Análisis del plusvalor relativo: Primera parte

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Sergio González.

La sección cuarta del libro primero de la gran obra de Marx El capital: crítica a la economía política se llama “La producción del plusvalor relativo”. Esta sección se divide en tres grandes apartados: cooperación, división del trabajo y manufactura. He decidido dividir en tres partes la entrega de este texto, una primera que corresponde a la cooperación y se entregará el lunes 23 de agosto, una segunda entrega dedicada a la división del trabajo y se entregará el lunes 30 de agosto, y, finalmente, una tercera entrega dedicada a la maquinaria y la manufactura que aparecerá el lunes 6 de septiembre con lo que completo la entrega total del trabajo que aparecerá publicado en este blog. Indudablemente este es un trabajo que difiere un poco con respecto a las entregas anteriores y publicaciones aparecidas en este blog hasta ahora pero mi intención también es llevar poco a poco un análisis reflexivo en torno a los principales problemas teóricos que configuran el pensamiento histórico y social en el siglo XXI.  

Análisis del plusvalor relativo: Primera parte


Denomino plusvalor absoluto al producido mediante la prolongación de la jornada laboral; por el contrario, al que surge de la reducción del tiempo de trabajo necesario y del consiguiente cambio en la proporción de magnitud que media entre ambas partes componentes de la jornada laboral, lo denomino plusvalor relativo.

Carl Marx.
El Capital.

Definición del plusvalor relativo

El plusvalor relativo se comprende mediante un plusvalor absoluto ya que en conjunto interactúan en la explicación que ofrece Marx sobre el trabajo.  Es necesario para abordar este planteamiento describir al plusvalor absoluto y posteriormente abordar el relativo. El plusvalor absoluto se encuentra desarrollado en la sección tres de El capital, este plusvalor es un aumento absoluto del valor creado; es un proceso de aumento de la jornada de trabajo normal que crece mediante la suma del tiempo de trabajo necesario más el tiempo de plus trabajo. 

Así, una vez que la jornada laboral alcanzó un máximo físico solamente quedará el plusvalor relativo, el acotamiento del tiempo de trabajo necesario para que de esta manera se cumpla con el objetivo mismo de esta tendencia, el aumento del plusvalor. Así, de manera general podemos señalar que tanto en el relativo como en el absoluto el plusvalor será el resultado de la suma del plus trabajo con el tiempo de trabajo necesario. Sin embargo tanto plusvalor absoluto como relativo a pesar de que nos permiten comprender el trabajo ambos difieren en que en el absoluto la jornada te trabajo se prolonga hasta sus límites para hacerse posible, hay un grado dado en la productividad. En cambio,  en el relativo, la jornada de trabajo es fija y el plusvalor crece en razón que la parte de la jornada necesaria para la reproducción del salario se acorta, hay un aumento en la potencia productiva  del trabajo.

Con el uso de dos variantes para la posibilidad de un plusvalor, plus trabajo y tiempo de trabajo necesario, Marx puede relacionar lo relativo y lo absoluto en proporción al trabajo ya que a un aumento del plus trabajo aumentará el tiempo de trabajo generando un plusvalor absoluto. Pero si disminuye el plus trabajo y con esto disminuye el tiempo de trabajo tenemos como consecuencia un plusvalor relativo, siempre y cuando la jornada de trabajo permanezca constante para aumentar el plusvalor absolutamente. Así, Marx explora posibilidades y variantes de esta relación entre lo relativo y lo absoluto del plusvalor como la que nos remite a que un aumento de la productividad implica una disminución del valor del producto. [1]

El plusvalor absoluto marca un límite a la duración de la jornada de trabajo en virtud de que si se llegara a rebasarlo éste podría poder en riesgo la vida de los trabajadores. De igual forma el plusvalor relativo tiene un límite marcado por la proporcionalidad entre el aumento de la productividad, el plusvalor y el total de capital invertido. Es importante denotar esto porque el aumento de la productividad exige mayor capital constante y en el plusvalor relativo debe tenerse en cuenta la totalidad del capital invertido. Aquí el dilema ya no es aumentar el plusvalor absolutamente sino la proporción que existe entre plusvalor y la totalidad del capital invertido que desciende en la medida en que aumenta el desarrollo del capital constante.

Aún más, si el valor de las mercancías baja por el aumento de la productividad, bajará también el salario pero aumentará el plusvalor relativo en proporción a la reproducción del trabajo asalariado, porque esta es una de las razones por la que bajan los precios de los bienes de consumo; la mayor productividad del trabajo subsumido por el capital valorado desde el plusvalor relativo, esta subsunción se presenta mediante el fenómeno de la cooperación, la división del trabajo y la maquinaria en la industria. 

La primera forma de subsunción del plusvalor relativo: Cooperación

La cooperación es cuando un grupo de trabajadores laboran unidos y de manera simultanea en torno a la producción de un mismo bien en un tiempo determinado, el resultado final es el mismo producto y su mismo valor de uso o de utilidad. La cooperación persigue el objetivo de aumentar la productividad ya que presupone una forma socializada del acto mismo del trabajo. Podemos decir con esto que todo trabajador aislado bajo el sistema capitalista deviene en un una forma socializada del trabajo al aumentar la productividad de la potencia productiva de cada trabajador singular y/o aislado.

La sociabilización del trabajo mediante el sistema capitalista se consolida a través del capital ya que se pone como potencia productiva de éste y no del trabajo. Existe una incorporación de la capacidad de trabajo al capital y desde ese momento el trabajador dejará de pertenecerse a sí mismo para pertenecer al sistema trabajando bajo las condiciones mismas del capital. Al trabajador se le mira como un vendedor de su fuerza de trabajo razón por la cual su capacidad misma de trabajo ya no le pertenece porque ahora le pertenece al capital y el capitalista no comprará no una sino muchas capacidades de trabajo simultaneamente, comprará trabajadores aislados y de esta manera su cooperación no gira en torno al trabajo en sí mismo sino en torno a una unidad que los domina, el capital.

Con esto podemos observar que Marx analiza la forma de organización del trabajo pero bajo la perspectiva del capital, además que la subsunción dejará de ser formal y pasará entonces a ser más honda ya que el proceso productivo del plusvalor cambiará incorporando al proceso formal de producción de valor económico del bien. Es aquí donde a diferencia del plusvalor absoluto que incrementa con el aumento de horas de trabajo el modo de producción se torna plenamente capitalista.  Es un tipo de subsunción formal ya que los trabajadores aislados en vez de trabajar como tal trabajan como una fuerza perteneciente al capitalista. Esta diferencia es formal ya que no presenta cambios ni en el modo de producción, ni en las relaciones sociales dentro del mismo. [2]

Esto es muy importante porque Marx está pensando en un profundo cambio en la producción en esta fase de cooperación, ya que en el plusvalor relativo y/o absoluto el trabajador no está cambiando el modo o el proceso del trabajo mismo, es en esta etapa donde sí lo realiza.  Y lo realiza porque el trabajo se ve organizado, controlado y modificado en el proceso mismo, en sus mismas entrañas podríamos decir. Es el mismísimo capital quien subsume al trabajador modificando sus costumbres productivas, le quita su conciencia y aún más, el control del proceso productivo.

Es una metamorfosis del carácter social del trabajo por el carácter social del capital, de la potencia productiva del capital en potencia productiva para el capital; es lo que se llama una subsunción formal y esta formalidad se da en la cooperación que concretiza y materializa el proceso de valoración en el producto, esto es específicamente lo que llamamos un modo de producción capitalista por excelencia.           

NOTAS


[1] Véase al respecto el siguiente el siguiente ejemplo que ilustra de manera clara la relación existente entre plusvalor,  plustrabajo y tiempo de trabajo necesario: “Con todo, aun en este caso la producción incrementada de plusvalor se origina en la reducción del tiempo de trabajo necesario y en la consiguiente prolongación del plustrabajo. Digamos que el tiempo de trabajo necesario asciende a 10 horas o el valor diario de la fuerza de trabajo a 5 chelines, el plustrabajo a 2 horas, el plusvalor producido cada día a 1 chelín. Pero nuestro capitalista produce ahora 24 piezas, que vende a 10 peniques la pieza o, en total a 20 chelines. Como el valor de los medios de producción es igual a 12 chelines, 14 2/5 piezas de la mercancía no harán más que remplazar el capital constante adelantado. La jornada laboral de 12 horas se representa en las otras 9 3/5 piezas. Siendo el precio de la fuerza de trabajo = 5 chelines, en el producto de 6 piezas se representa el tiempo de trabajo necesario y en 3 3/5 piezas el plustrabajo. La relación entre el trabajo necesario y el plustrabajo, que bajo las condiciones sociales medias era de 5:1, es ahora únicamente de 5:3. Al mismo resultado se llega de la siguiente manera. El valor del producto de la jornada laboral de 12 horas es de 20 chelines. De éstos, 12 chelines corresponden al valor de los medios de producción, el cual no hace más que reaparecer. Quedan por tanto 8 chelines como expresión dineraria del valor en que se representa la jornada laboral. Esta expresión dineraria es más elevada que la del trabajo social medio de la misma índole: 12 horas de este trabajo se expresan apenas en 6 chelines. El trabajo cuya fuerza productiva es excepcional opera como trabajo potenciado, esto es, en lapsos iguales genera valores superiores a los que produce el trabajo social medio del mismo tipo”. Consultado en MARX, Karl. El Capital. Sección cuarta: La producción del plusvalor relativo. Capítulo X: “Concepto de plusvalor relativo”. [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/10.htm]

[2] Marx señala en el capítulo XI “La cooperación”; de su obra El capital que: “Así como la fuerza productiva social del trabajo desarrollada por la cooperación se presenta como fuerza productiva del capital, la cooperación misma aparece como forma específica del proceso capitalista de producción, en antítesis al proceso de producción de trabajadores independientes aislados o, asimismo, de pequeños patrones. Se trata del primer cambio que experimenta el proceso real de trabajo por su subsunción bajo el capital. Este cambio se opera de un modo natural. Su supuesto, la ocupación simultánea de un gran número de asalariados en el mismo proceso de trabajo, constituye el punto de partida de la producción capitalista. Dicho punto coincide con el momento en que el capital comienza a existir. Si bien, pues, el modo capitalista de producción se presenta por una parte como necesidad histórica para la transformación del proceso de trabajo en un proceso social, por la otra esa forma social del proceso de trabajo aparece como método aplicado por el capital para explotar más lucrativamente ese proceso, aumentando su fuerza productiva”. Consultado en [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/11.htm]

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