y es que como apunta el estudio de Gomezjara, la militancia en el PCM fue “una experiencia poco gratificante para la mujer militante son sus relaciones personales dentro del partido. Los reglamentos hablan en abstracto porque ignoran (o hacen creerlo) la vida cotidiana. En la práctica, se enfrenta a una paradoja dolorosa: o aceptan el rol de instrumento sexual del machismo “camaraderil,” o se refugian tras una conducta dura, fría, calculadora, despersonalizada y lo más cercana a parecerse al hombre, el modelo de la normalidad.” [2] Así, la convicción y vocación política de Benita Galeana la llevó a interiorizar una liberación de la mujer no en términos de género, sino de clase social.
               Benita falleció a los 91 años de edad producto de una embolia cerebral, su lucha es un ejemplo de tenacidad y determinación ante la vida, nació para romper esquemas, el más importante, el de la subordinación y sumisión de la mujer al patriarcado. Siempre defendió su derecho a expresarse, incluso cuando el PCM le prohibió mencionar en su biografía que había trabajado en cabarets para ganarse la vida. Toda su vida estuvo ligada al pobre, al necesitado, al proletario, a las prostitutas, a las mujeres que por su condición social eran marginadas y a las madres solteras, porque ella fue una durante toda su vida.

Notas
[1] Benita Galeana, Benita. Memorias, México, Lince, 1992. Pág. 109.

[2] Gomezjara, Francisco A. (1982). María de la O y Benita Galeana. Precursoras del feminismo socialista en Guerrero. Chilpancingo, Universidad Autónoma de Guerrero, 1982. Pág. 16.

Publicado en Blasting News México el 30 de septiembre de 2017.