Sergio González.
A 70 años de Auschwitz, el Estado fascista mexicano opera desapareciendo estudiantes, matando periodistas, quemando niños en Guarderías, asaltando a civiles en la calle, entierra cuerpos en fosas comunes y los quema en Hornos, para esparcir sus cenizas en basureros y dejar casi irreconocibles los restos de ADN de las víctimas.
A la entrada de aquel Campo de
Concentración Nazi se leí la leyenda "Arbeit Macht Frei" (El trabajo
nos hará libres), donde el condenado, desnudaba su vida ante la posibilidad de
encontrar un consuelo de libertad en el trabajo que re signifique su alma, ya
que no tenía el control sobre su cuerpo y su muerte, ese derecho lo alienaba su
ejecutor. En el México del siglo XXI, la juventud no puede reinventarse en el
trabajo para dignificar su alma porque el trabajo digno no existe en este país.
El derecho a morir tampoco nos pertenece ya que está en manos del Estado
fascista mexicano, la delincuencia organizada o el narcotráfico.
Producción y reproducción pura de
dominio y poder hacia los civiles. Monopolio organizado e institucionalizado de
la violencia. Esto es un Estado fascista de terror, que nada tiene que ver con
la Alemania Nazi pero que lleva a la praxis la aniquilación sistemática de
aquellos a quienes llaman "La Prole".