La utopía de un mundo redimido. Literatura y marxismo en Cesar Vallejo

(Homenaje a 72 años de su desaparición)


Sergio González.

Resumen

El presente trabajo constituye una reflexión a manera de homenaje en torno al pensamiento literario y marxista del escritor peruano Cesar Vallejo por los 72 años de su fallecimiento. En el cual se destaca el valor y la riqueza de sus líneas como generadoras de un pensamiento latinoamericano propio en muchos sentidos: lo mismo para el arte, que la narrativa, la lírica, la literatura, la prosa y la poesía. Así como la formulación junto a Carlos Mariátegui de un marxismo latinoamericano que busca la autenticidad y no la imitación y que encontraría su praxis en la realidad peruana e hispanoamericana indígena.


“Estáis muertos.

Qué extraña manera de estarse muertos. Quienquiera diría no lo estáis. Pero, en verdad, estáis muertos, muertos.

Flotáis nadamente detrás de aquesa membrana que, péndula del zenit al nadir, viene y va de crepúsculo a crepúsculo, vibrando ante la sonora caja de una herida que a vosotros no os duele. Os digo, pues, que la vida está en el espejo, y que vosotros sois el original, la muerte.

Mientras la onda va, mientras la onda viene, cuán impunemente se está uno muerto. Sólo cuando las aguas se quebrantan en los bordes enfrentados y se doblan y doblan, entonces os transfiguráis y creyendo morir, percibís la sexta cuerda que ya no es vuestra.

Estáis muertos, no habiendo antes vivido jamás. Quienquiera diría que, no siendo ahora, en otro tiempo fuisteis. Pero, en verdad, vosotros sois los cadáveres de una vida que nunca fue. Triste destino el no haber sido sino muertos siempre. El ser hoja seca sin haber sido verde jamás. Orfandad de orfandades.

Y sin embargo, los muertos no son, no pueden ser cadáveres de una vida que todavía no han vivido. Ellos murieron siempre de vida.

Estáis muertos.”


Cesar Vallejo, Trilce LXXV.



El escritor Cesar Abraham Vallejo Mendoza (1892-1938), nacido en Santiago de Chuco, Perú, el 15 de marzo de 1892; es uno de los poetas peruanos más influyentes en la literatura hispánica del siglo XX. Si partiéramos del supuesto de que algunos seres son capaces de convertir el dolor en gasolina, incendiarse y alcanzar una honda felicidad profundizando en la tristeza, Cesar Vallejo sería un claro ejemplo. Su obra transita por sendas escabrosas donde la fuerza de su prosa es capaz de conjurar la quimera de la alegría y la tristeza en una dialéctica muy especial. Es común encontrar esta quimera en continuos referentes a la pobreza familiar, a los indígenas, a los campesinos, a los obreros, a los marginados, a los violentados, a los rechazados. Así como una profunda convicción marxista que hace de su obra un arsenal importante para la elaboración de un pensamiento latinoamericano auténtico en muchos sentidos. Tanto para el arte, la narrativa, la lírica, la literatura, la prosa y la poesía peruana e hispanoamericana. Y para la formulación de un marxismo latinoamericano, que busca la autenticidad y no la imitación, que encontraría su praxis en la realidad peruana y que Cesar Vallejo y Carlos Mariátegui, nos lo heredaron en sus valiosos escritos.


Cesar Vallejo fue, por una parte, fuertemente influenciado por el modernismo literario de Rubén Darío, Amado Nervo, José Enrique Rodó y la vanguardia surrealista de André Bretón y Louis Aragón, para quienes el marxismo y el surrealismo tendrían que ir de la mano al ser parte de una misma manifestación, al ser parte de una misma revolución. De esta forma se configura su pensamiento marxista, influenciado por el Partido Comunista Francés, el Partido Comunista Español y el Partido Comunista Peruano, de quienes formó parte activa como militante. Aunado a ello la experiencia que dejó en Vallejo los viajes que él realizó a la ex URSS, donde además de leer a Marx y Engels; devora con singular alegría la literatura de Tolstoy y Dostoyevski.


En 1919, aparece su primer libro en Lima, Perú. Los heraldos negros. Libro compuesto por 69 poemas, en el que Vallejo incursiona en el vanguardismo, a lo largo de la primera parte de la obra y el existencialismo durante su segunda parte. Los temas son recurrentes y giran en torno al dolor humano, la religión, la culpa y la alegría. En esos mismos años se da una experiencia por demás radical en el pensamiento del joven poeta, la publicación de su primer libro coincide con el segundo ascenso al poder de Augusto Bernardino Leguía y Salcedo quien ocuparía la silla de 1919 a 1930, años cruciales para el desarrollo social y económico de América Latina y que tienen su hecatombe en la brutal crisis de 1929. El Gobierno de Lengía que hacia 1920 derogaría la histórica Constitución de Perú de 1860 y endeudaría con deuda pública a Perú para realizar los festejos del Centenario de la Independencia Nacional. Sería el mismo que encarcelaría a Cesar Vallejo por tres meses, en su ciudad natal de Santiago de Chuco, acusado de participar en protestas públicas.


Esta experiencia de abuso de autoridad, injusticia, inequidad social, dominación, sojuzgamiento y represión de la libertad de expresión lo llevaría a escribir Trilce, obra maestra de la literatura hispánica, iniciada desde la Cárcel y publicada hacia 1922. Trilce es un ejemplo claro de autenticidad literaria latinoamericana, sobre sus líneas se dibuja esa hermosa quimera que conjuga la tristeza y la alegría bebiendo de las aguas de la muerte y asistiendo al banquete de la extraordinaria critica social que realiza al Perú de su época.


Por ejemplo, en Trilce LXXV, Vallejo asesta un golpe definitivo a la revolución fallida que iniciaron los jóvenes peruanos frente al segundo ascenso de Lengía, y que perdieron inertes frente a la apatía toda esperanza de cambio radical, toda esperanza de cambio revolucionario, toda esperanza de vida. El conformismo con lo establecido y con lo ofrecido por la supuesta modernidad capitalista había hecho que envejecieran sus almas, quienes militaron en la izquierda y ahora estaban en la derecha enredados en las garras del neoliberalismo, no estaban vivos, estaban muertos. Pero no del todo, ya que para estar muertos y poder tener el derecho de reclamar el papel de cadáver, tuvieron antes que haber estado vivos, que haber vivido en la revolución y haber vivido la esperanza de un cambio radical.


Pero ¿qué realidad social estaba pasando ante los ojos de Cesar Vallejo en el primer cuarto del siglo XX, que lo llevó a denunciar la muerte en vida de todo un proyecto social joven que transformaría radicalmente las cosas en Perú? Y es que la sociedad peruana, antes de la gran depresión de 1929, tenía como distintivo los conflictos sociales, los trabajadores estaban agrupados en las llamadas Sociedades de Auxilios Mutuos, sin una organización, mecanismos, elementos y sistemas que los dotaran de unas instituciones sindicales que velaran por sus derechos. Mejores condiciones de trabajo, horarios adecuados y salarios que les permitieran una vida digna y no sólo que generara en ellos la ilusión de un poder adquisitivo frente a "la gran transformación" que experimentaba el mundo capitalista, de la que tan brillantemente nos habla Karl Polanyi.


En Perú, especialmente en Lima, se vivieron dos cambios importantes de estos movimientos sociales, los cuales, a diferencia de los que se viven hoy en México, noventa años después, los movimientos sociales peruanos se dedicaron a fortalecer y a consolidar el marco institucional existente, mejorándolo con ideas frescas y renovando la vitalidad organizativa de los grupos. Tristemente los movimientos sociales hoy en día en México, sólo se han dedicado a destruir el marco institucional existente, desprestigiándolo y difamándolo, sin poder aportar mucho a la consolidación de una institucionalidad más humana, más social, más incluyente de los distintos actores sociales y políticos y a su vez, más efectiva. En Perú el logro de una jornada de 8 horas de trabajo fue posible gracias a este mecanismo de integración y fortalecimiento, de suma de voluntades y de ideas entre las instituciones y los movimientos sociales, ya que en 1919 tan sólo 20 días y un paro nacional de actividades bastaron para lograr que las jornadas de 8 horas representaran el máximo logro del sindicalismo peruano de la primera mitad del siglo XX. Pero por otro lado, no podemos dejar de lado la enorme labor gremial de aglomeración de las Sociedades de Auxilios Mutuos. La Federación Obrera Local de Lima fue el bastión que materializaría esta importante disyuntiva entre movimientos sociales e instituciones al agremiar a sectores de panaderos, textiles, ferrocarrileros, zapateros, picapedreros, jornaleros, trabajadores marítimos y otros.


Esta es la realidad de Perú, que pasaba ante los ojos críticos de Vallejo, y que en algún momento lo llevaría a reconocer el importantísimo papel del Partido Comunista, como una vanguardia del proletario tanto en su organización como en su institucionalización, un verdadero logro proletario. Esta realidad peruana no pasaría de largo como para que Vallejo se entregase inerte ante ella. Muy al contrario le representaría un gran escenario de análisis y reflexión el cual lo llevaría a viajar a París. Hacia 1923, Cesar Vallejo entra en contacto con el surrealismo de Bretón y Aragón y se afilia activamente a las filas del Partido Comunista Francés. Para 1927, Vallejo comenzaría su odisea europea viajando por Alemania, Austria, Europa Occidental y la Unión Soviética. Donde descubre y redescubre a Marx y a Tolstoy.


Entre 1929 y 1930 Cesar Vallejo condensa su marxismo en un primer boceto al cual titula El arte y la revolución, donde realiza un estudio ontológico y epistemológico sobre las posibilidades de una estética dialéctica. Se basa en las Tesis de Marx y en el primer capítulo Función revolucionaria del pensamiento combate con rigor el modelo capitalista burgués, se aproxima a estudios de economía desde el empirocriticismo y se contextualiza históricamente en la revolución Rusa de 1917. El arte y la revolución, y las criticas que condensa a partir de aquí en sus escritos en Favorables-París Poema; y en Mundial publicados en París y en Lima respectivamente, reflejan una defensa solidaria del trabajador frente a los estragos de un capitalismo voraz y de un imperialismo norteamericano en Perú. Sin embargo, es su férrea crítica al discurso del entonces Primer Ministro Francés Aristide Briand, pronunciado en la Sociedad de Naciones, órgano creado por el Tratado de Vesalles y en el que Briand, considerado uno de los grandes precursores de la Unión Europea, defiende la idea de la constitución de una federación europea cuya injerencia directa versaría sería sobre los asuntos económicos. Son los que le valen la persecución por parte del gobierno de André Tardieu, el 2 de febrero de 1930 y su expulsión de Francia el 29 de diciembre del mismo año.


Entre 1928 y 1930 realiza tres viajes a la URSS, escribiendo sobre la Revolución bolchevique un par de libros. Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin y Rusia ante el segundo Plan Quinquenal, publicado póstumamente. Los cuales fueron sus diarios de viaje y que tenían por objetivo dar a conocer a la sociedad hispana los avances sociales del proletariado ruso desde su óptica como espectador. Su libro Rusia en 1931, apareció publicado en España en julio de 1931; y es uno de los primeros libros de reportajes sobre la URSS publicado en castellano.


Lo que podemos apreciar en ambos libros, es un increíble dilema histórico, donde pasado y futuro juegan un papel fundamental en el presente de Cesar Vallejo. Por un lado, la perspectiva de la revolución proletaria opaca la capacidad del análisis dogmático y cientificista de un materialismo dialéctico e histórico que representan el presente de la URSS. Por otra parte, las imágenes de un mundo mejor que se estaba gestando a diez años de la revolución rusa, con fuertes reminisensias de un pasado zarista. En ambas obras encontramos sociedades en debate, tensionadas bajo un pasado al cual se le quería superar a partir de un presente cargado de vitalidad revolucionaria y que postran sus esperanzas en un porvenir mejor pero incierto. Y es el propio Vallejo quien lo advierte en su Rusia ante el segundo Plan Quinquenal, el gran peligro de fracasar que corre el proceso de revolución rusa al observar que la sociedad en Rusia espera mucho del Estado proveedor, redistribuidor y justiciero que su organización y su paulatina institucionalización llevarían a edificar grandes marcos de burocratización y con ello a ralentizar su decadencia.


Por su parte, a nivel mundial, con la Gran Depresión de 1929, cuarenta millones de pobres arrojados de las fábricas y los campos y una enorme cantidad de familias sin sustento económico para vivir en un mundo capitalista era en palabras del propio Vallejo, “un ejercito de pobres si precedente en la historia.” Y en Perú, la realidad no era distinta, años antes de la gran depresión, regia la Ley de Conscripción Vial impulsada bajo el gobierno de Augusto Bernardino Leguía y Salcedo, la cual pretendía, por una parte, introducir el sistema terrestre de comunicaciones a “la modernidad capitalista” con vías terrestres de calidad que facilitaran el comercio y la comunicación en Perú. Pero por otra parte, disponía de la población principalmente indígena de entre 18 y 60 años, de forma eventual como mano de obra no asalariada y obligada bajo un principio legal de servidumbre. La modernización de Leguía era una modernización obligatoria y enmascarada bajo un disfraz de integración social indígena, el cual tendría su descansó en un marco jurídico que velaría por sus intereses comunes al realizar obras en favor de su misma comunidad, obras que por supuesto cada comunidad realizaría pero no a su libre albedrío.


¿Acaso Cesar Vallejo se decepciona pronto del presente caótico atravesado por la crisis de 1929 como para depositar sus esperanzas en un porvenir incierto? Muy probablemente lo sea ya que no es casual que gran parte de esta realidad peruana se retrate casi a la calca en los famosos siete ensayos de interpretación sobre la realidad peruana de Mariátegui y en El Tungsteno de Vallejo. Realidad peruana que como avizoraba Cesar Vallejo con la sociedad rusa, entraría en un paulatino proceso de burocratización e institucionalización. Por ello cobra sentido observar la realidad peruana a la luz de un mecanismo regulador entre las relaciones sociales y el poder institucionalizado del Estado; frente a una “modernización capitalista” que implicaba un mayor control de las movilizaciones sociales en Perú, ya lo comentaba arriba; y la imposición de un orden jurídico formal que normalizaría antes de reprimir y que en teoría ayudaría a integrar a uno de los sectores marginados de la sociedad moderna capitalista, los indígenas. Tanto Mariátegui como Vallejo observan que este marco jurídico haría del indígena y del campesino la fuerza de trabajo que incursionaría como factor de producción en el modelo capitalista y que al ser cosificado y eventualmente “bien aprovechado” se mantendrían a las movilizaciones sociales ocupadas.


Podemos señalar que los acontecimientos que vivía Perú y la URSS que presenció Cesar Vallejo a la luz de sus dos escritos sobre Rusia, encontramos un hondo sentido de social, una vitalidad humana y una fe ciega en la revolución desde abajo, desde el proletariado, como en pocos escritores de época. Basta decir que Rusia en 1931, alcanzaría la impresionante marca de tres reimpresiones consecutivas, toda una proeza para la época, Con toda esta experiencia empírica e intelectual que reposaría en el marxismo, en el surrealismo y en el modernismo literario. Cesar Vallejo publica en mayo de 1930 tras el sello editorial español de Cenit, una de sus obras literarias cumbre, El Tungsteno. Obra que nos retrata los abusos a indígenas peruanos frente a los estragos del imperialismo norteamericano ejemplificado en sus personajes Mr. Weigg y Mr. Talk, ambiciosos personajes que apoyan a la elite terrateniente peruana de los hermanos Marino, para reprimir al indio política y socialmente a través de un sistema de producción que terminaría por enajenar su calidad humana, cosificándola en aras de la tecnificación capitalista. Sin embargo, es entonces cuando surge la figura de Servando Huanca, indio peruano de oficio herrero, que sería capaz de asimilar esta realidad, tomando conciencia de clase y organizando a las clases obreras y campesinas para poner fin al despótico imperialismo norteamericano. Con esta obra Vallejo nos muestra una realidad indígena peruana, explotada bajo el imperialismo norteamericano, pero que toma conciencia de clase y es capaz de revolucionarse a sí misma para revolucionar a la sociedad peruana. El movimiento que encabeza Huanca es algo sin precedentes, ya que se trata de una revolución proletaria emanada desde las raíces más profundas del indigenismo latinoamericano. Al final, una pieza literaria excelsa la que nos ha heredado Cesar Vallejo en cada palabra, en cada línea, en cada hoja, en cada personaje y en toda su trama.


Finalmente, como una consideración final que está lejos de ser una conclusión, diré que la trayectoria marxista de Vallejo, nos muestra que la conjunción entre teoría y praxis revolucionaria con las extraordinarias facultades creativas de un artista, que desnuda las fibras más sensibles de los hombres del pueblo en sus tristezas y sus alegrías, potenciarían un verdadero salto dialéctico en el presente, algo que Walter Benjamin llamaría jetzeit o “tiempo ahora.” Si bien no podemos negar el carácter ideológico marxista en Vallejo, no nos engañemos pensando estultamente, como muchos lo hacen, que la medula espinal de la poesía de Vallejo es la ideología marxista, ya que si hoy en día conocemos a Vallejo es precisamente por su extraordinaria vanguardia poética en las letras hispánicas, en una primera faceta, pero en una segunda, por su incursión marxista.


El aporte de Cesar Vallejo, hoy que se conmemoran 72 años de su muerte (15 de abril de 1938 - 15 de abril del 2010), es una herencia para los pobres, los marginados, los obreros, los campesinos, los indígenas y para las masas explotadas de Perú, Hispanoamérica y el mundo entero. Su obra encierra un hondo sentido de clase que se humaniza a través de la subalteridad, cuya materia, cuerpo y espíritu son aquella extraordinaria quimera dialéctica entre la tristeza y la alegría presente en una gran parte de sus escritos. Su lectura estimula la imaginación excesiva y permite el exquisito artificio de los juegos reflexivos de la razón. Y cuando llegue el día de la revolución proletaria y la instauración del comunismo sea una realidad, entonces y sólo entonces, leeremos en Cesar Abraham Vallejo Mendoza a uno de los grandes clásicos de la humanidad redimida y liberada.



Referencias bibliográficas

1.- Mariátegui, Carlos. Siete ensayos de interpretación sobre la realidad peruana. México, Ed. ERA, 2007.

2.- Polanyi, Karl. La gran transformación. México, Casa Juan Pablos editores, 2000.

3.- Vallejo, Cesar. Los Heraldos negros: Trilce. (edición conjunta). México, Ed. Distribuciones Fontamara, 2007.

4.- Vallejo, Cesar. El arte y la revolución. Barcelona, Ed. Bahía, 1978.

5.- Vallejo, Cesar. "Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin." En ensayos y reportajes completos. Ed. M. de Priego, Lima; Pontificia Universidad Católica del Perú, 2002. Pág. 1-181.

6.- Vallejo, Cesar. "Rusia ante el segundo Plan Quinquenal." En ensayos y reportajes completos. Ed. M. de Priego, Lima; Pontificia Universidad Católica del Perú, 2002. Pág. 182-364.

7.- Vallejo, Cesar. El Tungsteno. Lima, Fondo de Cultura Popular, 1991.


Comentarios

  1. Hola, cómo te va?

    He estado un poco ocupada, pero ya leí tu publicación sobre Cesar Vallejo. Me pareció un buen análisis el que hiciste, sobre todo por la forma en la que lo trabajaste; ir contando los acontecimientos externos que influyeron su obra, para explicar su postura frente a la situación social y política de su tiempo habla de que realizaste un excelente trabajo. Asimismo, tomar como hilos conductores de tu trabajo tanto el pensamiento literario como su postura marxista hicieron que el personaje tomara forma dentro de un mundo en el que se estaban desarrollando estas ideas en distintos ámbitos culturales. Creo que es crucial, para explicar a Cesar Vallejo, una de las preguntas que planteas ¿qué realidad social estaba pasando ante los ojos de Cesar Vallejo en el primer cuarto del siglo XX, que lo llevó a denunciar la muerte en vida de todo un proyecto social joven que transformaría radicalmente las cosas en Perú? la respuesta que das me parece acertada. En fin... hay mucho que sacarle a tu trabajo; en general me gusto, yo sólo le haría una corrección, pero igual se trata más de una cuestión de estilo al escribir que de un error, te lo explico a continuación.


    Así como una profunda convicción marxista que hace de su obra un arsenal importante para la elaboración de un pensamiento latinoamericano auténtico en muchos sentidos. (1)Tanto para el arte, la narrativa, la lírica, la literatura, la prosa y la poesía peruana e hispanoamericana.(2) Y para la formulación de un marxismo latinoamericano, que busca la autenticidad y no la imitación, que encontraría su praxis en la realidad peruana y que Cesar Vallejo y Carlos Mariátegui, nos lo heredaron en sus valiosos escritos.



    (1)Yo pondría punto y coma para darle continuidad a la idea principal, pero el punto y seguido funciona bien.

    (2) Si iniciaste el párrafo anterior con "Tanto para" es de esperar que siga un "como para" porque estas dando la idea de dos funciones, ejemplo: tanto de un lado como del otro. Luego entonces quedaría el párrafo, "Tanto para el arte, la narrativa, la lírica, la literatura, la prosa y la poesía peruana e hispanoamericana, como para la formulación de un marxismo latinoamericano, que busca la autenticidad y no la imitación, que encontraría su praxis en la realidad peruana y que Cesar Vallejo y Carlos Mariátegui, nos lo heredaron en sus valiosos escritos.

    Agradezco enormemente que tomes en cuenta mi opinión, espero te sirva, pero sin duda vas por buen camino.

    Saludos, Mirna F.

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  2. NOTA
    El comentario anterior fue escrito por Lic. Mirna Flores Mendoza.

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