Una breve nota sobre la idea que originó América en el imaginario europeo

Sergio González.

Las ideas que originaron “América” en el imaginario colectivo europeo empezaron con la racionalización del conocimiento, anteponer la razón del hombre a la divinidad de Dios y por atenuar la eficacia de lo que se aprendía empíricamente y que es útil para la vida. El llamado “descubrimiento” fue visto desde la óptica europea como una imperiosa necesidad de interpretar lo desconocido desde lo conocido antes de querer comprender y explicar las diferencias regionales.


El llamado “Nuevo Mundo” ofreció a los europeos en general y al catolicismo en particular, la posibilidad de expandirse territorial, cultural, económica y políticamente. Para los naturales de estas tierras implicó la ruptura con sistemas de pensamiento inmutables y que hasta ese momento no se cuestionaron porque su propia naturaleza metafísica se dio por hecho, me refiero a la cosmovisión y a la religión, ambas entendidas como la forma en que el hombre se conecta con el mundo, lo comprende y lo explica a partir de su medio físico.

La concepción europea del evento fue altamente provechosa para el colectivo Renacentista del viejo mundo, donde el “Nuevo mundo” era la nueva ventana de acceso a la riqueza y a condiciones sociales superlativas en comparación con las que vivían del otro lado del Atlántico. Pero no represento en cambio la más mínima sensibilidad en torno a las tierras y a los hombres nuevos que habitaran este Continente. Así, América se dibuja como lo que ha sido, como una imperiosa necesidad europea de buscar nuevas materias primas, nuevas áreas y superáreas por explotar, de obtener mano de obra en abundancia y no se diga de los recursos minerales que aquí se disponen y de los cuales el hombre trasatlántico se ha encargado de devastar en su tierra.  Las implicaciones de esta necesidad vuelta en necedad han sido el oscurecimiento de nuestra historia y la opacidad de nuestra memoria. Recordemos que la cultura occidental y el eurocentrismo propagó una idiosincrasia a sus colonias, una perspectiva y una visión encaminada a difundir las ideas de la “alta cultura”, su universalismo es prácticamente global.


Nos resulta especial mente útil recobrar las serias y por demás concienzudas reflexiones de Don Edmundo O´Gorman cuando reflexionara sobre América preguntándose si ésta fue obra de la invención o del descubrimiento. A los europeos les agrada más el concepto de descubrimiento de América porque hace referencia en su imaginario a un ente ya dado que aparece ante sus ojos y se explica desde su concepción, en cambio, invención de América implica repensarnos, refundarnos y redescubrirnos como lo que somos, no a costa de lo que la vox populi europea defina de nosotros sino en la medida en que este ente surge en los ojos trasatlánticos.

El arsenal ideológico europeo desplegó rápidamente utopías de conquista encontradas: por un lado, aquellos inconformes con su realidad y que vieron en el “Nuevo mundo” la forma de crear y recrear su realidad imaginada, por el otro, aquellos que vieron en la colonización un abanico de posibilidades y de proyectos realmente emprendedores desde un enfoque de integración cultural y no de exclusión o aniquilamiento producto de su etnofobia.  Europa intentó hacer de América la Nueva Europa, por eso encontramos en la América colonial a Nueva España, Nueva Granada, Nueva Galicia, hoy en día Nuevo León, Nueva York. Pertinente es cuestionarse hasta qué punto el intento de hacer de América una nueva Europa floreció e incluso rindió frutos hoy en día.

Comentarios

  1. interesante... lo cierto es que desde aquel momento histórico en que los europeos colocaron sus "botas" en América Latina, comenzó la desgracia de estas tierras...
    más información: Libro, Las Venas Abiertas de América Latina. saludos!...

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