lunes, 30 de agosto de 2010

El espectro de la industrialización y la cultura americana. Contradicciones en el pensamiento de Juan Bautista Alberdi.

(Homenaje en el bicentenario de su natalicio 1810-2010)

Sirva la presente reflexión a manera de homenaje a Juan Bautista Alberdi en el bicentenario de su natalicio. Alberdi nació el 29 de agosto de 1810 en San Miguel de Tucumán, Argentina. Su familia apoyó la revolución de mayo de 1810 en Buenos Aires y desde entonces Alberdí traería en la sangre el espíritu revolucionario. Esta brevísima reflexión centra su atención en el complejo proceso de industrialización que vivió el Cono Sur hacia el siglo XIX y la defensa férrea de una cultura auténtica y propia en América en una sinfonía de la contradicción en el pensamiento de Juan Bautista Alberdi.

Tras las revoluciones de mayo de 1810 en Argentina, se produce una severa ruptura con el sistema de dominación colonial español. Ruptura que enfrenta a grupos sociales en el camino a la generación de un nuevo proyecto de nación, con un nuevo orden social y político en desastrosas guerras civiles. Las cuales llegaron a su final con el ascenso al poder por segunda ocasión de Juan Manuel de Rosas.

Sin embargo, este ascenso estabilizador de Rosas al Estado no fue visto con complacencia por Alberdi, quien fue uno de los críticos más severos de la política rosista. Para Alberdi tanto el Derecho como el poder político al ser obra de la sociedad que los ha engendrado, tenían que ejerceré desde la misma sociedad. Desde abajo hacia arriba y no a la inversa como ocurrió con Rosas, el cual lo ejerce desde su autoridad tras pactar con el viejo poder público, aglomerando a las élites que querían mantener sus privilegios y excluyendo a sus opositores políticos.

Ante esto Alberdi observa que los objetivos de la resistencia y de la oposición no deberían enfocarse en el derrocamiento de Rosas, sino, en un plan a largo plazo, educar a las masas. El sustento a este pensamiento reposaba en las ideas de independencia, igualdad y soberanía promovidas por Francia y defendidas en la gesta del mayo argentino de 1818, año en el que la Provincias Unidas de Rio de la Plata se independizan de España.

Alberdi y otros intelectuales enriquecieron el proyecto nacional de 1810 en muchos sentidos. Por una parte la idea de nación para 1810 se cargó de un fuerte matriz ilustrado, con el cual construir la nación significaba apelar al ideal del pacto social. Para 1834 la asimilación de la idea de nación se revistió del ideal francés revolucionario de libertad e igualdad coronados por un proyecto común de filosofía nacional, con una lengua propia, una historia y una literatura en común y, desde luego, un territorio propio.

Alberdi, por otra parte, sumó al proyecto independentista la consolidación de una nación que se construye desde una conciencia nacional como arco simbólico del imaginario colectivo americano asociado a “la libertad” y opuesto a “la tiranía” española. Agregando la necesidad de emancipar la cultura americana de las costumbres españolas. Se erige un obelisco cultural propio que creará a los sujetos modernos, preparados en la cultura del trabajo y en la cultura letrada, aptos para elegir en el futuro a los “buenos gobiernos.”

Sin embargo, la implantación de esta estructura de pensamiento y generación de cambios en la sociedad que Alberdi tanto promovió chocó abruptamente con una realidad argentina y americana en general en la que las condiciones ya no serían las mismas desde que Inglaterra y Europa postraron su mirada en la industrialización de América, en su explotación y en su producción. Por vía pacífica entre 1837 y 1838 y por vía armada entre 1839 y 1842 el ideal y el modelo de Alberdi falla frente a una maquinaria industrial inglesa que no veía en el enriquecimiento cultural de Argentina la solución a sus intereses comerciales, mercantiles, productivos, de trabajo y en el más extenso sentido de la palabra económicos.

Ante este escenario Alberdi se cuestiona el cómo salir del autoritarismo de Rosas sin desenterrar a los fantasmas del caos, la violencia y las guerras civiles. La respuesta seguirá siendo la misma que en sus primeros escritos donde la transformación del sujeto americano se colocó en el centro de la realidad argentia y americana en su conjunto. Sin embargo ahora frente a una realidad industrializada y de producción muy diferente a la que vivieron en la colonización española, la respuesta y la solución ya no sería la misma donde el sujeto moderno se erige de la cultura propia y de su riqueza nacional en común.

Ahora habría que transformar al sujeto americano pero no por la vía de la cultura y la nación, sino a través de una cultura “de progreso y modernidad” donde las industrias, los ferrocarriles, las maquinas de vapor y los sujetos mejor preparados para el trabajo industrial sacarían adelante no sólo la economía ni la sociedad, sino el proyecto mismo de una nación que se levantaría a la nueva historia como un estandarte del desarrollo inglés en América.

Es al mismo Alberdi a quien ahora le preocupa ya no la formación de un sujeto americano conciente, sino la generalización de una clase capacitada en el trabajo industrializado para generar la riqueza nacional que superaría el Estado de pauperización rosista. Donde las pasiones políticas que llevaron durante mucho tiempo al desgarrador escenario de la guerra civil tenían que sustituirse por las pasiones del trabajo. Con lo cual Juan Bautista Alberdi rompió definitivamente con un pensamiento cultivado en Río de la Plata y que representa la esencia misma de las revoluciones del mayo argentino y una honda tradición intelectual del pensamiento rioplatense investido por la generación del 37 que con Esteban Echeverría, José Mármol o Juan M. Gutiérrez proclamaron su adición a una democracia liberal.

Fuentes bibliográficas.

1.- Alberdi, Juan Bautista. Fragmento preeliminar al estudio del Derecho. Buenos Aires, Biblos, 1984.

2.- Alberdi, Juan Bautista. Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina. Derivados de la ley que preside el desarrollo de la civilización en la América del Sur y el tratado litoral del cuatro de enero de 1831. Valparaíso, Imprenta del Mercurio, 1852.

Documento digitalizado por La Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdova.
http://www.acaderc.org.ar/ediciones/publicaciones/2002/bases-y-puntos-de-partida-para-la-organizacion

3.- Tau Anzoátegui, Victor. La codificación en la Argentina. 1810 -1870. Mentalidad social e ideas jurídicas. Buenos Aires, Librería Editorial Histórica, 2008. Capítulos 4 y 5.


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