Entre Túnez y el Sahara: los orígenes de La Primavera Árabe

Sergio González.


             Radio de acción de la Primavera Árabe
Conocemos con el nombre de Primavera Árabe a toda una serie de eventos sociales, políticos y culturales, manifestados en forma de movimientos y movilizaciones sociales suscitados en el territorio que abarca Arabia Saudita y el Norte de África. Al momento de redactar esto, podemos señalar que la Primavera Árabe es un fenómeno social que continua desarrollándose y que encuentra su origen en la Revolución de Túnez o Revolución de los Jazmines de 2010, llamada así porque esta es una flor emblemática de Túnez. Sin embargo, pensadores como Noam Chomsky han señalado que el origen de la Primavera Árabe se encuentra en las manifestaciones sociales del Sahara de 2010. [1]

                            Noam Chomsky
Al respecto debo señalar que no concuerdo con Chomsky en situar el origen de la Primavera Árabe en las revueltas en el Sahara Occidental, en razón de que no se contextualiza históricamente el fenómeno social. Si situamos la génesis de La Primavera en la Revolución tunecina encontramos más elementos comunes en el resto del área árabe y norafricana que responden a un proceso geopolítico regional común que si lo proyectamos desde los movimientos saharauis occidentales.
En primera instancia sabemos que los movimientos saharauis iniciados en el 2010 mantienen un objetivo común, la descolonización total del área del Sahara Occidental que hasta 1975 estuvo en manos de España, llamada entonces El Sahara Español. Desde 1975 no habíamos presenciado un movimiento social de tal magnitud como los ocurridos hacia el 2010.
Recordemos que lo que hoy conocemos con el nombre del Sahara Occidental, hacia finales del siglo XIX era conocido como la Península de Villa de Cisneros, localizada en la zona suroccidente de África, en las costas del mar Atlántico. Y fue una antigua Factoría perteneciente al histórico Imperio Español de los siglos XVI y XVII.  
En 1884, ocurrió un fenómeno que cambiaría completamente la historia universal, en Berlín, Alemania, se reúnen las grandes potencias imperialistas de la época: Alemania, Francia y Gran Bretaña; para definir el reparto de territorios y colonias en África.
Marruecos, por ejemplo, que hacia frontera con La Península de Villa de Cisneros, era disputado entre Francia y España. Finalmente hacia el año de 1900 ambos países llegaron a negociaciones y España obtuvo el derecho por parte de Francia de colonizar lo que se conoció como Sahara Español.
La colonización fue lenta durante el siglo XX y hasta 1975, España controló el territorio sahariano occidental, cuando firmó con los países recién independizados, Marruecos (1956) y Mauritania (1960), un documento conocido como Acuerdo Tripartito de Madrid. En el Acuerdo, España otorgó el control administrativo, no la soberanía, del Sahara Español, a un triunvirato gubernativo conformado entre estas naciones.

Cartel español de apoyo al movimiento social en Sahara Occidental
En 2010, cerca de veinte mil saharauis se congregaron en el actual territorio de Sahara Occidental, instalaron campamentos y exigieron mejores condiciones sociopolíticas a las autoridades. La respuesta del gobierno fue la represión y ello causó el descontento de otros sectores sociales saharauis. Dentro de las demandas sociales manifiestas se puso énfasis en el acceso a la vivienda y al trabajo digno, mientras que las demandas políticas se concentraron en la creación de un poder autónomo, soberano e independiente al establecido en los Acuerdos de Madrid, donde Marruecos había obtenido la administración del territorio Saharaui.
Como podemos observar, las manifestaciones en el Sahara Occidental además de buscar una justicia social para el pueblo saharaui, buscan una descolonización de los efectos del Acuerdo de Madrid. Y es que no es casual que tres naciones mantengan ambiciones específicas en el Sahara Occidental, pues contiene los yacimientos de fosfato más ricos del mundo.

Logotipo de La Revolución de los Jazmines en Túnez
En cambio, la llamada Revolución tunecina o Revolución de los jazmines, que inició con la inmolación de Mohamed Bouazizi, “El mártir que vino con la primavera”, fue un movimiento social que realmente logró culminar un proceso histórico concreto, derrocar la dictadura militar de Zine El Abidine Ben Ali en Túnez, quien gobernó desde 1987 hasta 2011. Hasta el primer trimestre del 2012, los tunecinos viven bajo un gobierno democrático electo desde diciembre del 2011 encabezado por Moncef Marzouki.
Pero más allá del derrocamiento de la dictadura, es importante señalar que es en la Revolución tunecina donde encontramos el origen de la Primavera Árabe, porque en ella encontramos rasgos comunes que socialmente compartieron posteriormente otras regiones de Arabia y el Norte de África. Ello nos habla de una influencia social específica que causó un efecto dominó en la geopolítica.
Primero, son movimientos sociales esencialmente generados desde la sociedad civil, con un fuerte impulso de jóvenes y estudiantes. Segundo, ante la crisis financiera global y la falta de oportunidades de empleo para los jóvenes profesionistas egresados de las universidades, éstos se ven en la necesidad de demandar oportunidades de inserción laboral. Tercero, producto de la crisis económica global se pierde el poder adquisitivo y ello lleva a demandar una estabilidad de precios. Cuarto, se denuncian altos índices de corrupción por parte de las entidades gubernativas. Y, quinto, el uso de redes sociales de comunicación vía internet como Facebook, Twitter, Whats App o Black Berry, para movilizar a las juventudes.  

    El pueblo egipcio celebra la caída del régimen de Mubarak
    en la Plaza de Tahrir, El Cairo, Egipto, 11 de febrero de 2011
Estos cinco rasgos son comunes en los movimientos de la Primavera Árabe y no los observo en los movimientos poscoloniales del Sahara Occidental, lo que observo es un proceso histórico independiente que busca el ejercicio de la soberanía por parte del pueblo saharaui que nunca ha sido plenamente independiente y que ahora vive acechado por intereses nacionales imperialistas. No veo además rasgos comunes que desde el Sahara permitan identificar un efecto dominó en la región Árabe y Norafricana, ya que las naciones de la región que abarca La Primavera Árabe emergen desde las fauces mismas de la sociedad civil como una democracia participativa dirigida contra regímenes dictatoriales. En orden cronológico vimos el derrocamiento en Túnez de Ben Ali. Posteriormente, Libia, con Muamar el Gadafi, de 1969 a 2011, sucedido por Mustafa Abdul Jalil. A continuación, Egipto, con Hosni Mubarak, de 1981 a 2011, sucedido por Mohamed Hussein Tantaw. Y, recientemente, Yemen, con Alli Abdullah Saleh, de 1990 a 2012, sucedido por Abd Rabbuh Mansur.  
De esta forma nos percatamos que el origen de la Primavera Árabe está en la Revolución de Túnez, y contrario a lo que señala Noam Chomsky, no se encuentra en las revueltas de Sahara Occidental,  porque históricamente, nuestro autor, no logra explicar cómo las acciones sociales concretas de los saharauis impactaron en la Primavera Árabe.              
 Notas
[1] Véase al respecto “The genie is out of the bottle”. Aljazeera, 21 de febrero de 2011. Consultado en [http://www.aljazeera.com/programmes/empire/2011/02/20112211027266463.html] el 05 de marzo del 2012.

Comentarios

Entradas populares