domingo, 1 de octubre de 2017

110 años de Benita Galeana, precursora del feminismo social en México.

Benita Galeana fue encarcelada en 58 ocasiones por defender el derecho al voto de las mujeres y buscar su liberación social.
 Por Sergio Daniel González.
Benita Galeana nació en San Jerónimo, Guerrero un 10 de septiembre de 1907, movida por la necesidad de superarse y basada únicamente en la escucha atenta de su entorno humano, arriba a la Ciudad de México en la década de los veinte, sin saber leer ni escribir. A pesar de ello, Benita, se convirtió en una gran oradora cuya capacidad discursiva, de persuasión y organización de masas, dejó un precedente en la historia política de México.
De lo público a lo privado, la lucha política de la mujer.
               En 1935 Benita Galeana funda, al lado de otras mujeres valientes como la toluqueña Adelina Zendejas, Doctora en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, el [F]rente [Ú]nico [P]ro-[D]erechos de la [M]ujer, organismo político que luchó socialmente para dotar a la mujer del derecho a votar en México. El FUPDM llegó a tener entre sus filas a más de cincuenta mil afiliadas de 25 organismos distintos, sus demandas se diversificaron tanto que poco a poco se hizo insostenible encauzar su gestión social mediante un solo frente lo que limitó su accionar político, disolviéndose antes de que las mujeres pudieran obtener el derecho al voto en 1953, cuando el Estado de Yucatán lo hizo valido para las elecciones municipales y estatales.    
               Dos serían los hogares de Benita Galeana, el primero, lo encontró al lado del periodista Mario Gil, con quien contrae matrimonio en 1940. Gil, fue uno de los más importantes cronistas del movimiento obrero en nuestro país, quien nos heredaría preciados testimonios sobre el nazismo y el impacto de la revolución bolchevique de octubre en México. Gracias a la sana persuasión de su marido, Benita fue rompiendo la barrera de las letras y escribió sus memorias en una “máquina de escribir robada,” como le gustaba llamar a la máquina en la que el cronista trabajaba y la cual era ocupada “clandestinamente” por Galeana.  
               El segundo hogar de Benita fue la prisión, a la que fue llevada en 58 ocasiones por defender sus ideas políticas, allí fue golpeada y vejada en más de una docena de éstas, dos fueron críticas, una en la espalda que le mantuvo años con un corsé de madera; otra, en el brazo, producto de un golpe calado de bayoneta, siendo una de las primeras mujeres mexicanas que organizó huelgas de hambre desde la cárcel.
La liberación política de la mujer.
Benita Galeana es el gran símbolo del feminismo socialista en México, su espíritu combativo y solidario siempre se renovaba a pesar del oprobio vivido, incluso desde el interior del mismo [P]artido [C]omunista [M]exicano, donde muchas veces, recuerda Benita “salíamos de allí casi llorando al ver que nuestros mismos hermanos de clase, los trabajadores, nos trataban así, pero cuando nos encontrábamos con otros obreros que nos respetaban y nos sabían tratar como camaradas, se nos olvidaba todo.”[1] Y es que como apunta el estudio de Gomezjara, la militancia en el PCM fue “una experiencia poco gratificante para la mujer militante son sus relaciones personales dentro del partido. Los reglamentos hablan en abstracto porque ignoran (o hacen creerlo) la vida cotidiana. En la práctica, se enfrenta a una paradoja dolorosa: o aceptan el rol de instrumento sexual del machismo “camaraderil,” o se refugian tras una conducta dura, fría, calculadora, despersonalizada y lo más cercana a parecerse al hombre, el modelo de la normalidad.” [2] Así, la convicción y vocación política de Benita Galeana la llevó a interiorizar una liberación de la mujer no en términos de género, sino de clase social.
               Benita falleció a los 91 años de edad producto de una embolia cerebral, su lucha es un ejemplo de tenacidad y determinación ante la vida, nació para romper esquemas, el más importante, el de la subordinación y sumisión de la mujer al patriarcado. Siempre defendió su derecho a expresarse, incluso cuando el PCM le prohibió mencionar en su biografía que había trabajado en cabarets para ganarse la vida. Toda su vida estuvo ligada al pobre, al necesitado, al proletario, a las prostitutas, a las mujeres que por su condición social eran marginadas y a las madres solteras, porque ella fue una durante toda su vida.

Notas
[1] Benita Galeana, Benita. Memorias, México, Lince, 1992. Pág. 109.

[2] Gomezjara, Francisco A. (1982). María de la O y Benita Galeana. Precursoras del feminismo socialista en Guerrero. Chilpancingo, Universidad Autónoma de Guerrero, 1982. Pág. 16.

Publicado en Blasting News México el 30 de septiembre de 2017.

Juan Ramón Jiménez y la poesía indígena en América.

Polémica intelectual con José Revueltas, sobre Pablo Neruda y Rubén Darío en torno al indigenismo en América.
Por Sergio Daniel González.

El poeta andaluz Juan Ramón Jiménez a principios de la década de los cuarenta del siglo XX, entabló una polémica cultural con el escritor mexicano José Revueltas en torno a la condición de la poesía indígena de Pablo Neruda y Rubén Darío.
La polémica con José Revueltas
El Premio Nobel de Literatura, Juan Ramón Jiménez (Huelva, 1881-Puerto Rico, 1958), [1] fue en 1943 el primer gran polemista y crítico público de José Revueltas (Durango, 1914-Ciudad de México 1976), a raíz que en las páginas de El Popular, [2] el mexicano defendiera la integridad literaria de Pablo Neruda (Parral, Chile 1904-Santiago de Chile 1973), a quien el andaluz calificara como “gran mal poeta” en su libro América Sombría, a lo que José Revueltas, respondería el 13 de marzo de 1942 que “Neruda es un gran fragmento de América… Porque América es unos pasos, es una voz, es un viento que quiere expresarse, tocando cosas universales, dolores antiguos que la civilización terrible e inhumana ha olvidado.” [3]
Pablo Neruda y Rubén Darío ¿poesía indígena?
Juan Ramón Jiménez, era en aquél entonces un escritor consagrado en la cultura española desde 1914, gracias a la publicación de su narrativa en torno a la vida y a la muerte, expresada proverbialmente en Platero y yo. Con este campo de recepción cultural, a principios de la década de los cuarenta del siglo XX, acusa a Pablo Neruda de sostener un “indigenismo artificial americano,” ya que a decir del andaluz, el poeta chileno “no fue siempre lo indígena que ahora pretende ser,” ya que su indigenismo fue “aprendido en una experiencia internacional viajera.” [4] De esta manera, para que el poeta se afirme como indígena, a decir del español, es necesario que el poeta tenga cuna indígena.
Aún más, el escritor andaluz califica la escritura de Pablo Neruda como “grasa amorfa elefantiásica,” ya que a diferencia de la poesía de Rubén Darío (Matagalpa, Nicaragua 1867-León, Nicaragua 1916), las letras del nicaragüense sí reflejan la naturaleza estética y artística del indio de América, una vanguardia que dejó una impronta en la poética de los escritores españoles de la generación de Juan Ramón Jiménez: “influyó tanto en nosotros, los un día jóvenes modernistas españoles, que no podíamos renovarnos por lo indígena del gran nicaragüense, porque en eso no lo sentíamos cercano.” [5] Rubén Darío fue criticado por muchos escritores en América, entre ellos Pablo Neruda por su posicionamiento abiertamente Europeo y escritores como José Revueltas, señalaron públicamente que Darío fue un “americano a medias,” porque mientras el nicaragüense “tenía una vida y una pasión americanas, su poesía no lo era.”[6]

José Ramón Jiménez, carta a José Revueltas
Juan Ramón Jiménez tardó siete meses en responder a José Revueltas, hasta que hizo pública su declaración mediante una epístola aparecida en Letras de México [7] el 15 de octubre de 1943. El autor de Platero y yo concluye su carta a José Revueltas afirmando que “un civilizado no puede ser “ya” indígena, pero un indígena puede ser siempre civilizado.” [8] Revueltas no respondió a la crítica del andaluz, quizá por no opacar el entorno cultural al Premio Nacional de Literatura que en ese mismo año le fue otorgado por su narrativa en El luto humano. Una crítica que viene desde Europa reconociendo la grandeza del arte americano y poniendo énfasis en una problemática vagamente condensada entre los intelectuales de América hacia la primera mitad del siglo XX, la cuestión estética del arte indígena, tristemente el posicionamiento de Ramón Jiménez en torno a la poesía indígena de Rubén Darío y Pablo Neruda no ha sido valorado plenamente en nuestros días.



Notas
[1] En 1956 la Academia Sueca otorga a Juan Ramón Jiménez el Nobel de Literatura "por su poesía lírica, que en lengua española constituye un ejemplo de gran espíritu y pureza artística."
 [2] Diario mexicano fundado en 1938 por Vicente Lombardo Toledano bajo encargo de la [C]onfederación de [T]rabajadores de [M]éxico, que perduró hasta 1945.
[3] José Revueltas. “Un juicio de Juan Ramón Jiménez: América sombría,” en El Popular, 13 de marzo de 1942, pp. 5-6. El ensayo también apareció en Repertorio Americano, 937, San José de Costa Rica, 9 may. 1942, p. 140.
 [4] Juan Ramón Jiménez, “América sombría,” Letras de México, 10, 15 oct, 1943, pp. 5, 9; Apareció también publicado como “Epistolario mexicano. Carta a José Revueltas,” en Gaceta del Fondo de Cultura Económica, 121, ene, 1981, p. 19.
[5] Juan Ramón Jiménez, Op. cit. P. 9.
[6] José Revueltas, Op. cit. P. 6.
[7] Letras de México, fue una revista cultural creada por Octavio G. Barreda en 1937 y que circuló en México hasta 1947.

[8] Énfasis del autor. 

Publicado en Blasting News México el 29 de septiembre de 2017. 



sábado, 9 de enero de 2016

El Chapo Guzmán y EPN

Por: Sergio Daniel González

Algunos, por cierto cada día más, fagocitan la mediatización informativa en nuestro país, preocupante resulta saber que el triunfo de la caja china televisiva como en el caso de la re captura de Joaquín Guzmán Loera deja en evidencia una gran incapacidad reflexiva y crítica tanto en el nicho digital como en el barrio y la comunidad. 
El triunfo de los llamados así mismos "Líderes de opinión", no es más que la derrota de nuestra capacidad colectiva de gestar una crítica que contribuya a desmontar el andamiaje ideológico sobre el cual se insertan códigos culturales como el de las telenovelas latinoamericana, las series de narcotraficantes y, desde luego, las notas que encumbran el "trabajo del Estado mexicano" en la re captura de un narcotraficante. 
Veo cada día más gente morboseando en torno al Chapo Guzmán que organizándose para trabajar y transformar México.  
EPN, el PRI, el PAN y el PRD han triunfado con la captura de Guzmán Loera, no porque se re legitimen,sino porque apartan del espacio público la discusión sobre los recursos energéticos que ya no nos pertenecen, porque ya no dialogamos sobre cómo más de la mitad de la población mexicana vive en pobreza, porque tememos hablar de la creciente violencia y la inseguridad. Porque nos
avergüenza reconocer que millones vivimos sin empleo digno en este país cuando la educación y la salud van camino a la privatización. Callamos en la calle y no nos organizamos cuando sólo 3 de cada 10 jóvenes logran estudiar una carrera universitaria y los que terminan sus estudios no encuentran trabajo. 
De eso hemos dejado de hablar y también hemos dejado de demandar nuestros derechos. 
Es un triunfo la captura del Chapo para el Mirreynato mexicano. Un logro de EPN y una nueva derrota para el pueblo mexicano, cada día más lejos de Dios y más cerca de los Estados Unidos decía Porfirio Díaz hace más de cien años.
Así que un aplauso a todos aquellos que hacen de la captura del Chapo Guzmán un hito histórico en nuestra realidad social, porque gracias a ellos y a su incapacidad para construir alternativas críticas a la crisis en que vivimos es que Azcárraga, Salinas Pliego, El Grupo Atlacomulco y el Yunque, tiene trabajo en este país. 

martes, 27 de enero de 2015

A 70 años de Auschwitz 1945-2015

Por: Sergio González

A 70 años de Auschwitz, el Estado fascista mexicano PRI-PAN-PRD opera desapareciendo estudiantes, matando periodistas, quemando niños en Guarderías, asaltando a civiles en la calle, entierra cuerpos en fosas comunes y los quema en Hornos, para esparcir sus cenizas en basureros y dejar casi irreconocibles los restos de ADN de las víctimas.
A la entrada de aquel Campo de Concentración Nazi se leí la leyenda "Arbeit Macht Frei" (El trabajo nos hará libres), donde el condenado, desnudaba su vida ante la posibilidad de encontrar un consuelo de libertad en el trabajo que re signifique su alma, ya que no tenía el control sobre su cuerpo y su muerte, ese derecho lo alienaba su ejecutor. En el México del siglo XXI, la juventud no puede reinventarse en el trabajo para dignificar su alma porque el trabajo digno no existe en este país. El derecho a morir tampoco nos pertenece ya que está en manos del Estado fascista mexicano, la delincuencia organizada o el narcotráfico.
Producción y reproducción pura de dominio y poder hacia los civiles. Monopolio organizado e institucionalizado de la violencia. Esto es un Estado fascista de terror, que nada tiene que ver con la Alemania Nazi pero que lleva a la praxis la aniquilación sistemática de aquellos a quienes llaman "La Prole".

lunes, 5 de marzo de 2012

I.- Entre Túnez y el Sahara: los orígenes de La Primavera Árabe



Sergio Daniel González T.


             Radio de acción de la Primavera Árabe
Conocemos con el nombre de Primavera Árabe a toda una serie de eventos sociales, políticos y culturales, manifestados en forma de movimientos y movilizaciones sociales suscitados en el territorio que abarca Arabia Saudita y el Norte de África. Al momento de redactar esto, podemos señalar que la Primavera Árabe es un fenómeno social que continua desarrollándose y que encuentra su origen en la Revolución de Túnez o Revolución de los Jazmines de 2010, llamada así porque esta es una flor emblemática de Túnez. Sin embargo, pensadores como Noam Chomsky han señalado que el origen de la Primavera Árabe se encuentra en las manifestaciones sociales del Sahara de 2010. [1]

                            Noam Chomsky
Al respecto debo señalar que no concuerdo con Chomsky en situar el origen de la Primavera Árabe en las revueltas en el Sahara Occidental, en razón de que no se contextualiza históricamente el fenómeno social. Si situamos la génesis de La Primavera en la Revolución tunecina encontramos más elementos comunes en el resto del área árabe y norafricana que responden a un proceso geopolítico regional común que si lo proyectamos desde los movimientos saharauis occidentales.
En primera instancia sabemos que los movimientos saharauis iniciados en el 2010 mantienen un objetivo común, la descolonización total del área del Sahara Occidental que hasta 1975 estuvo en manos de España, llamada entonces El Sahara Español. Desde 1975 no habíamos presenciado un movimiento social de tal magnitud como los ocurridos hacia el 2010.
Recordemos que lo que hoy conocemos con el nombre del Sahara Occidental, hacia finales del siglo XIX era conocido como la Península de Villa de Cisneros, localizada en la zona suroccidente de África, en las costas del mar Atlántico. Y fue una antigua Factoría perteneciente al histórico Imperio Español de los siglos XVI y XVII.  
En 1884, ocurrió un fenómeno que cambiaría completamente la historia universal, en Berlín, Alemania, se reúnen las grandes potencias imperialistas de la época: Alemania, Francia y Gran Bretaña; para definir el reparto de territorios y colonias en África.
Marruecos, por ejemplo, que hacia frontera con La Península de Villa de Cisneros, era disputado entre Francia y España. Finalmente hacia el año de 1900 ambos países llegaron a negociaciones y España obtuvo el derecho por parte de Francia de colonizar lo que se conoció como Sahara Español.
La colonización fue lenta durante el siglo XX y hasta 1975, España controló el territorio sahariano occidental, cuando firmó con los países recién independizados, Marruecos (1956) y Mauritania (1960), un documento conocido como Acuerdo Tripartito de Madrid. En el Acuerdo, España otorgó el control administrativo, no la soberanía, del Sahara Español, a un triunvirato gubernativo conformado entre estas naciones.

Cartel español de apoyo al movimiento social en Sahara Occidental
En 2010, cerca de veinte mil saharauis se congregaron en el actual territorio de Sahara Occidental, instalaron campamentos y exigieron mejores condiciones sociopolíticas a las autoridades. La respuesta del gobierno fue la represión y ello causó el descontento de otros sectores sociales saharauis. Dentro de las demandas sociales manifiestas se puso énfasis en el acceso a la vivienda y al trabajo digno, mientras que las demandas políticas se concentraron en la creación de un poder autónomo, soberano e independiente al establecido en los Acuerdos de Madrid, donde Marruecos había obtenido la administración del territorio Saharaui.
Como podemos observar, las manifestaciones en el Sahara Occidental además de buscar una justicia social para el pueblo saharaui, buscan una descolonización de los efectos del Acuerdo de Madrid. Y es que no es casual que tres naciones mantengan ambiciones específicas en el Sahara Occidental, pues contiene los yacimientos de fosfato más ricos del mundo.

Logotipo de La Revolución de los Jazmines en Túnez
En cambio, la llamada Revolución tunecina o Revolución de los jazmines, que inició con la inmolación de Mohamed Bouazizi, “El mártir que vino con la primavera”, fue un movimiento social que realmente logró culminar un proceso histórico concreto, derrocar la dictadura militar de Zine El Abidine Ben Ali en Túnez, quien gobernó desde 1987 hasta 2011. Hasta el primer trimestre del 2012, los tunecinos viven bajo un gobierno democrático electo desde diciembre del 2011 encabezado por Moncef Marzouki.
Pero más allá del derrocamiento de la dictadura, es importante señalar que es en la Revolución tunecina donde encontramos el origen de la Primavera Árabe, porque en ella encontramos rasgos comunes que socialmente compartieron posteriormente otras regiones de Arabia y el Norte de África. Ello nos habla de una influencia social específica que causó un efecto dominó en la geopolítica.
Primero, son movimientos sociales esencialmente generados desde la sociedad civil, con un fuerte impulso de jóvenes y estudiantes. Segundo, ante la crisis financiera global y la falta de oportunidades de empleo para los jóvenes profesionistas egresados de las universidades, éstos se ven en la necesidad de demandar oportunidades de inserción laboral. Tercero, producto de la crisis económica global se pierde el poder adquisitivo y ello lleva a demandar una estabilidad de precios. Cuarto, se denuncian altos índices de corrupción por parte de las entidades gubernativas. Y, quinto, el uso de redes sociales de comunicación vía internet como Facebook, Twitter, Whats App o Black Berry, para movilizar a las juventudes.  

    El pueblo egipcio celebra la caída del régimen de Mubarak
    en la Plaza de Tahrir, El Cairo, Egipto, 11 de febrero de 2011
Estos cinco rasgos son comunes en los movimientos de la Primavera Árabe y no los observo en los movimientos poscoloniales del Sahara Occidental, lo que observo es un proceso histórico independiente que busca el ejercicio de la soberanía por parte del pueblo saharaui que nunca ha sido plenamente independiente y que ahora vive acechado por intereses nacionales imperialistas. No veo además rasgos comunes que desde el Sahara permitan identificar un efecto dominó en la región Árabe y Norafricana, ya que las naciones de la región que abarca La Primavera Árabe emergen desde las fauces mismas de la sociedad civil como una democracia participativa dirigida contra regímenes dictatoriales. En orden cronológico vimos el derrocamiento en Túnez de Ben Ali. Posteriormente, Libia, con Muamar el Gadafi, de 1969 a 2011, sucedido por Mustafa Abdul Jalil. A continuación, Egipto, con Hosni Mubarak, de 1981 a 2011, sucedido por Mohamed Hussein Tantaw. Y, recientemente, Yemen, con Alli Abdullah Saleh, de 1990 a 2012, sucedido por Abd Rabbuh Mansur.  
De esta forma nos percatamos que el origen de la Primavera Árabe está en la Revolución de Túnez, y contrario a lo que señala Noam Chomsky, no se encuentra en las revueltas de Sahara Occidental,  porque históricamente, nuestro autor, no logra explicar cómo las acciones sociales concretas de los saharauis impactaron en la Primavera Árabe.              
 Notas
[1] Véase al respecto “The genie is out of the bottle”. Aljazeera, 21 de febrero de 2011. Consultado en [http://www.aljazeera.com/programmes/empire/2011/02/20112211027266463.html] el 05 de marzo del 2012.

viernes, 6 de enero de 2012

¿Incluir y dialogar para qué? Una reflexión en torno al movimiento social de Los Indignados

Por: Sergio Daniel González T.

Movimiento social de Los Indignados en Roma
Un movimiento social de escala mundial como el de “Los indignados” rebasa las barreras de la política partidista, de los gobiernos y de las mismas academias. La política es rebasada porque ni el partido político ni el gobierno han sido capaces de satisfacer durante años la esencia misma que detonó el movimiento social, la demanda. Pero también la academia se ve superada por este movimiento al no ser capaces de anticiparse a las necesidades teóricas inmediatas de esta praxis social, simplemente nos hemos quedado como simples espectadores de esta brutal dinámica social capitalista. [1]  

Hoy en día éste parece ser el diálogo social
El movimiento de Los Indignados que surge a partir de una voz que demandó y sigue demandando inclusión y diálogo para los pueblos indígenas, hoy en día toma dimensiones planetarias ya que esas dos demandas no solamente se volvieron comunes para los Lacandones en Chiapas y el EZLN, sino también para el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil (MST) o de los Piqueteros en Argentina, lo mismo que para las resistencias civiles en Grecia frente a los terribles recortes presupuestales que hoy en día tiene que sortear el pueblo helénico.

El carácter empírico de la resistencia, su enseñanza y su aprendizaje en América y en sus naciones data desde hace más de 200 años, cuando nos descolonizamos para volver a una nueva colonización, ahora del alma, del cuerpo y de la mente. En esa experiencia viva en la tradición oral y en la memoria renacen y laten los corazones de nuestros indígenas que en estos grandes espacios de pluralidad que intentan construir estos movimientos sociales en el siglo XXI, son la verdadera historia universal de una resistencia compartida y de una lucha por la libertad común.

Ese ejemplo latente que emana en Chiapas hacia el 1 de enero de 1994 frente a la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ha causado un eco y un ejemplo para el movimiento de Los Indignados emanado desde el 2011, al igual que en las juventudes izquierdistas helénicas, en los movimientos sociales a través del Black Berry, lo mismo en Oxford que en los Emiratos Árabes Unidos, en los movimientos de Indignados en España o El Grito de los Excluidos en Brasil, que ya aglomera a movimientos como el MST, lo mismo que a los jóvenes norteamericanos y su ocupación en Wall Street y los chilenos en su lucha por las universidades públicas.  




                         ¿Qué difícil se ha tornado incluir y dialogar?
¿Pero por qué algo que parece tan simple, incluir y dialogar, se vuelve tan complejo para las naciones?, ¿realmente es tan difícil incluir y dialogar? En principio podríamos señalar dos tentativas, primero que incluir con dignidad la diversidad, no es tarea prioritaria del partido que mediante su candidato pide el voto más allá de la demagogia de la campaña electoral bajo un modelo democrático. En segundo lugar, no es tampoco una prioridad de los gobiernos cuando le apuestan sobre todo a estimular la economía nacional o regional en beneficio de los grandes capitalistas del mundo, facilitando sistemas y mecanismos para la inversión y con ello estimulando la generación de empleos y el crecimiento económico, una perfecta fórmula keynesiana que en los albores del siglo XXI y frente a la dinámica social capitalista simplemente engendra riqueza para pocos y pobreza para muchos.  Este modelo económico ya empieza a ser cuestionado fuertemente en el mundo entero, para muestra tenemos a Grecia, Italia, Irlanda, Portugal y, Coahuila, México, donde en todos ellos será el pueblo quien pague los estragos catastróficos de la complicidad entre el gobierno y el capitalista, dueño ahora no solamente de los medios de producción, sino también del gobierno y de las formas de hacer política.

¿Entonces hacia dónde vamos en el siglo XXI, realmente no hay alternativas en esta dinámica neoliberal y capitalista? Cuando hoy en día vemos movilizaciones sociales tan grandes y tan diversas, tan incluyentes y tan abiertas al diálogo, que pugnan por la generación de espacios de pluralidad donde distintas voces sean escuchadas y que esas distintas voces son en gran medida la gran clase media y baja de las naciones, tenemos y estamos obligados a prestar atención y a escucharlas. Un movimiento como el de Los indignados, como el que surge desde el Foro Social Mundial de Porto Alegre (FSM), como el de los jóvenes estudiantes, lo mismo en Oxford que en la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero. Son voces cautivas que poco a poco taladran violentamente el sistema auditivo y visual de un cuerpo que ya no puede seguir siendo una mole inerte que transita entre algodones y sedas por las calles, sino que nos llama a ser una voz crítica y participativa en la consolidación del hacha filosa que con rudeza tenga que degollar cientos de millones de cabezas en nuestros jóvenes, para engendrar la misma cantidad de conciencias en cada uno de nosotros.

Estos movimientos que desde abajo forjan esas hachas y a la izquierda los taladros, se nos muestran no simplemente como un llamado de atención a los gobiernos para la resolución de demandas sociales, sino también como formas de hacer lo político en la política, como nuevas propuestas de hacer gobierno y como nuevas alternativas ante las intempestades brutales de este vertiginosa sistema-mundo capitalista. Formas de cultura alternas a la cultura hegemónica del imperio anglosajón se engendran día con día desde la contra hegemonía cultural de nuestros pueblos que no hacen más que resistir y aprender a callar cuando sus voces son violentamente calladas  por la represión del Estado.


NOTAS




[1] Existen sin embargo excepciones académicas muy loables como las de Emir Sader, Boaventura de Sousa e Immanuel Wallerstein que reflexionan desde los márgenes del Foro Social Mundial y recientemente las lucidísimas reflexiones de Pablo González Casanova. Al respecto véase Emir Sader. “¿Por qué y qué en Porto Alegre?” en La venganza de la historia: hegemonía y contra hegemonía en la construcción de un mundo posible. Era, México, 2006. También, Boaventura de Sousa Santos. “Reinventando la emancipación social.” En Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano (CPCL), núm. 18, marzo 2009, Buenos Aires, Argentina, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).  Así como, Immanuel Wallerstein. “El Foro Social Mundial, Egipto y la transformación”. En La Jornada, 27 de febrero del 2002. Finalmente, Pablo González Casanova. “El movimiento de los indignados empezó en Lacandona”, en La Jornada indignados. Suplemento especial. México, 4 de enero del 2012.

viernes, 24 de junio de 2011

Un comentario en torno al movimiento de Javier Sicilia y el de la guardería ABC

Por: Sergio Daniel González T.

El encuentro que sostuvo Javier Sicilia y Felipe Calderón el día 23 de junio es un evento sin precedentes en la historia de México, porque es la primera vez que un movimiento social que emerge de las fauces mismas de la ciudadanía se hace escuchar con tanta fuerza en el Gobierno Federal. Pero además porque jamás he visto a un presidente que pida perdón por sus errores, a pesar de la insistencia de Felipe Calderón a seguir con su llamada "guerra contra el narco".

Sin embargo, es una gran lección para llevar a consolidar el tipo de democracia que clama nuestro país, ya no simplemente una democracia "representativa" en y desde la partidocracia mexicana, sino más bien una real y auténtica democracia "participativa" donde el poder y los cambios estructurales se empiecen a pensar desde abajo, desde la ciudadanía, desde el pueblo, desde la gente de a pie.

Argentina con los Piqueteros y Brasil con el llamado Grito de los excluidos, que aglomera al Movimiento de los Sin Tierra (MST), son ejemplos claros que podemos empezar a pensar una lógica distinta del poder. Ahora el movimiento de Sicilia tiene en puerta el diálogo con las distintas entidades de la federación y abría que estar atentos de ver hasta dónde impacta este programa porque ante la muerte de la democracia mexicana en manos de los partidos políticos ¿qué otros proyectos de nación bajo una lógica netamente ciudadana ven ustedes hoy en día con la fuerza que está tomando el del poeta?

Pienso sin embargo que no podemos nosotros quedarnos con nuestra mirada cautiva viendo el tránsito de esta realidad, somos parte ella y como tal también agentes de cambio y conciencia suceptible en todo momento de transmitir al otro, esa misión es la que tenemos que asumir, a mi parecer, como jóvenes en la construcción de un programa inconcluso e incumplido en México, la organización real y certera de la conciencia ciudadana.

Pero porqué Felipe Calderón escuchó el movimiento de Sicilia y se mostró reacio con otros movimientos como por ejemplo el de la guardería ABC?


Para responder a esta inquietud empezaré por decir que el movimiento social que gira en torno a los tristes sucesos de la guardería ABC a diferencia del movimiento de Sicilia abraza fuertemente la memoria. En Argentina, Chile, Uruguay y otros países de América del Sur este movimiento de la memoria procura recordar las atrocidades de los llamados Estados de terror, ¿para qué?, bueno en principio para fortalecer el recuerdo en aras de aniquilar el olvido en las juventudes, porque al hacer memoria del pasado estamos trayendo a la inmediatez del presente un profundo dolor social que busca justicia, ese es el estrado donde la memoria lucha contra el olvido fortaleciendo el recuerdo para procurar justicia a los deudos de las víctimas del Terrorismo de Estado.

Aquí en México, en cambio, a dos años y semanas de los cruentos acontecimiento de la guardería ABC la consigna de este movimiento social es la misma que la de Sicilia, “justicia”, pero mediante el recuerdo, para que no se nos olvide que hoy en día existen madres y familias enteras a las que les fueron mutiladas las esperanzas puestas en sus niños, para que no se nos olvide que esto no puede volver a pasar y sobre todo para que caigan en brazos de la justicia los responsables que hoy en día están libres y que tienen nombre y apellido: Eduardo Bours y Juan Molinar Horcasitas.

Por eso recordarán que las madres que salieron a recordar el siniestro a dos años de la tragedia elevaron su voz para exigir “ABC. Ni perdón ni olvido, justicia para los deudos a 2 años de la tragedia”.

Pero qué pasa con el movimiento de Sicilia, aglomera cada vez a un mayor volumen de ciudadanos, arropando a movimientos de “menor impacto”, y digo esto de “menor impacto” desafortunadamente para la ciudadanía, porque se mueven en una esfera regional y que aun no alcanza la presencia nacional como el que encabeza Sicilia, que aglomera al de la guardería ABC. Así pasó en América del Sur con El grito de los excluidos en Brasil, que a su vez aglomera al Movimiento de los Sin Tierra (MST).

Si Calderón se mostró reacio para atender al movimiento de la guardería ABC como si lo hizo con Sicilia fue precisamente por eso, porque ve desafortunadamente en el Movimiento de la guardería ABC un movimiento regional. Pero el futuro de todo movimiento social que funcione como un contrafuerte de poder, como una esfera alterna donde la autoridad se ejerza desde abajo solamente se da en la organización y suma de voluntades y en algo que ningún partido político se ha atrevido a hacer aun en nuestro país, organizar la conciencia ciudadana, ya José Revueltas hace cincuenta años llamó nuestra atención en torno a este problema, ¿cómo organizar la conciencia del proletariado?

Y es que en el fondo simplemente miren cómo en la suma de voluntades, en la organización y en la planeación de ideas es posible ejercer un contrapoder que no emane de la cúspide capitalista y burguesa sino desde las fauces mismas del pueblo, de donde emana la soberanía del Estado y la legitimidad de todo Gobierno llámese espurio o legítimo, porque así como dice Sicilia: “Ya estamos hasta la madre de tanta violencia”, nosotros como ciudadanos tendríamos que decir también, ya estamos hasta la madre de los partidos políticos que a diestra y siniestra ejercen la partidocracia a placer en detrimento de una democracia participativa.

lunes, 30 de mayo de 2011

El sentido común como un saber prudente para una vida digna

Sergio Daniel González T.


En la primera década del siglo XXI, el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos llamó nuestra atención sobre “el sentido común” como un tipo de conocimiento hoy en día desdeñado en su obra Una epistemología del Sur.[1] Este conocimiento ha sido capaz de engendrar un descrédito por parte de la cultura hegemónica hacia el conocimiento adquirido por la cultura contra hegemónica, como en el caso del conocimiento científico frente al conocimiento ancestral indígena, el del campesino o el del artesano. Admitir este otro conocimiento como formador de la vida diaria en la sociedad, es aprender que este conocimiento es un saber prudente para una vida digna.


El no reconocer al “otro” frente a un conocimiento distinto de la realidad social implica la existencia de una injusticia cognitiva global y mediante este problema es que hoy en día se torna difícil aspirar a una justicia social global, ya que ambas están implicadas. Por esto, se propone una epistemología que permita valorar la pluralidad de conocimientos presentes en la modernidad para agruparlos en dos ejes: el conocimiento-regulación y el conocimiento-emancipación. El conocimiento-regulación pretende cimentar su camino epistemológico mediante el tránsito de la ignorancia o caos hasta un punto denominado saber u orden. Por su lado el conocimiento-emancipación lo realiza desde el tránsito del colonialismo a la solidaridad, siguiendo el esquema dicotómico de Boaventura de  Sousa de la ignorancia al saber, el colonialismo será la ignorancia y el saber la solidaridad.

En el colonialismo no se reconoce al “otro” como igual, se le relega como un objeto o una cosa, o bien, como un bárbaro o un salvaje, es lo que ocurre comúnmente con los campesinos e indígenas. Por su parte, la solidaridad implica reconocer al “otro” como igual y a su vez como diferente dentro de un espacio de pluralidad local, nacional y/o global.

Entre este colonialismo símbolo de la ignorancia y esta solidaridad símbolo del saber, emerge otro brillante concepto que nos hereda nuestro autor: ecología de saberes, entendido como el equilibrio que se da entre los dos extremos, ejemplo de prudencia y pluralidad interna del conocimiento que pretende captar Boaventura en su epistemología del Sur, donde la modernidad comienza a ser pensada fuera del Imperio y del centro de poder hegemónico europeo, hacia las periferias en América, Asia y África, epistemología erigida también como una forma de “pensar desde abajo.”


[1] Sousa Santos, Boaventura de. Una epistemología del Sur. México, CLACSO / Siglo XXI, 2009.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Las condiciones actuales del conflicto entre Medio Oriente y Occidente ¿combatientes ilegales?

Por: Sergio Daniel González Téllez.
UNAM-Facultad de Filosofía y Letras.

Con el inicio del nuevo milenio, Estados Unidos también inició una nueva forma de combatir y estimular sus deseos de ambición imperialista en Medio Oriente. Y es que desde los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre del 2001, jamás habíamos visto en la historia contemporánea de la humanidad una mediatización tan exitosa del discurso norteamericano de exclusión ante “el otro”, no como persona, ni siquiera como rival de guerra a quien en la época helénica y romana imperial se le debía el respeto y el temor ganado en combate. No, ahora no, ahora el discurso de la guerra en sus códigos mismos habría de cambiar; ahora, Medio Oriente es visto como un “eje del mal” donde “terroristas” como Osama Bin Laden quieren quebrantar el orden mundial y la paz impuesta por EEUU. Ahora el eje del mal es el enemigo no solamente de Washington sino del mundo entero y la misión del Imperio será desde entonces la de proteger a sus subordinados para restaurar nuevamente el orden y la paz que imperaron desde el fin de la Guerra Fría.

El 3 de febrero del 2002 el entonces Secretario de Defensa de los Estados Unidos Donald Rumsfeld, define a los escuadrones militares del Talibán y de Al- Qaida como “unlawful combatants” (combatientes ilegales);(1) y a partir de este momento encontramos una postura clara por parte de las líneas de defensa norteamericanas por querer diferenciar entre los prisioneros en la bahía de Guantánamo, que durante muchos decenios ha servido como el gran corral yanqui de prácticas de tortura inhumanas sobre prisioneros de guerra de Afganistán, con un status “normal” (ladrones, asesinos, violadores o traficantes) de prisioneros capturados en guerra y que se identifican como una amenaza terrorista para la humanidad.

Al ladrón, al asesino, al traficante y a tantos otros prisioneros “normales” se les consideró criminales sujetos a proceso pero dentro de la ley, en tanto que al Talibán se le excluiría e incluso se le privaría de este estatus al considerarle un unlawful combatants, un no criminal, un combatiente que se bate en el campo sin ley alguna y por tanto no está dentro de la ley y como tal no es un individuo sujeto a proceso penal.

El concepto de unlawful combatants emana de una idea que se está gestando en el contexto de una “guerra” que no tiene más enemigos que el terror norteamericano al fundamentalismo islámico, este concepto y todo lo que él encierra brota de un espacio que representa una concentración de conciencias tal como representó la figura del “campo de concentración” o de los “ghettos” en la Alemania nazi para el pueblo judío. Dentro de esa concentración de conciencias el transito del concepto a la idea para poder definir y enmarcar al Talibán denota un severo proceso de elección y de riesgo, quien tiene el control sobre este espacio tiene la capacidad de elegir, mientras que “el otro”, aquel que ni siquiera es un criminal en plena “normalidad” simplemente asume el riesgo.

Al respecto podemos mencionar los ejemplos del juicio a Saddam Hussein y de los ataques sistemáticos a Cisjordania, dos ejemplos de cómo el llamado terrorismo detona el actuar del “combatiente ilegal” en el espacio de concentración de los vencedores, espacio donde se degrada la capacidad política de un sujeto a partir de la construcción de un concepto que implica también la construcción y la concentración de un ghetto moderno para apandar al terrorista no criminalizado en una guerra de terror por parte de quien ejerce la fuerza mundial por las armas.

El primer ejemplo claro de cómo el “terrorista” asume el riesgo de las elecciones del otro lo encontraremos en la escena que vivió el llamado “proceso penal” de Saddam Hussein con una Corte creada por los vencedores en la invasión a Iraq del 2003 y que terminaría por sentenciar a la horca a Hussein. El ex presidente de los EEUU George W. Bush, en algo que realizó a la perfección durante su mandato, justificó la invasión y la muerte del ex mandatario de Iraq a través del supuesto terrorismo que éste practicó, mediante la proliferación de Armas de Destrucción Masiva (ADM) y a través de la acusación de crímenes de lesa humanidad por parte de la Corte de Apelaciones Iraquí creada ex profeso por los yanquis para juzgar al ex líder iraquí.

El segundo ejemplo lo vemos en los sucesivos hostigamientos al territorio de Cisjordania cuando el ejército Israelí, por cierto apoyado y armado hasta los dientes por EEUU, ataca a la infraestructura civil y de seguridad palestina de una manera incesante al extremo de acribillar a civiles y policías palestinos por igual. Aquí, el espacio de concentración lo define Israel mediante operaciones bélicas “antiterroristas” que al toparse con la resistencia palestina, simplemente termina por justificar sus actos al degradar todo estrado de defensa palestina en Cisjordania en aras del “terrorismo de Estado” que no deja de ser más que una idea en el inconsciente israelí, pero una idea que imprime la elección de no asumir el riesgo de los daños ya que los daños los asume palestina en virtud de su “terrorismo” por demás de facto.

Esta es una guerra donde el embate bélico asume la sombra cautiva del silencio porque el enemigo no está definido más allá del imaginario colectivo del opresor, el ghetto del combatiente ilegal hace que la figura del “enemigo” pierda todo estrado de soldado o de criminal ya que el terrorista de Al-Qaida desde la caída de las Torres Gemelas se presentó en la esfera mundial como acciones terroristas y no como acciones políticas. Este apolitismo que concentró y concentra aun EEUU en torno a su “campo de concentración mental” hace que bajo la careta del terrorista se esconda la sombra del combatiente ilegal que es borrado del plano político universal para ser obligado a proyectarse en el plano del espacio de concentración yanqui como un ser sin derechos que como tal no tiene derecho ni siquiera a la vida.

Recientemente fuimos testigos de una gran estulticia cuando el presidente Barack Obama recibió el Premio Nobel de la Paz por su supuesto papel decisivo en la guerra contra el terrorismo, defendiendo la guerra “necesaria y justa,” al más puro estilo de la política orwelliana de la “guerra es la paz” que se hace realidad en manos del imperio más poderoso del mundo, de aquí que EEUU encuentre una justificación plena para entablar una guerra frontal contra el Talibán.

La invasión a Irak fue un ejemplo de la más grande ambivalencia nunca antes vista, la guerra y el humanitarismo. La guerra con todo y sus atrocidades, con todo y ese espectro de devastación, muerte, hambre y ruina frente a la ayuda humanitaria para sopesar sus efectos por demás funestos y devastadores a cargo de una misma nación, o quizá debamos decir superpotencia encargada de establecer un pretendido new world order “nuevo orden mundial”, un orden donde no habrá más un Oriente Próximo con Talibanes terroristas y fundamentalistas islámicos, donde la superpotencia invade a diestra y siniestra, controla voluntades y reconstruye nuevamente pueblos bajo un orden democrático, neoliberal y capitalista, ese fue precisamente el destino de los iraquíes y ese mismo parece ser el de los afganos cuando diez días antes de recibir el Nobel de la Paz, Obama ordenara el envío de 30, 000 soldados más a la guerra de Afganistan.(2)

Estados Unidos ha hecho posible que la guerra y la paz tal como la describió, o, ¿vivió?, Tolstoi, en su brillante novela La guerra y la paz, no sea más que un simple recuerdo ahora conciliable, posible y plausible en sus manos, cuando en su momento tan solo lo imaginó Carlomagno, Alejandro Magno, Napoleón o Hitler, el poder para destruir y construir un espacio en una misma campaña bélica y humanitaria a la vez, ahora lo materializa EEUU en su ofensiva contra los combatientes ilegales. Porque ahora lo mismo da bombardear ocupaciones civiles que bases militares o infraestructura de seguridad; bien en Cisjordania que en Afganistan, de ellos es la elección. De los talibán, asumir el riesgo de un exterminio que tenga que garantizar el suministro de víveres y medicamentos al resto de la población que expectante, temerosa, aterrada solo contempla el vuelo de aviones norteamericanos sin saber si arrojaran una bomba, lo mismo que un paquete de medicamentos o comida.

¿Desde dónde comprender la dignidad humana, hacia dónde orientar la libertad en la unipolaridad totalizadora del new world order en Oriente Próximo? Hacia esa comprensión-explicación del fenómeno palestino, terrorista y talibán es al que tendrán que aspirar las reflexiones de los estudiosos de las humanidades y las ciencias sociales en el siglo XXI.

GUANTANAMO
Para intentar una aproximación temeraria al problema empezaremos por mencionar desde dónde proclamamos una carencia de dignidad y de libertad humana si no es desde el estrado norteamericano, desde la tortura misma de Guantanamo. Y es que aun cuando recientemente Obama ordenara su cierre, ¿realmente cerró en el imago mundi la tortura? Para responder a esta pregunta es necesario remontarnos a las declaraciones de Dershowitz sobre la tortura, su justificación y el estatus de legalidad al que se pretende llevar (3). La cuestión no es torturar como una forma de castigar, es torturar como un mecanismo de acceso a la información que sabe el prisionero y de esta manera salvaguardar la vida de miles de personas en caso de un siniestro inminente del cual sospechamos pero sobre el que prevalece la opacidad del silencio.

Ahora, la tortura es introducida mediante discursos que fluyen como corrientes y flujos eléctricos a través de la mediatización de los medios de comunicación que están en poder y en servicio del Estado ¿algunas vez estarán en manos de sus televidentes?, ¿algún día el poder mediático se concentrará en sus principales actores, el pueblo; y si fuese así podrá existir para sí aun una mediatización, podremos seguir hablando de ella como tal en manos del pueblo?

Realmente no lo sabremos, lo que sí podemos observar hoy en día es que en la tortura como medio de defensa y de legitimación ante el mundo por parte del Imperio, se ha introducido como un tema en el estrado legal y eso es lo que nos debe poner a pensar, en que este mecanismo es aun más peligroso que un apoyo explicito a la tortura misma. Hoy día al menos se presenta la tortura de manera explícita como algo no deseable y hasta repugnable, en cambio, si ésta fuese legal permitirá a sus seguidores practicarla legalmente bajo un desahogo de conciencia en tanto a culpabilidad deontológica se refiere.

Nada más absurdo que intentar mantener en los límites razonables la tortura con un marco legal específico, pero ésta es la intención del Imperio para todos aquellos que constituyen el ala terrorista en Medio Oriente o que en su defecto no están de acuerdo con las imposiciones que Israel hace en este territorio, qué decir de los árabes palestinos quienes ahora tienen que lidiar ya no con las ambiciones de los herederos sionistas sino con las de una superpotencia que ahora también los ve con desdén y odio porque ahora “son también terroristas” (4) y parte del llamado eje del mal.

Cualquier posicionamiento ético en el mundo podría rechazar con facilidad esta postura utilitarista de los norteamericanos de querer llevar a un estrado legal la tortura y así mismo de etiquetar como terroristas a los árabes. Imaginemos que en Palestina se promoviera esta postura de la tortura a prisioneros estadounidenses e israelís, de ser así, no tendría la misma mediatización en medios que la alcanzada hoy en día por CNN o la BBC, ya que inmediatamente se encasillaría a los árabes como barbaros fundamentalistas, como irracionales islámicos y esto para occidente sería considerado como un abuso claro y tajante a los derechos humanos. Pero aquí el problema no es cómo lo imaginemos sino que desde la óptica de Oriente ésta postura no cobraría fuerza tal como si la cobra en Occidente.

Cuando los norteamericanos detuvieron a Abu Zubaydah, la supuestamente segunda persona más importante de Al-Qaida, los medios de comunicación discutieron abiertamente si debía ser torturado. La propia televisora NBC transmitió las declaraciones de Rumsfeld, quien señalaba que su prioridad era salvaguardar la vida de los norteamericanos y no los derechos humanos de los terroristas. Por su parte Alan Dershowitz señaló que la detención de Zubaydah es un caso típico de una situación límite, ya que no estaba probado que tuviera información inminente sobre un ataque terrorista y podría evitarse si se le torturaba, y además Estados Unidos con esta detención estaría dispuesto a violar los acuerdos de la Convención de Ginebra relativos al tratamiento de prisioneros enemigos.

Todo este debate tras el 11 de Septiembre, recobró más fuerza en la administración norteamericana, en especial por sus altos mandos, Rumsfeld y Ashcroft, y, el propio ex presidente Bush, quienes inmediatamente señalaron que Estados Unidos vivía un estado de guerra contra Medio Oriente y sus terroristas de Al-Qaida. Sin embargo, hoy en día las diferencias entre una situación de guerra y una de paz son cada vez más tenues, tal como sucedió en el conflicto en Israel, ya que en ambos casos se puede llamar un Estado decepción.

De esta manera la división entre amigos y enemigos no se da mediante el reconocimiento de una diferencia objetiva, esto ocurre tanto en el caso de Estados Unidos e Israel y en el caso de estos con los árabes palestinos, ya que en el caso de los primeros, el enemigo es siempre el primer agresor; no se le reconoce al pueblo árabe de esta manera por ser diferente, razón por la cual el mayor problema y la principal tarea de la lucha política en Medio Oriente en este siglo XXI es la de proveer y construir una imagen donde estas tres naciones se puedan reconocer a sí mismas. Los judíos no son el enemigo por antonomasia, sino que lo son en última instancia por su apariencia.

Los judíos al carecer de esa estructura interna e identitaria son una Nación negada entre las otras naciones y, su esencia nacional reside precisamente en esa ausencia de esencia, tan amorfa como infinita a la vez. En suma, el reconocimiento del otro por parte de Israel y Occidente, no se da desde su negación, mucho menos desde la violencia de la guerra o desde la tortura, ésta se da simultáneamente con la designación de ese “otro” como tal, en un proceso que descubra y construya su verdadero rostro: su rostro más humano.

Pero más tangible que esta falta de reconocimiento es la falta de sensatez tanto por parte de los palestinos, como de los árabes israelíes, ya que ambos sufren por parte de Occidente de una discriminación en la distribución de los recursos hídricos, en la propiedad de la tierra, en bienes y servicios como medicinas y hospitales. A Arafat, por ejemplo, en su momento se le exigió acabar con el terrorismo palestino al tiempo que Israel atacó militarmente a la autoridad palestina sin darse cuenta que los terroristas no sólo habitaban en su pueblo sino en las entrañas mismas de esta identidad binacional.

Y es que la cuestión ya no radica en la crueldad y arbitrariedad hacia los palestinos en los territorios ocupados, sino en que se les reduce su status como humanos, como homo sacer diría Giorgio Agamben. Reducción anticipada en la mediatización que Occidente ha difundido a través de sus discursos como terroristas y, esto los margina de la posibilidad de consolidar una memoria histórica plena, al no tratárseles como ciudadanos en plena igualdad de sus derechos, sino como objetos susceptibles de aniquilación en un territorio judío-cristiano. Allí es donde reside la más grande prueba ética que deberán superar los israelíes del siglo XXI, donde la expresión “Ama a tu prójimo como a ti mismo” signifique también “ama a tu vecino” y a un tiempo se exprese o un “ama al palestino”.

De esta forma es como el discurso historiográfico palestino que se decida emprender en el siglo XXI cobrará sentido. Y lo tendrá desde el reconocimiento del otro como uno mismo, “el sí mismo como otro” para evocar la pequeña ética ricoeuriana, empezando por Medio Oriente y enviando ese mensaje de unidad y de fortalecimiento de la memoria hacia Occidente. Ya que de esta forma, bajo el reconocimiento de la memoria histórica del “otro,” en su alteridad constitutiva, es como se podrá hacer frente y fortalecer una identidad binacional en el territorio que hoy ocupan israelíes y palestinos.

NOTAS

1.- “Criminals or pows? Debate swirls over status of al-Qaida, Taliban captives”. En The free lance-star 3 de febrero del 2002. Consultado en [http://news.google.com/newspapers?nid=1298&dat=20020203&id=WzIzAAAAIBAJ&sjid=iggGAAAAIBAJ&pg=6414,692453] el 30 de marzo del 2010.

2.- “Obama defiende la guerra justa”. El país. España 10 de diciembre del 2009. Consultado el 10/12/09 en [http://www.elpais.com/articulo/internacional/Obama/defiende/guerra/justa/elpepuint/20091210elpepuint_10/Tes]

3.- Alan Dershowitz, Want to Torture? Get a Warrant, january 22, 2002. Consultado el 26/03/2010 en [http://articles.sfgate.com/2002-01-22/opinion/17527284_1_physical-pressure-torture-terrorist]

4.- Barry Rubín, “¿Por qué los árabes odian a Estados Unidos?,” Foreign Affairs, enero-marzo, volumen 3, número 1; año 2003.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Análisis del plusvalor relativo: Tercera parte


La tercera forma de subsunción del plusvalor relativo:
Maquinaria

Por: Sergio Daniel González T.

UNAM-Facultad de Filosofía y Letras.

Esta tercera parte del plusvalor relativo presenta una confusión en el tomo I de El Capital ya que parece una suerte de apuntes y manuscritos aislados o escritos quizá en distintas etapas de su vida.  Entiéndase también que como lo mencionamos al principio de este trabajo la aparición de ésta sección cuarta dedicada al plusvalor relativo obedece a un desarrollo más general inscrito en la esencia misma del plusvalor absoluto. Parece ser que el esquema de este tercer apartado dedicado a la maquinaria implica un momento circulatorio donde el vender, el comprar y el valor social e individual de la mercancía a nivel de capital fijo y de precio de mercancía son comenzados a estudiarse a partir de aquí. Pero este esquema está inconcluso.

Marx expone que el plusvalor proveniente de la venta de la mercancía implica una transacción, un intercambio con otros poseedores de mercancías y a un tiempo la elevación de su precio por encima de su valor, o sea una sobrevaloración de la mercancía pero no una disminución del tiempo necesario y de la prolongación del plustrabajo; relacionando de esta manera las sobrevaloración de la mercancía y el estancamiento o decrecimiento del tiempo de trabajo necesario para producir este bien. [1] 

 Precio y tiempo necesario de producción son dos categorías que saltan a la luz inmediatamente pero queda parcialmente inconcluso lo que existe entre un extremo y otro, la forma como la mercancía pasa de un tiempo necesario para su elaboración a una sobrevaloración, es un tránsito inconcluso en la obra de Marx que hace que éste viaje del capital variable al capital fijo. Viaja de esta manera para poder demostrar que el plusvalor no es fruto de la circulación del capital, sino fruto de la producción.

Para explicar este proceso Marx hace referencia a la maquinaria que reduce el valor de la mercancía y el nivel de circulación de su precio porque disminuye el tiempo de trabajo necesario para la producción de una mercancía pero lo hace sin acortar la jornada de trabajo y por ello aumenta el plustrabajo. De esta manera en la industria la introducción de la maquinaria hace que se abandone el trabajo calificado al sustituirse por un trabajo simple esto hace que se reduzca el tiempo necesario para producir el valor de la mercancía, lo cual impacta en la disminución del tiempo socialmente necesario para producir una mercancía y esta reducción del tiempo de trabajo hace que se alcance un excedente de precio ya que disminuye su valor original. Al disminuir la masa de salario producto de un recorte laboral reducen en consecuencia los costos de producción en cuanto a mano de obra se refiere. Aquí la justificación del uso de la maquinaria está en la sustitución del trabajo calificado por el trabajo simple, y la reducción del salario al salario medio y el descenso de los costos de producción en la mano de obra.[2]

A diferencia de las otras dos formas de subsunción en la plusvalía relativa, como es el caso de la cooperación o la división del trabajo, la maquinaria aparece como capital constante al agregar al producto un valor que ella misma contiene, aunque por sí misma no produce un nuevo valor ya que se traspasa el valor de la maquinaria al del producto. Por otra parte, la disminución en el precio de las mercancías mediante el uso de la maquinaria en la industria está en proporción del tiempo de trabajo contenido en la misma maquinaria, siempre y cuando éste sea menor que la cantidad de tiempo de trabajo otorgada por la capacidad de trabajo o fuerza productiva del trabajador sustituido; en otras palabras se da una disminución en el precio de las mercancías cuando se tiene menos tiempo de trabajo que el valor de trabajo que se sustituyó.

Y es que la maquinaria como producto en el mercado es el resultado de un proceso de trabajo combinado con un proceso de plusvalor, es una mercancía capitalista que no produce plusvalor en el producto sino que conserva su valor al reaparecer en la totalidad de la mercancía que ha producido. De esta forma la maquinaria que es producto del trabajo humano contiene un valor intrínseco que se transmite a cada unidad de producto. Así, entre mayor cantidad de capital se disponga para la compra de maquinaria en relación con el pago del salario siempre resultará menor el valor de la maquinaria que el valor ahorrado en el salario, es decir, la maquinaria se desvaloriza  al dejar su valor en cada unidad de mercancía, pero el capital en cambio no se desvaloriza, de esta manera, la maquinaria ha transformado el trabajo en un trabajo improductivo con respecto a su propia capacidad de trabajo para la generación de una cantidad de producto específico, porque la cantidad de trabajo generada por el trabajador se reduce en manos de la maquinaria y ésta es una de las primeras implicaciones de su introducción en la industria.

En este apartado de maquinaria Marx indica ocho puntos producto de la Revolución Industrial. El primero es que por la introducción de la maquinaria se baja el tiempo necesario para la reproducción de la capacidad de trabajo, sin embargo se mantiene el tiempo absoluto en cuanto a jornada laboral se refiere. Existe por tanto una sobreexplotación, no por el aumento en la intensidad del trabajo, sino por sumar la mayor parte del tiempo de trabajo al capital y no al trabajo en sí mismo; es la suma del plusvalor relativo a través de la introducción de la maquinaria más el plusvalor absoluto en lugar de disminuir el tiempo de trabajo o aumentar el salario, es por eso que el capital absorbe la mayor productividad de la potencia productiva del trabajo. La desvalorización de la maquinaria al presentarse como un fenómeno acelerado tiende a cubrir sus gastos en el tiempo más breve, lo que sucede con una gran parte de la maquinaria que se inutiliza por su obsolescencia y este fenómeno se presenta antes de que su valor reaparezca en el valor de la mercancía. [3]

El segundo punto es este fenómeno de la aceleración en la sobreexplotación, en el cual no solamente se disminuye el tiempo de la jornada laboral  sino que se desvaloriza también la máquina en vez de traspasar más valor al producto y se aumenta aún más el tiempo absoluto de la jornada de trabajo. La máquina se automatiza como una forma del capital mismo frente al trabajador y la jornada laboral no se reduce sino que al contrario, se prolonga en cuanto a trabajo absoluto.[4]

El tercer aspecto es la consecuencia de la introducción de la maquinaria en el sistema de desvalorización debido a la reducción del precio del producto en la mercancía individual; reduciendo con ello su valor el salario en tanto a capacidad de trabajo y tiempo necesario para su reproducción y por esto, para pagar el salario, el capital deberá aumentar el ritmo del proceso del trabajador. Es evidente que en este punto la capacidad de trabajo se ve desgastada más rápidamente durante la misma hora de trabajo porque la sobreexplotación acortará la vida de los obreros pero al mismo tiempo le permitirá al capital negociar con una disminución del tiempo de trabajo absoluto; debido a que los medios de prolongación  del plus trabajo relativo son cada día más poderosos y cerrados (máquinas más veloces, más precisas, menos pesadas y a menor coste). [5]

El cuarto efecto de la subsunción de la maquinaria es aquél que se da en la sustitución de ésta en la cooperación. Las máquinas organizan cooperacionalmente a los trabajadores de manera directa y no son estos los que lo hacen a su libre albedrío. “En la medida en que la división del trabajo reaparece en la fábrica automática, se trata, ante todo, de la distribución de obreros entre las máquinas especializadas, así como de masas de obreros que sin embargo no llegan a formar grupos articulados entre los diversos departamentos de la fábrica, en los que trabajan en máquinas del mismo tipo, alineadas una al lado de la otra; entre ellos, pues, sólo se da la cooperación simple.”[6]

El quinto aspecto es la inversión y utilización de la maquinaria contra huelgas, es aquí cuando el capital enrola la ciencia a su servicio. El sexto aspecto hace referencia a la pretensión por parte de los obreros de que con la maquinaria estos podrán apropiarse de la productividad. El séptimo es aquél que señala que la maquinaria posibilita usar materias primas de menor precio y permite una mayor continuidad del trabajo. Por último, la octava observación que realiza Marx en torno a la maquinaria es aquella en la que señala que ésta genera una sustitución en el trabajo y aumenta el índice de desocupación, transformando al trabajador asalariado poco a poco en un sujeto pauperizado. Con estos aspectos Marx concluye el tercer apartado en torno a la plusvalía relativa haciendo referencia a la introducción de la maquinaria en la gran industria. [7]

Finalmente podemos señalar que en la sección cuatro de El Capital de Marx se muestran los rasgos esenciales del modo de producción capitalista, mismos que nos dejan ver que la desvalorización y la despersonalización que se va dando de manera paulatina entre el trabajador y el capital. Proceso de subsunción que nos lleva a pensar en los riesgos de la gran industrialización, la cual solamente atiende a una masificación de la mercancía pero en menosprecio del trabajador, bien en la cooperación, la división del trabajo como en la introducción de la maquinaria en la industria. Esta es la importancia de este apartado en la obra de Marx, ya que de manera puntual nos va mostrando cada uno de los elementos de la enorme maquinaria que configura el sistema capitalista. Es tarea de la sociedad en el siglo XXI llegar a comprender estos elementos para poder explicarse mejor su papel y su actuación en el modo de producción imperante, porque de esta forma el camino hacia una toma de conciencia social se vería  cada día más iluminado.

NOTAS


[1] Marx señala “Un análisis comparado entre los precios de las mercancías producidas artesanalmente o por manufacturas y los precios de las mismas mercancías fabricadas por las máquinas, llega al resultado de que en el caso del producto de estas últimas el componente de valor debido al medio de trabajo aumenta relativamente, pero en términos absolutos decrece. Esto es, decrece su magnitud absoluta, pero aumenta su magnitud en proporción al valor total del producto.” Véase al respecto MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[2] Véase al respecto el siguiente ejemplo que nos aporta Marx: “(...) el arado de vapor efectúa en una hora, a un costo de 3 peniques 0 sea 1/4 de chelín , tanto trabajo como antes 66 hombres a un costo de 15 chelines por hora. Volvemos sobre este ejemplo para refutar una idea equivocada. Los 15 chelines en modo alguno son la expresión del trabajo añadido en una hora por los 66 hombres. Si la proporción entre el plustrabajo y el trabajo necesario es de 100 % , esos 66 obreros producen por hora un valor de 30 chelines, aunque en el equivalente para sí mismos, es decir en el salario de 15 chelines, no estén representadas más que 33 horas. Si suponemos, pues, que una máquina cuesta tanto como el salario anual de 150 obreros desplazados por ella, digamos [sterling] 3.000, en modo alguno esas [sterling] 3.000 serán la expresión dineraria del trabajo suministrado por los 150 obreros y agregado al objeto de trabajo, sino únicamente de aquella parte de su trabajo anual que para ellos mismos se representa en salario. En cambio, el valor dinerario de la máquina, las [sterling] 3.000, expresa todo el trabajo gastado durante la producción de la misma, sea cual fuere la proporción en que ese trabajo genere salario para el obrero y plusvalor para el capitalista. De ahí que aun si la máquina costara tanto como la fuerza de trabajo que remplaza, el trabajo objetivado en ella siempre sería menor que el trabajo vivo al que sustituyera”. Consultese en MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[3] Véase cómo lo está exponiendo Marx, aquí se suma tiempo al capital y no al trabajo ya que hay una sustitución hombre-maquina. “En muchos instrumentos artesanales, la diferencia entre el hombre como mera fuerza motriz y como obrero que manipula la verdadera parte operante del instrumento, posee una existencia sensorialmente perceptible. En la rueca, por ejemplo, el pie sólo actúa como fuerza motriz, mientras que la mano, que trabaja en el huso y tira y tuerce, ejecuta la verdadera operación de hilar. La revolución industrial primero se apodera, precisamente, de esta parte del instrumento artesanal, y por el momento deja aún al hombre, aparte del nuevo trabajo de vigilar la máquina con la vista y corregir sus errores con la mano, el papel puramente mecánico de la fuerza motriz. Por el contrario, justamente aquellas herramientas sobre las que el hombre opera desde un primer momento tan sólo en cuanto simple fuerza motriz como por ejemplo al hacer girar la manivela de un molino”. Esto es la suma del plusvalor relativo mediante la introducción de la maquinaria más un plusvalor absoluto.  Consultese al respecto MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[4] Marx explica que“Como la división de la jornada laboral en trabajo necesario y plustrabajo difiere según los países, y difiere también, asimismo, según las épocas en el mismo país, o según los ramos de actividad en el mismo período; como, además, el salario real del obrero ora cae por debajo del valor de su fuerza de trabajo, ora supera dicho valor, la diferencia entre el precio de la maquinaria y el precio de la fuerza de trabajo que debe sustituir puede variar considerablemente, por más que la diferencia entre la cantidad de trabajo necesaria para la producción de la máquina y la cantidad total del trabajo sustituido por ella se mantenga invariable”. Véase MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[5] “En cuanto máquina, el medio de trabajo se convierte de inmediato en competidor del propio obrero. La auto valorización del capital por la máquina está en razón directa al número de obreros cuyas condiciones de existencia aquélla aniquila. [Más abajo señala] "El perfeccionamiento de la maquinaria no sólo requiere una reducción en el número de los obreros adultos ocupados para alcanzar determinado resultado, sino que sustituye una clase de individuos por otra clase, los más calificados por los menos calificados, adultos por jóvenes, hombres por mujeres. Todos estos cambios ocasionan fluctuaciones constantes en la tasa del salario”. "La maquinaria incesantemente arroja de la fábrica obreros adultos". [El subrayado es mio, las comillas son del autor]. Véase MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]
[6] Ver MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]

[7] Véanse al respecto los argumentos que utiliza Marx en esta sección para explicar los problemas laborales por la introducción de la maquina en Manchester y en Newcastle. De manera especial hay que prestar atención en el concepto que utiliza de “huelga crónica”; misma que vincula con la inversión y la utilización de la maquinaria para la elaboración, en este ejemplo, de botellas de cristal. "La relación entre patrones y obreros en las fábricas de botellas de cristal soplado consiste en una huelga crónica." De ahí el auge de la manufactura de vidrio prensado, en la cual la maquinaria efectúa las principales operaciones. Una firma de Newcastle que antes producía anualmente 350.000 libras de cristal soplado, produce ahora, en vez de eso, 3.000.500 libras de vidrio prensado. ("Children's...", "Fourth Report", 1865, pp. 262. 263.)”.  Pensemos un segundo en términos prácticos a costa de qué se dan estas cifras, éste aumento de los precios si no a costa del trabajador y en detrimento de su salario. Es el capital nuevamente el que se pone en funcionamiento y no el trabajo. Consultese MARX, Karl. El capital. Capítulo XIII “Maquinaria y gran industria”. En [http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/13.htm]