viernes, 29 de enero de 2010

Una reflexión sobre “lo político” en el arte de William Golding y Akira Kurosawa

Una reflexión sobre “lo político” en el arte de William Golding y Akira Kurosawa
Por: Sergio D. González.
Facultad de Filosofía y Letras-UNAM.
El presente trabajo toma como referente la novela El señor de las moscas de William Golding y la película del director Akira Kurosawa Los siete samuráis. Para reflexionar en torno a la política que atraviesa las relaciones sociales y que es la misma de la cual nos habló en su momento Aristóteles para el caso de la Grecia clásica con su animal político. Mi intención es mostrar cómo en la construcción de los personajes y las tramas en ambas obras, nos encontramos implicada la lucha de clases sociales. Así mismo, el posicionamiento que se le da al hombre y a su desenvolvimiento como un actor social que edifica paulatinamente su libertad.
Las dos obras muestran un modelo de fuerzas y relaciones de producción que influyen directamente en el análisis de los personajes en su complejidad y en su notable flexibilidad más allá de la dicotomía burguesía-proletariado. Es posible que la enorme flexibilización se deba a que la narrativa y la cinematografía dan un enorme abanico de posibilidades a los trabajos de la imaginación, sin embargo, es notorio el profundo análisis en Golding y Kurosawa de las estructuras ideológicas, estructuras simbólicas y de las luchas políticas desbordadas cotidianamente.
En el caso de Kurosawa encontramos una reivindicación por parte del campesinado hacia la consecución de un nuevo orden jurídico frente a sus opresores, conceptuando la existencia de la fuerza y la lucha social como una premisa para la libertad y mostrando la fuerza bélica de los samuráis como un instrumento necesario para la modernización del pueblo japonés. Esta formulación apuntará más que a la demanda campesina de un nuevo Estado, hacia la abolición de las relaciones de producción principalmente de la propiedad privada, lucha que implica necesariamente la libertad de este pequeño pueblo campesino.
En el caso de Golding podemos apreciar que la materialización de este proceso de lucha e intereses de clases y relaciones de poder se incrusta en los propios conflictos políticos y luchas de interés entre el grupo de Ralph y Jack, ya que ambos intentan imponer su razón como la expresión más adecuada a los problemas y fracciones en La Isla. La igualdad y la libertad llevadas a un plano de hiperbolización narrativa hacen que la obtención de un orden jurídico en cuanto a Ley General, caso concreto la Asamblea, termine por desarticular las privaciones “normales” de una sociedad civil, mercantil y dominante.
Estas dos obras nos muestran realidades emergentes en sociedades de conflicto: la cooperación entre sujetos se supera con el trabajo en conjunto. En Kurosawa el adiestramiento para la defensa militar del pueblo campesino por parte de los samuráis. En Golding la unión de los niños para buscar alimentos y provisiones. Así mismo, asumir las consecuencias implícitas en ambas realidades artísticas -cine y literatura- es el resultado del desarrollo organizado de una sociedad a nivel de relaciones de producción, elemento fundamental para la reconversión de la propiedad privada en propiedad netamente social. En esta fase podemos ver la superación de un modo de producción dominante y opresor. Propiedad privada en Japón y nuevas formas de propiedad privada en La Isla que dejan ver atisbos de una “nueva forma de producción”.
La Isla entendida como la totalidad de la realidad social se nos muestra como un proceso de desarrollo movido por sus contradicciones internas, dialéctica progresiva que supera las formas básicas de organización. Por ejemplo, las obligaciones a las que son sometidos en un inicio los niños y que con el tiempo y producto de esas mismas contradicciones internas las lleva al relajamiento paulatino, al extremo de que éstos comienzan a jugar y haraganear. Aquí las estructuras organizativas de este pequeño modelo social se muestran tan humanas como sus creadores, no son entes abstractos sino construcciones sociales soportadas y construidas desde la colectividad del mismo grupo. Por esta misma razón encontramos la dificultad que representa para Ralph hacer entrar a los niños que juegan y haraganean en una estructura de obligatoriedad.
En el caso de Kurosawa, vemos una personificación de las categorías económicas de producción tales como trabajo, salario (el que se les paga a los samuráis) y rentabilidad de la tierra como simples portadoras de las relaciones y los intereses de una clase dominante (banda de forajidos). Así, la totalidad social de un pueblo que no está aislado sino que interactúa dialécticamente con las demás clases sociales en un espacio y tiempo definidos es entendida como un sistema de relaciones sociales materializadas e institucionalizadas en sus actividades humanas.
En ambos escenarios construidos por Golding y Kurosawa encontramos reiteradamente el posicionamiento del carácter humano individual frente a su contraparte colectiva, sitúan al hombre en el centro de los hechos que desarrollan. Es ésta la esencia marxista del hombre, el hombre socializado. Ambos trabajos integrarán de esta manera sistemáticamente diversos elementos de la acción humana a través del desarrollo de las fuerzas productivas que no se reducen únicamente al trabajo, sino que abarcan la totalidad social del hombre y lo vemos en el estímulo a valores humanos como la amistad y el respeto.
Es sustancial observar como Kurosawa plantea la disolución de dos clases sociales antagónicas, un sector al que el sufrimiento y el dolor de su condición social le confiere un carácter universal, una clase que sólo puede emanciparse en la medida en que agentes externos (samuráis) participan en la lucha social frente a una clase opresora y dominante que atemoriza a los campesinos.
Para Golding la base social está en las relaciones intersubjetivas que se dan entre los niños, articulando la trama a partir del trabajo social como mediador y punto de partida en la construcción de la totalidad social. La premisa es muy clara: los niños tienen que cazar para sobrevivir y jugar un rol en la organización de la comunidad, por ejemplo, mantener encendida la señal en la parte más alta de la montaña para poder ser rescatados.
Finalmente, podemos observar que tanto en el caso de la narrativa de Golding como en la cinematografía de Kurosawa, la problemática política está centrada en la transformación y reducción de la libertad humana desde el ámbito de las clases sociales. Para Golding La Isla se convierte en un frente de batalla entre dos grupos: el de Ralph y el de Jack. Para Kurosawa el de los samuráis y los campesinos frente a los forajidos que azotan al pueblo. En ambos casos, aunque de distintas maneras, podemos encontrar una exploración muy eficaz de la libertad política de la construcción de las mayorías de la acción voluntaria y de los propios derechos de propiedad en la actuación tanto de campesinos como de náufragos explorando un espacio social completamente nuevo aunque con una diferencia de grado; en Golding es una libertad llevada al extremo, y en Kurosawa es una libertad por la que se lucha no algo que ya esté dado en la trama misma.
Referentes
- GOLDING, William. El señor de las moscas. Madrid. Alianza Editorial. 1975. Trad. Carmen Vergara.
-KUROSAWA, Akira. Los siete samuráis. Consultado en [http://www.divxonline.info/pelicula-divx/240/Los-siete-samurais-1954/] el 29 de octubre del 2009.
- MÁIZ, Ramón. “Marx: de la superación del Estado a la dictadura del proletariado.” En Fernando Vallespin. Historia de la teoría política. Recopilado por Felipe Arturo Ávila Espinosa. Selección de lecturas. Teoría política. Universidad Nacional Autónoma de México. México, 2008. Pág. 203-227.

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