lunes, 6 de septiembre de 2010

Análisis del plusvalor relativo: Tercera parte


La tercera forma de subsunción del plusvalor relativo:
Maquinaria

Por: Sergio Daniel González T.

UNAM-Facultad de Filosofía y Letras.

Esta tercera parte del plusvalor relativo presenta una confusión en el tomo I de El Capital ya que parece una suerte de apuntes y manuscritos aislados o escritos quizá en distintas etapas de su vida.  Entiéndase también que como lo mencionamos al principio de este trabajo la aparición de ésta sección cuarta dedicada al plusvalor relativo obedece a un desarrollo más general inscrito en la esencia misma del plusvalor absoluto. Parece ser que el esquema de este tercer apartado dedicado a la maquinaria implica un momento circulatorio donde el vender, el comprar y el valor social e individual de la mercancía a nivel de capital fijo y de precio de mercancía son comenzados a estudiarse a partir de aquí. Pero este esquema está inconcluso.

Marx expone que el plusvalor proveniente de la venta de la mercancía implica una transacción, un intercambio con otros poseedores de mercancías y a un tiempo la elevación de su precio por encima de su valor, o sea una sobrevaloración de la mercancía pero no una disminución del tiempo necesario y de la prolongación del plustrabajo; relacionando de esta manera las sobrevaloración de la mercancía y el estancamiento o decrecimiento del tiempo de trabajo necesario para producir este bien. [1] 

 Precio y tiempo necesario de producción son dos categorías que saltan a la luz inmediatamente pero queda parcialmente inconcluso lo que existe entre un extremo y otro, la forma como la mercancía pasa de un tiempo necesario para su elaboración a una sobrevaloración, es un tránsito inconcluso en la obra de Marx que hace que éste viaje del capital variable al capital fijo. Viaja de esta manera para poder demostrar que el plusvalor no es fruto de la circulación del capital, sino fruto de la producción.

Para explicar este proceso Marx hace referencia a la maquinaria que reduce el valor de la mercancía y el nivel de circulación de su precio porque disminuye el tiempo de trabajo necesario para la producción de una mercancía pero lo hace sin acortar la jornada de trabajo y por ello aumenta el plustrabajo. De esta manera en la industria la introducción de la maquinaria hace que se abandone el trabajo calificado al sustituirse por un trabajo simple esto hace que se reduzca el tiempo necesario para producir el valor de la mercancía, lo cual impacta en la disminución del tiempo socialmente necesario para producir una mercancía y esta reducción del tiempo de trabajo hace que se alcance un excedente de precio ya que disminuye su valor original. Al disminuir la masa de salario producto de un recorte laboral reducen en consecuencia los costos de producción en cuanto a mano de obra se refiere. Aquí la justificación del uso de la maquinaria está en la sustitución del trabajo calificado por el trabajo simple, y la reducción del salario al salario medio y el descenso de los costos de producción en la mano de obra.[2]

A diferencia de las otras dos formas de subsunción en la plusvalía relativa, como es el caso de la cooperación o la división del trabajo, la maquinaria aparece como capital constante al agregar al producto un valor que ella misma contiene, aunque por sí misma no produce un nuevo valor ya que se traspasa el valor de la maquinaria al del producto. Por otra parte, la disminución en el precio de las mercancías mediante el uso de la maquinaria en la industria está en proporción del tiempo de trabajo contenido en la misma maquinaria, siempre y cuando éste sea menor que la cantidad de tiempo de trabajo otorgada por la capacidad de trabajo o fuerza productiva del trabajador sustituido; en otras palabras se da una disminución en el precio de las mercancías cuando se tiene menos tiempo de trabajo que el valor de trabajo que se sustituyó.

Y es que la maquinaria como producto en el mercado es el resultado de un proceso de trabajo combinado con un proceso de plusvalor, es una mercancía capitalista que no produce plusvalor en el producto sino que conserva su valor al reaparecer en la totalidad de la mercancía que ha producido. De esta forma la maquinaria que es producto del trabajo humano contiene un valor intrínseco que se transmite a cada unidad de producto. Así, entre mayor cantidad de capital se disponga para la compra de maquinaria en relación con el pago del salario siempre resultará menor el valor de la maquinaria que el valor ahorrado en el salario, es decir, la maquinaria se desvaloriza  al dejar su valor en cada unidad de mercancía, pero el capital en cambio no se desvaloriza, de esta manera, la maquinaria ha transformado el trabajo en un trabajo improductivo con respecto a su propia capacidad de trabajo para la generación de una cantidad de producto específico, porque la cantidad de trabajo generada por el trabajador se reduce en manos de la maquinaria y ésta es una de las primeras implicaciones de su introducción en la industria.

En este apartado de maquinaria Marx indica ocho puntos producto de la Revolución Industrial. El primero es que por la introducción de la maquinaria se baja el tiempo necesario para la reproducción de la capacidad de trabajo, sin embargo se mantiene el tiempo absoluto en cuanto a jornada laboral se refiere. Existe por tanto una sobreexplotación, no por el aumento en la intensidad del trabajo, sino por sumar la mayor parte del tiempo de trabajo al capital y no al trabajo en sí mismo; es la suma del plusvalor relativo a través de la introducción de la maquinaria más el plusvalor absoluto en lugar de disminuir el tiempo de trabajo o aumentar el salario, es por eso que el capital absorbe la mayor productividad de la potencia productiva del trabajo. La desvalorización de la maquinaria al presentarse como un fenómeno acelerado tiende a cubrir sus gastos en el tiempo más breve, lo que sucede con una gran parte de la maquinaria que se inutiliza por su obsolescencia y este fenómeno se presenta antes de que su valor reaparezca en el valor de la mercancía. [3]

El segundo punto es este fenómeno de la aceleración en la sobreexplotación, en el cual no solamente se disminuye el tiempo de la jornada laboral  sino que se desvaloriza también la máquina en vez de traspasar más valor al producto y se aumenta aún más el tiempo absoluto de la jornada de trabajo. La máquina se automatiza como una forma del capital mismo frente al trabajador y la jornada laboral no se reduce sino que al contrario, se prolonga en cuanto a trabajo absoluto.[4]

El tercer aspecto es la consecuencia de la introducción de la maquinaria en el sistema de desvalorización debido a la reducción del precio del producto en la mercancía individual; reduciendo con ello su valor el salario en tanto a capacidad de trabajo y tiempo necesario para su reproducción y por esto, para pagar el salario, el capital deberá aumentar el ritmo del proceso del trabajador. Es evidente que en este punto la capacidad de trabajo se ve desgastada más rápidamente durante la misma hora de trabajo porque la sobreexplotación acortará la vida de los obreros pero al mismo tiempo le permitirá al capital negociar con una disminución del tiempo de trabajo absoluto; debido a que los medios de prolongación  del plus trabajo relativo son cada día más poderosos y cerrados (máquinas más veloces, más precisas, menos pesadas y a menor coste). [5]

El cuarto efecto de la subsunción de la maquinaria es aquél que se da en la sustitución de ésta en la cooperación. Las máquinas organizan cooperacionalmente a los trabajadores de manera directa y no son estos los que lo hacen a su libre albedrío. “En la medida en que la división del trabajo reaparece en la fábrica automática, se trata, ante todo, de la distribución de obreros entre las máquinas especializadas, así como de masas de obreros que sin embargo no llegan a formar grupos articulados entre los diversos departamentos de la fábrica, en los que trabajan en máquinas del mismo tipo, alineadas una al lado de la otra; entre ellos, pues, sólo se da la cooperación simple.”[6]

El quinto aspecto es la inversión y utilización de la maquinaria contra huelgas, es aquí cuando el capital enrola la ciencia a su servicio. El sexto aspecto hace referencia a la pretensión por parte de los obreros de que con la maquinaria estos podrán apropiarse de la productividad. El séptimo es aquél que señala que la maquinaria posibilita usar materias primas de menor precio y permite una mayor continuidad del trabajo. Por último, la octava observación que realiza Marx en torno a la maquinaria es aquella en la que señala que ésta genera una sustitución en el trabajo y aumenta el índice de desocupación, transformando al trabajador asalariado poco a poco en un sujeto pauperizado. Con estos aspectos Marx concluye el tercer apartado en torno a la plusvalía relativa haciendo referencia a la introducción de la maquinaria en la gran industria. [7]

Finalmente podemos señalar que en la sección cuatro de El Capital de Marx se muestran los rasgos esenciales del modo de producción capitalista, mismos que nos dejan ver que la desvalorización y la despersonalización que se va dando de manera paulatina entre el trabajador y el capital. Proceso de subsunción que nos lleva a pensar en los riesgos de la gran industrialización, la cual solamente atiende a una masificación de la mercancía pero en menosprecio del trabajador, bien en la cooperación, la división del trabajo como en la introducción de la maquinaria en la industria. Esta es la importancia de este apartado en la obra de Marx, ya que de manera puntual nos va mostrando cada uno de los elementos de la enorme maquinaria que configura el sistema capitalista. Es tarea de la sociedad en el siglo XXI llegar a comprender estos elementos para poder explicarse mejor su papel y su actuación en el modo de producción imperante, porque de esta forma el camino hacia una toma de conciencia social se vería  cada día más iluminado.

NOTAS


[1] Marx señala “Un análisis comparado entre los precios de las mercancías producidas artesanalmente o por manufacturas y los precios de las mismas mercancías fabricadas por las máquinas, llega al resultado de que en el caso del producto de estas últimas el componente de valor debido al medio de trabajo aumenta relativamente, pero en términos absolutos decrece. Esto es, decrece su magnitud absoluta, pero aumenta su magnitud en proporción al valor total del producto.” Véase al respecto MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[2] Véase al respecto el siguiente ejemplo que nos aporta Marx: “(...) el arado de vapor efectúa en una hora, a un costo de 3 peniques 0 sea 1/4 de chelín , tanto trabajo como antes 66 hombres a un costo de 15 chelines por hora. Volvemos sobre este ejemplo para refutar una idea equivocada. Los 15 chelines en modo alguno son la expresión del trabajo añadido en una hora por los 66 hombres. Si la proporción entre el plustrabajo y el trabajo necesario es de 100 % , esos 66 obreros producen por hora un valor de 30 chelines, aunque en el equivalente para sí mismos, es decir en el salario de 15 chelines, no estén representadas más que 33 horas. Si suponemos, pues, que una máquina cuesta tanto como el salario anual de 150 obreros desplazados por ella, digamos [sterling] 3.000, en modo alguno esas [sterling] 3.000 serán la expresión dineraria del trabajo suministrado por los 150 obreros y agregado al objeto de trabajo, sino únicamente de aquella parte de su trabajo anual que para ellos mismos se representa en salario. En cambio, el valor dinerario de la máquina, las [sterling] 3.000, expresa todo el trabajo gastado durante la producción de la misma, sea cual fuere la proporción en que ese trabajo genere salario para el obrero y plusvalor para el capitalista. De ahí que aun si la máquina costara tanto como la fuerza de trabajo que remplaza, el trabajo objetivado en ella siempre sería menor que el trabajo vivo al que sustituyera”. Consultese en MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[3] Véase cómo lo está exponiendo Marx, aquí se suma tiempo al capital y no al trabajo ya que hay una sustitución hombre-maquina. “En muchos instrumentos artesanales, la diferencia entre el hombre como mera fuerza motriz y como obrero que manipula la verdadera parte operante del instrumento, posee una existencia sensorialmente perceptible. En la rueca, por ejemplo, el pie sólo actúa como fuerza motriz, mientras que la mano, que trabaja en el huso y tira y tuerce, ejecuta la verdadera operación de hilar. La revolución industrial primero se apodera, precisamente, de esta parte del instrumento artesanal, y por el momento deja aún al hombre, aparte del nuevo trabajo de vigilar la máquina con la vista y corregir sus errores con la mano, el papel puramente mecánico de la fuerza motriz. Por el contrario, justamente aquellas herramientas sobre las que el hombre opera desde un primer momento tan sólo en cuanto simple fuerza motriz como por ejemplo al hacer girar la manivela de un molino”. Esto es la suma del plusvalor relativo mediante la introducción de la maquinaria más un plusvalor absoluto.  Consultese al respecto MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[4] Marx explica que“Como la división de la jornada laboral en trabajo necesario y plustrabajo difiere según los países, y difiere también, asimismo, según las épocas en el mismo país, o según los ramos de actividad en el mismo período; como, además, el salario real del obrero ora cae por debajo del valor de su fuerza de trabajo, ora supera dicho valor, la diferencia entre el precio de la maquinaria y el precio de la fuerza de trabajo que debe sustituir puede variar considerablemente, por más que la diferencia entre la cantidad de trabajo necesaria para la producción de la máquina y la cantidad total del trabajo sustituido por ella se mantenga invariable”. Véase MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[5] “En cuanto máquina, el medio de trabajo se convierte de inmediato en competidor del propio obrero. La auto valorización del capital por la máquina está en razón directa al número de obreros cuyas condiciones de existencia aquélla aniquila. [Más abajo señala] "El perfeccionamiento de la maquinaria no sólo requiere una reducción en el número de los obreros adultos ocupados para alcanzar determinado resultado, sino que sustituye una clase de individuos por otra clase, los más calificados por los menos calificados, adultos por jóvenes, hombres por mujeres. Todos estos cambios ocasionan fluctuaciones constantes en la tasa del salario”. "La maquinaria incesantemente arroja de la fábrica obreros adultos". [El subrayado es mio, las comillas son del autor]. Véase MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]
[6] Ver MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[7] Véanse al respecto los argumentos que utiliza Marx en esta sección para explicar los problemas laborales por la introducción de la maquina en Manchester y en Newcastle. De manera especial hay que prestar atención en el concepto que utiliza de “huelga crónica”; misma que vincula con la inversión y la utilización de la maquinaria para la elaboración, en este ejemplo, de botellas de cristal. "La relación entre patrones y obreros en las fábricas de botellas de cristal soplado consiste en una huelga crónica." De ahí el auge de la manufactura de vidrio prensado, en la cual la maquinaria efectúa las principales operaciones. Una firma de Newcastle que antes producía anualmente 350.000 libras de cristal soplado, produce ahora, en vez de eso, 3.000.500 libras de vidrio prensado. ("Children's...", "Fourth Report", 1865, pp. 262. 263.)”.  Pensemos un segundo en términos prácticos a costa de qué se dan estas cifras, éste aumento de los precios si no a costa del trabajador y en detrimento de su salario. Es el capital nuevamente el que se pone en funcionamiento y no el trabajo. Consultese MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

No hay comentarios:

Publicar un comentario