lunes, 30 de agosto de 2010

Análisis del plusvalor relativo: Segunda parte


La segunda forma de subsunción del plusvalor relativo: 
La división del trabajo

Por: Sergio Daniel González T.
UNAM-Facultad de Filosofía y Letras.

Para Marx la división del trabajo es una de las categorías más importantes en su crítica de la economía política, la denominación es incluso diferente a la que utilizan los clásicos. Por ejemplo para Adam Smith, Marx precisa un doble sentido de este concepto, señalando en primer lugar a la división del trabajo social en diferentes ramas del trabajo y una segunda connotación es la que hace referencia a la manufactura de una mercancía, o sea, no a la división del trabajo en sociedad, sino a la división social del trabajo en el interior del proceso productivo y finalmente, esta división del trabajo corresponde a un sentido de manufactura como modo de producción particular. [1]

Según Marx hay una división social del trabajo entendida a partir de sus diferentes productos o mercancías resultantes de una división del trabajo (unos producen sillas, otros mesas, otros salas, otros libreros, etc.). Pero por otra parte este tipo de división del trabajo mantiene una diferencia con la división social del trabajo social presuponiendo que la división del trabajo anterior fragmenta el trabajo en diferentes operaciones, podríamos decir que cada operación se especializa en la producción de un bien en específico y que en conjunto se integrarán como mercancías por el capital.

La primera división del trabajo tiene lugar cuando cada propietario de la mercancía enfrenta en su rama particular o de especialización de bienes, a otra rama particular o a la totalidad de estas ramas particulares del trabajo. Mientras que la segunda toma su forma en la producción de una valor de uso en particular, antes de que el bien entre en circulación como una mercancía particular, independiente de su existencia en el mercado. La integración de los trabajos en la primera división se da a partir del intercambio de mercancías y en el segundo se realiza directamente, sin intermediarios y sin intercambios ya que ésta se logra mediante la operación conjunta de trabajos particulares en la producción del mismo valor de uso. En la primera división los productores compiten en un mercado ya que cada uno es poseedor de una mercancía independiente y a su vez, representan ramas particulares del trabajo, en cambio, en la segunda división el productor aparece como dependiente al producir de forma global la mercancía gracias a su cooperación; ya que cada uno aporta de manera particular a un trabajo combinado y es entonces donde el poseedor de la mercancía se enfrenta a otros trabajadores dependientes pero ahora como capitalista.

La división de los trabajos para producir diferentes mercancías para intercambiarlas viene siempre acompañada de un trabajador aislado, ya que la división del trabajo fragmenta en trabajos particulares las partes del producto, de tal suerte que cada trabajo diferente exigirá un menor grado de especialización al ser un trabajo puramente abstracto. El trabajo termina una parte del producto dentro de la manufactura y no la totalidad de ésta previo a su llegada al mercado, y esto obedece a que ningún trabajador de manera aislada, independiente o especializada, está produciendo la totalidad del bien, sino sólo una abstracción del mismo. Por esto mismo es que la división del trabajo es social en cuanto que el capital decide y controla esta separación en cada trabajador y no es social en cuanto al trabajo mismo porque los trabajos particulares procederán siempre de una capacidad de trabajo aislada y en la medida en que este trabajo implica un trasfondo en la vida cotidiana recibe su sociabilización en la unidad abstracta bajo el mando del capital.

Es evidente que esta división del trabajo presupone poco a poco una división social del mismo y solamente a partir de la particularidad del trabajo social, implícita en el intercambio de mercancías es posible que las ramas del trabajo se separen ya que en cada trabajo especial se puede dar una división al interior. Así mismo, una especialidad en el trabajo puede disociarse con el fin de que cada una de estas disociaciones sea parte constitutiva de un mismo valor de uso bien como mercancías diversas, o bien como géneros del mismo valor de uso.

Toda esta apreciación que realiza Marx en torno a la división del trabajo tiene por objetivo dividir analíticamente las partes específicas de cada trabajo al estar dirigido de manera formal en cuanto a capital a tomar de manera más productiva el capital variable ya que los medios vuelven directamente más productivo el trabajo comprometido en una determinada esfera de esa producción. También, cuando cada trabajador producía un bien de manera aislada y el capitalista lo compraba y lo vendía, la actuación de éste era de comerciante pero el modo de producción en sí mismo, no era capitalista. Estos son los dos aspectos que Marx pone a la luz y que según éste, Adam Smith deja de lado al no abordar el tránsito que existe del modo de producción mismo por la división social del trabajo social en las entrañas del proceso productivo.[2] De ésta manera Marx está comprendiendo la configuración material que de manera ralentizada el capital ejerce sobre el proceso de trabajo como tal; ya que lo está transformando como trabajo técnico en su imperiosa necesidad de aumentar la productividad de la potencia productiva del trabajo para reducir relativamente el valor del salario.

En el taller, en la fábrica, o en la gran industria, los trabajadores mantienen una relación social de producción, entre éstos y el capitalista, es una relación que bien puede llamarse orgánica dentro del capital. El trabajador queda inerte ante la combinación y organización de las actividades laborales, ya que esta combinación de funciones se muestra de manera unilateral y son las mismas bajo las cuales se mantiene subsumido cada trabajador, aún más, la totalidad creada es fundada desde la entidad parcial, aislada y fragmentada. Al final la relación de trabajo no le pertenece sino que está subsumida bajo un dominio: el dominio del capital.[3]

La división del trabajo es la matriz que va a condicionar el carácter social del trabajo mismo en virtud de que el aumento de la potencia productiva es la forma social de un trabajo combinado; es una entidad social que se enfrenta a una sociabilización del trabajador en y desde el capital, con lo que hay una despersonalización y desociabilización del trabajador al transformarse en una abstracción producto de su labor meramente detallista.

Una parte importante de este apartado Marx la dedica a buscar en la historia ejemplos de esta división del trabajo, sin embargo, al mirar atrás comprende que en ningún momento ésta llegará a equipararse en esencia con la que se presenta en el modo de producción capitalista. [4] En cambio, es relevante señalar que puede caracterizar una triple división del trabajo, la primera la llama general y es la que llega a la distinción de los productores en agricultores manufacturaros; la segunda es la división de la industria en especies y la tercera es la división que se realiza en un mismo taller.

De esta manera, Marx está observando que la división del trabajo implica necesariamente una conglomeración de trabajadores, para lo cual es necesario una cierta densidad de población, instrumentos de trabajo acorde al bien trabajado y un aumento de la materia prima. Esto es la manufactura vista como el modo de producción correspondiente a una división del trabajo en la industria. Esto en cambio implicará de manera natural una aumento constante del capital y un grado más desarrollado del modo de producción hasta ahora formal y puramente capitalista.

Aquí puede entenderse porque Marx trata en pocas páginas el trabajo productivo; porque el trabajo es subsumido de manera más fuerte en la división del trabajo y de esta manera, el capital lo incorpora al proceso productivo. El trabajo solamente resulta “productivo” desde la división del trabajo pero disminuyendo el valor de la capacidad de trabajo; ya que trabajo productivo es igual a potencia productiva del capital, aquí el trabajo es alienado desde el capital porque no sólo el capital produce, sino que el capital se produce, se hace a sí mismo, se genera.

En este apartado Marx también desarrolla la característica civilizadora de la división del trabajo al observar el interior del taller, fábrica y/o industria, al poder explicar cómo aumenta con total libertad esta división del trabajo también al interior de la sociedad y de qué manera tanto en la fábrica como en la sociedad se están liberando constantemente distintas potencias de trabajo para nuevos modos de ocupación. Es el desarrollo de las necesidades hoy en día presentes pero en aquél entonces inexistentes (siglo XIX) y la configuración de los métodos de trabajo capaces de satisfacerlos. Esta es una de las grandes ventajas que nos muestra Marx en su análisis en torno a la división social del trabajo en comparación al planteamiento que realizan los economistas clásicos.

NOTAS


[1] Véase al respecto lo que en palabras de Marx argumenta Smith con relación a la división del trabajo y la manufactura en esta cita que aparece en el capítulo XII “La división del trabajo y manufacturera” de El capital:  “Cabe imaginar, con Adam Smith, que la diferencia entre esta división social del trabajo y la manufacturera es puramente subjetiva, o sea, rige sólo para el observador, que en el último caso abarca con una sola mirada, espacialmente, los múltiples trabajos parciales, mientras que en el otro la dispersión de éstos en grandes superficies y el número elevado de los que cultivan cada ramo especial oscurecen la interconexión”.Al respecto consúltese MARX, Karl. El capital. Capítulo XII “La división del trabajo y manufacturera”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/12.htm]
[2] Véase al respecto lo que en palabras de Marx argumenta Smith con relación a la división del trabajo y la manufactura en esta cita que aparece en el capítulo XII “La división del trabajo y manufacturera” de El capital:  “ 20 44 (...) Adam Smith no formula ni siquiera una sola tesis nueva con respecto a la división del trabajo. Pero lo que lo distingue como el economista en que se compendia el período manufacturero es el énfasis que pone en dicha división.[la división del trabajo](...) Adam Smith confunde además la diferenciación de los instrumentos en la cual los obreros parciales de la manufactura intervinieron muy activamente con la invención de la maquinaria; no son los obreros manufactureros, sino sabios, científicos e incluso campesinos (Brindley), etc., quienes desempeñan aquí un papel.” [El subrayado es mio]. Al respecto consúltese MARX, Karl. El capital. Capítulo XII “La división del trabajo y manufacturera”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/12.htm]
[3] Y es precisamente como este dominio del capital  crea y refuncionaliza formas de explotación más “civilizadas” y sobre todo “refinadas” ya que “No sólo desarrolla la fuerza productiva social del trabajo para el capitalista, en vez de hacerlo para el obrero, sino que la desarrolla mediante la mutilación del obrero individual. Produce nuevas condiciones para la dominación que el capital ejerce sobre el trabajo. De ahí que si bien, por una parte, se presenta como progreso histórico y fase necesaria de desarrollo en el proceso de formación económica de la sociedad, aparece por otra parte como medio para una explotación civilizada y refinada”. Véase al respecto MARX, Karl. El capital. Capítulo XII “La división del trabajo y manufacturera”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/12.htm]
[4] Véanse por ejemplo en este mismo apartado XII vid. Supra. Las referencias citadas por Marx sobre Historia y división del trabajo en Diodorus Siculus, "Historische Bibliothek", lib. I, capítulo 74. Así como "Historical and Descriptive Account of British India"..., por Hugh Murray, James Wilson, etc., Edimburgo, 1832, vol. II, pp. 449, 450.

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