miércoles, 1 de julio de 2009

Lo útil del voto inútil. ¿Es realmente el voto nulo una jalada?

OPINIÓN

Lo útil del voto inútil.
¿Es realmente el voto nulo una jalada?

Por: Sergio D. González.
Facultad de Filosofía y Letras-UNAM.

El hastío político y electoral se respira por las calles de esta gran ciudad, el espectro tenebroso del Abstencionismo amenaza sigilosamente la urna electoral del 5 de julio. Y ahora no lo hará solo sino que viene acompañado del Voto Nulo, ambos, harán de estas elecciones un duro bloque a derribar por los Partidos Políticos, quienes pregonan la firmeza del IFE y del sistema democrático nacional.

Y es que ante el rechazo de la ciudadanía a los Partidos Políticos, el sistema democrático mexicano se tambalea. Recientemente un grupo de periodistas, intelectuales, militantes de algunos Partidos Políticos e integrantes de Asociaciones Civiles se han manifestado a favor de anular nuestro voto este 5 de julio como un rechazo ante los abusos de poder que se han cometido por los Partidos Políticos.

Si bien el voto nulo puede significar una protesta silenciosa, anónima y radical ante los abusos del sistema partidista mexicano, es también una forma de alzar la voz ante la emergencia de una nueva reforma electoral pero ahora más orientada a la ciudadanía y no hacia los Partidos Políticos como se ha venido haciendo en reformas recientes como la del 2007. Y es que tristemente el ciudadano ha visto como se le esfuma de las manos la democracia en aras de un sistema partidocrático mezquino y mediocre que sólo ha dado pauta a intereses políticos y económicos personales, donde los grandes ganadores son las oligarquías al interior de los partidos.
Aun hoy en día, en pleno siglo XXI es increíble ver cómo se ha dejado desprotegido al ciudadano frente a las falsas promesas o retóricas discursivas de muchos candidatos a puestos de elección popular. Y para muestra expondré a continuación cinco consideraciones que me parece pertinente tomar en cuenta con respecto al voto nulo, al voto blanco y al abstencionismo electoral.

El primer aspecto a considerar es que en el sistema democrático mexicano no existe aun la figura de la revocación de mandato, fundamental para garantizar el cumplimiento de las promesas y planes de trabajo pactados por los candidatos durante las campañas electorales. Démosle el valor real que se merece la figura de la revocación de mandato incluyéndola en una Reforma electoral de cara al 2012.

Un segundo aspecto es la cuestión de la reelección y reducción de diputaciones, con la reelección se garantizaría que si un Diputado obró con dignidad durante su gestión legislativa podrá tener el derecho a reelegirse y regresar a la comunidad, al barrio o la colonia a pedir nuevamente la confianza del voto y con ello darle continuidad a los Planes de Trabajo Legislativo, desafortunadamente el estigma de Francisco I. Madero y la no reelección aun están atosigando el inconsciente de los vivos. Y por otra parte, la reducción de diputaciones eliminaría las diputaciones plurinominales, que ocupan 200 curules de los 500 disponibles en la Cámara y que son un premio a la ineficiencia política, para evitar la coptación política que muchos Partidos hacen frente a los lideres ciudadanos o lideres de gremios sindicales para intercambiar votos de agremiados a cambio de diputaciones plurinominales que representan un insulto ante el sano derecho del ciudadano a postularse a cargos de elección popular. Cosa que hoy día no se puede ni pensar si uno no es militante activo de un Partido Político.

Y es que la reelección y la reducción de diputados eliminando sus puestos plurinominales permitiría ahorros sustanciales que se despilfarran en nóminas millonarias para canalizarlos a rubros como la educación, en la cual por cierto, se pide ahora por parte del Gobierno de Felipe Calderón “recortes voluntarios” al presupuesto de las Universidades cuando lo que se necesita hoy en día es más presupuesto a la educación, porque la educación es la herramienta más importante para salir del subdesarrollo y si no creemos como ciudadanos fielmente en esto y el Estado Mexicano no le apuesta en serio a este rubro, corremos tristemente el riesgo de remitir nuestra condena social hasta las mismísimas puertas del tercer mundo.

El tercer punto de consideración es el por demás excesivo presupuesto que hoy en día se destina a Partidos Políticos y que bien puede ir orientado a la generación de infraestructura nacional que garantice empleos. O a otros rubros sociales como abasto de servicios básicos de agua potable, alcantarillado y electrificación. Y es que para muestra basta un botón, en localidades del Municipio de Toluca, capital del Estado de México, como San Cristóbal, San Pablo o San Andrés el abasto de agua no es continuo y son poblaciones que tienen que lidear con un abasto de agua cada tercer día mientras que en el centro de Toluca vemos apendonado cada esquina de miles de imágenes de candidatos políticos que representan en conjunto millones de pesos invertidos en desecho plástico que tardarán miles de millones de años en desintegrarse de la tierra.

Ante tal despilfarro económico urgen reformas orientadas a un ejercicio de fiscalización de los Partidos Políticos, tema fundamental para que desde la ciudadanía podamos exigir cuentas claras en torno al millonario presupuesto que ejercen los Partidos Políticos en tiempos electorales y podamos exigirles cuentas claras a los que nos representan.

El cuarto aspecto a considerar es el papel que jugarán los Partidos Políticos menores frente al voto en Blanco y en defensa de éstos encontramos a Andrés Manuel López Obrador, irónicamente AMLO, el mismo que acentuó la crisis electoral con las descalificaciones al Gobierno de Felipe Calderón en el 2006 con aquella famosa querella entre un Gobierno legítimo y espurio; y que a su vez descalificó a la que pretenden hacer valuarte de la democracia moderna, el IFE; simbolizando la muerte de la democracia en México arrojando ataúdes falsos a las puertas del edificio del Instituto Federal Electoral. Es el mismo que ahora se pone en defensa del sufragio efectivo y se manifiesta en contra del voto nulo que según él, beneficiará a la minoría rapaz de la Derecha en México.

Ahora bien, ¿qué es lo que sucede realmente? Lo que sucede es que el voto nulo perjudica en demasía a los “partiditos” mejor conocidos como partidos chicos, por el número de militantes con que cuentan, ya que si a éste fenómeno electoral le sumamos el del Abstencionismo, pues no sólo tendremos unas elecciones que se decidirán por las minorías, sino que además los candidatos ganadores carecerán de gobernabilidad y el triunfo sólo lo darán los núcleos partidistas que convoquen al mayor numero de militantes a las urnas, en una suerte de voto duro, al cual le apuestan partidos de gran convocatoria como PAN y PRI, quienes comparados con el voto duro de Partiditos de poca convocatoria como Convergencia o PT, corren tristemente el riesgo de desaparecer al no juntar el porcentaje mínimo requerido por el COFIPE para mantenerse activos como Partidos Políticos. Lo que también les representaría millonarias perdidas económicas a sus lideres y elites partidistas.

El temor a que los partiditos que apoyan a AMLO desaparezcan y con esto desaparezcan sus aspiraciones a postularse nuevamente a la Presidencia de la República para el 2012 es lo que le ha quitado el sueño a Obrador en estas últimas semanas donde el fenómeno del voto nulo cobra más fuerza. Que no nos engañe ahora AMLO con la triste careta de un demócrata comprometido con el fortalecimiento de las instituciones del país, cuando él fue el primero en vaticinar la muerte del IFE como institución baluarte de la Democracia en México.

Y por último, el quinto punto a tomar en cuenta es que si las elecciones se deciden por una minoría del electorado y esa minoría la conforman los núcleos duros de los partidos que más militancia y simpatizantes tengan, entonces serán unas elecciones donde los candidatos triunfadores vendrán a representar los intereses de las mayorías con el sufragio de las minorías. Y a qué nos orilla todo esto, bueno pues, en primer lugar, debemos pensar en una falta de gobernabilidad por parte de estos ilustres personajes y, en segundo lugar, en una falta radical de legitimidad ante la población.

Lo que nadie le ha dicho al gobierno legitimo e ilegitimo de México después del 2006 es que tan espurio es uno como el otro, porque ambos son producto del voto de las minorías en el 2006. El único gran ganador de aquella elección fue Don Abstención, que apedreada y descalificada, como aquella bíblica María Magdalena, por el IFE, tres años después está tristemente condenada al olvido. Y es que son estadísticas que ponen de manifiesto la ineficiencia de los Partidos Políticos y del IFE frente al electorado, que prefirió abstenerse en su mayoría, antes que sufragar.

Los Partidos Políticos se escudarán diciendo que las elecciones se abren para todos y que no son responsables del enorme abstencionismo electoral, sin embargo, son ellos los que no logran convencer a la ciudadanía con propuestas claras, concretas, ajenas a descalificaciones y retóricas demagógicas que sólo enturbian el ambiente de una sana propuesta orientada en primer lugar hacia el ámbito social. Esto es principalmente lo que ha causado en nuestra ciudadanía un hastío tal que la imagen que tienen muchos jóvenes que votarán por primera vez estas elecciones tienen de sus legisladores y alcaldes no es del todo la ideal.

Es por ello que si la mayoría de la población no acude a la urna este 5 de julio, bien por hastío político o bien por desencanto; han preferido abstenerse o emitir un voto nulo como protesta y castigo a las irresponsabilidades políticas de los candidatos y de los Partidos Políticos carentes de propuestas más allá de metadiscursos, retóricas y demagogias políticas. Por esto, muy al contrario de los que el ex presidente Vicente Fox en palabras tan sabias argumentaba sobre el voto nulo o en blanco como “una jalada,” ante esta crisis de Partidos, de propuestas, de candidatos comprometidos no con su interés mezquino, clientelar y familiar, sino comprometidos con la ciudadanía, es que cobra relevancia esta forma de sufragio anónima y pacífica de manifestarse.

El voto nulo no es una jalada es una forma efectiva de la ciudadanía de gritarle a la cara a los Partidos que estamos hartos de que con su partidocracia prostituyan a la buena Democracia Mexicana, aquella por la que verdaderos demócratas comprometidos han dado más que su tiempo, han entregado su vida, su sangre y su ilusión por un México mejor. Manuel Gómez Morín y Luis Donaldo Colosio, de quien frecuentemente se hace retórica en Acción Nacional y en el Revolucionario Institucional, son buen ejemplo de ello.

Sin embargo este movimiento ciudadano está aun desorganizado y si después del 5 de julio no se organiza, no se orienta con un Plan de Trabajo sistemático y concienzudo, si no hace que su voz se institucionalice pasando del anonimato y la clandestinidad a la acción organizacional y operativa eficazmente. Corre tristemente el riesgo de verse difuminado por la estructura partidista mexicana que no verá morir su oligarquía, sus privilegios y sobre todo la forma como construyen el poder, ejerciéndolo desde y para unos cuantos. Por esto el movimiento se debe organizar para realmente generar cambios estructurales en el sistema electoral de nuestro país más allá de la mediatez del momento y más allá del 5 de julio del 2009.

Urge una Reforma Electoral orientada más hacia el ciudadano y ya no hacia el Partido Político quien ve protegido sus intereses bajo la cobija legal de un COFIPE que no les obliga a revocar mandato a sus candidatos, que no otorga la posibilidad ciudadana de postularse a puestos de elección popular, que no fiscaliza a sus Partidos y que desprotege al ciudadano frente a los abusos e incumplimiento de simples promesas de campaña de sus candidatos. Pero esta reforma tiene que ir orientada también hacia una Reforma Social que procure el empleo de los ciudadanos, que garantice salarios dignos a sus trabajadores, que haga algo por sacar de la pobreza a sus más de 49 millones de pobres en México. Que vea por los indígenas, dicho sea de paso, gran pendiente en la agenda nacional del gobierno calderonista y partidista en general. Urge atender al campo mexicano de cara a una Reforma del TLC que pide a gritos su reestructuración. Reforma Social que desde el Gobierno Federal oriente, encauce y lleve a buen termino las problemáticas de grupos como el EZLN en Chiapas o la APPO en Oaxaca. Grandes pendientes también en la agenda gubernamental que se han quedado en el letargo desde aquellos famosos 15 minutos que Vicente Fox dio de plazo máximo para solucionar el problema chiapaneco.

Y la carta de plegarias y peticiones a los Reyes Magos puede seguir y seguir, pero la realidad es que estos grandes pendientes y muchos más no han sido solucionados y esto puede radicalizar y violentizar a las masas de cara a un Bicentenario de la Independencia de México y a un Centenario de la Revolución Mexicana para este próximo 2010 que se ve lejos del logro de muchos de los objetivos estructurales que se plantearon semejantes luchas históricas en el país. Y es que a casi 200 años del inicio de la independencia del Virreinato de la Nueva España, del Imperio Español, el Imperio más poderoso a nivel mundial de la época, ahora la dependencia parece que la tenemos que hacer ya no de Europa sino del nuevo Imperio-mundo, Estados Unidos de Norteamérica. Y ahora después de 100 años de la llamada Revolución Mexicana vemos que los grandes pendientes agrarios de hace 100 años siguen siendo los mismos e incluso peores frente a un Tratado de Libre Comercio impulsado por el Imperio y que nos deja industrialmente en una desventaja estructural de producción.

Por esto, fundamentalmente por esto, es que el voto nulo o el voto en blanco no es una jalada Vicente, sino que es una forma de manifestación conciente y organizada de la ciudadanía ante el hastío político que ha causado la politiquería discursiva de la partidocracia mexicana que obedece a intereses mezquinos, clientelares y familiares que sólo dañan la imagen de los Partidos Políticos y con ello de la Democracia.

Y aún cuando el sufragio en blanco o nulo no tendrá validez para la elección y aun cuando el abstencionismo electoral estará rondando el 60% del electorado nominal, el Presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, ha sido enfático al señalar que la elección no se nulificará. Por esto, el futuro del movimiento no se encuentra en la mediatez del 5 de julio sino en lo que se estructure organizadamente y concientemente después del 5 de julio para impulsar estas reformas que son sustanciales para el pueblo de México y que están por encima de todo interés oligárquico y de elite política. Por el momento seamos testigos del gran triunfo de Don Abstención este 5 de julio que amenaza con arrasar las elecciones con un 60%, según propias estimaciones del IFE, pero ahora no viene solo, viene acompañado del voto blanco y el voto nulo.

Sólo de esta manera es como el voto nulo o el voto blanco será un voto útil, cuando después del 5 de julio no muera en la mediatez del fenómeno social electorero sino cuando sea capaz de lograr su trascendencia y su materialización en una institucionalización con nombre y apellido, con una organización clara y precisa y con un Proyecto de Trabajo que se oriente hacia lo social, hacia el ciudadano y que como tal no busque el poder para sí o para sus lideres como tristemente pasó con el movimiento de Alejandro Martí quien ahora convoca a los abstencionistas a sumarse a una causa electoral para obtener la preferencia del voto en las urnas, lo cual sólo pone al descubierto las intenciones de un movimiento que como Asociación Civil se enajena en el vicio del poder que corrompe a sus lideres y sus dirigentes. Por eso el futuro de este movimiento ciudadano, una vez consolidado, estará en la orientación constante a la ciudadanía, impulsando Reformas en favor del pueblo y siendo resistencia frente al poder hegemónico de los Partidos Políticos y del Estado, para consolidarse en un contrapoder organizado e institucionalizado que haga un contrapeso real a las decisiones de la oligarquía política y las elites nacionales que rara vez miran hacia el pueblo.

Por esto el movimiento del voto en blanco es un ejercicio de organización, de conciencia, de replica ciudadana ante estos abusos de poder y puede llegar hacer una muestra clara de que otro mundo sí es posible y que ese mundo se puede edificar de abajo hacia arriba, ya lo decía La Otra Campaña, “abajo y a la izquierda está el corazón.” Y es en este contexto donde toma especial vigencia esas palabras.

Mi postura como humanista comprometido con mi país va más allá de principios políticos engarzados a un Partido Político, mi intención ulterior versa en poder contribuir a generar en la sociedad una conciencia social capaz de motivar la explicación de esta compleja realidad en que vivimos, de la que somos parte y como tal, nos exige una transformación constante de la misma. Sigamos cortando cabezas para generar conciencias, nos vemos este 5 de julio.

Toluca, México a 30 de junio del 2009.

1 comentario:

  1. Y la entrada de esta semana????????????

    Nos haces danieladictos y luego nos castigas con el silencio de tu escritura....


    Saludos

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